05 Junio 2010 Seguir en 
Los datos oficiales sugieren que la actividad económica estaría dando señales de recuperación. Sin embargo, de la información del Indec se deduce que el empleo muestra resistencia a volver a crecer y es marcado el deterioro en su calidad. A esa conclusión arribó el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) en su último informe.
"Estas tendencias se seguirán profundizando en la medida que el salario real se recupera de la licuación producida por la megadevaluación y se multiplican las trabas para contratar en blanco. Para que el crecimiento económico se traduzca en más y mejores empleos es imprescindible modernizar las regulaciones laborales, analiza el estudio.
Según el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), en marzo pasado el nivel de actividad de la economía habría crecido un 8,1%. Dado que en enero y febrero este mismo indicador señala que la actividad habría crecido un 4,9% y 6%, respectivamente, se podría proyectar para el 1º trimestre de 2010 un crecimiento de la actividad económica del orden del 6,3% aproximadamente. "Si bien el EMAE brinda una estimación muy preliminar de la evolución del Producto Bruto Interno (PBI), y además pueden estar mediando las distorsiones a las estadísticas oficiales, es altamente factible que la actividad económica se esté recuperando. Bajo estas condiciones, resurge el optimismo en torno a que también se esté recuperando el empleo, aliviando las tensiones sociales", añade.
Aunque todavía es prematuro -señala Idesa-, una primera aproximación a la reacción del mercado laboral se puede deducir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec referidos al 1º trimestre del 2010. Con esta información más la del Ministerio de Economía se puede trazar el siguiente panorama:
En 2003, cuando se inicia la recuperación, el PBI crecía a razón de 8,8% anual y el empleo total urbano crecía al 7,4%. Esto implica que por cada punto de crecimiento del PBI el empleo crecía 0,84 puntos porcentuales.
En 2008, cuando finaliza el período de recuperación, el PBI crecía a razón de 6,8% mientras que el empleo crecía al 1,3%. Esto implica que por cada punto de crecimiento del PBI el empleo estaba creciendo a razón de 0,20.
En el 1º trimestre del 2010, la actividad económica habría crecido 6,3% y el empleo sólo el 1,2%. Esto implica que por cada punto de crecimiento en la actividad económica el empleo estaría aumentando sólo el 0,19%.
"Los datos oficiales muestran que en 2010 la economía no tiene la fuerza creadora de empleos que tenía al inicio de la recuperación en 2003. Este fenómeno se fue dando gradualmente hasta 2008. En 2009, con un muy bajo crecimiento de la actividad, el aumento del empleo fue el resultado de compensar la destrucción de empleos privados registrados con más empleo público y cuentapropismo. En 2010 pareciera que vuelve el crecimiento de la actividad pero con resultados muy modestos en términos de generación de empleos. El empleo en el 2010 crece cinco veces menos que la producción", dice Idesa.
Por último, el instituto de estudios económicos cuestionó la falta de incentivos por parte del Gobierno para generar trabajo genuino. "Tras la devaluación, se siguió agregando costos espurios que castigan la contratación de trabajadores "en blanco". Se sumaron mayores imposiciones sobre los salarios fijadas en leyes y convenios colectivos de trabajo, se sancionaron normas laborales de diseño muy rudimentario y se promovieron los aumentos de la litigiosidad. Bajo estas condiciones, la buena noticia de que el salario real recuperó el nivel que tenía antes de la devaluación, viene asociada con la mala noticia de que la capacidad de generación de empleos vuelve a ser baja", concluye.
"Estas tendencias se seguirán profundizando en la medida que el salario real se recupera de la licuación producida por la megadevaluación y se multiplican las trabas para contratar en blanco. Para que el crecimiento económico se traduzca en más y mejores empleos es imprescindible modernizar las regulaciones laborales, analiza el estudio.
Según el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), en marzo pasado el nivel de actividad de la economía habría crecido un 8,1%. Dado que en enero y febrero este mismo indicador señala que la actividad habría crecido un 4,9% y 6%, respectivamente, se podría proyectar para el 1º trimestre de 2010 un crecimiento de la actividad económica del orden del 6,3% aproximadamente. "Si bien el EMAE brinda una estimación muy preliminar de la evolución del Producto Bruto Interno (PBI), y además pueden estar mediando las distorsiones a las estadísticas oficiales, es altamente factible que la actividad económica se esté recuperando. Bajo estas condiciones, resurge el optimismo en torno a que también se esté recuperando el empleo, aliviando las tensiones sociales", añade.
Aunque todavía es prematuro -señala Idesa-, una primera aproximación a la reacción del mercado laboral se puede deducir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec referidos al 1º trimestre del 2010. Con esta información más la del Ministerio de Economía se puede trazar el siguiente panorama:
En 2003, cuando se inicia la recuperación, el PBI crecía a razón de 8,8% anual y el empleo total urbano crecía al 7,4%. Esto implica que por cada punto de crecimiento del PBI el empleo crecía 0,84 puntos porcentuales.
En 2008, cuando finaliza el período de recuperación, el PBI crecía a razón de 6,8% mientras que el empleo crecía al 1,3%. Esto implica que por cada punto de crecimiento del PBI el empleo estaba creciendo a razón de 0,20.
En el 1º trimestre del 2010, la actividad económica habría crecido 6,3% y el empleo sólo el 1,2%. Esto implica que por cada punto de crecimiento en la actividad económica el empleo estaría aumentando sólo el 0,19%.
"Los datos oficiales muestran que en 2010 la economía no tiene la fuerza creadora de empleos que tenía al inicio de la recuperación en 2003. Este fenómeno se fue dando gradualmente hasta 2008. En 2009, con un muy bajo crecimiento de la actividad, el aumento del empleo fue el resultado de compensar la destrucción de empleos privados registrados con más empleo público y cuentapropismo. En 2010 pareciera que vuelve el crecimiento de la actividad pero con resultados muy modestos en términos de generación de empleos. El empleo en el 2010 crece cinco veces menos que la producción", dice Idesa.
Por último, el instituto de estudios económicos cuestionó la falta de incentivos por parte del Gobierno para generar trabajo genuino. "Tras la devaluación, se siguió agregando costos espurios que castigan la contratación de trabajadores "en blanco". Se sumaron mayores imposiciones sobre los salarios fijadas en leyes y convenios colectivos de trabajo, se sancionaron normas laborales de diseño muy rudimentario y se promovieron los aumentos de la litigiosidad. Bajo estas condiciones, la buena noticia de que el salario real recuperó el nivel que tenía antes de la devaluación, viene asociada con la mala noticia de que la capacidad de generación de empleos vuelve a ser baja", concluye.









