Alperovich insiste en que no puede dar otra suba
"No estamos en condiciones", aseguró el gobernador, y recordó que la Provincia ya concedió un aumento de haberes al finalizar marzo. El mandatario es consciente de que los dirigentes sindicales reforzarán los planteos para que se reabra la discusión. ATE planea concretar un paro nacional el miércoles
05 Junio 2010 Seguir en 
El Gobierno no quiere saber nada con la reapertura de las negociaciones salariales. Por eso, la única posibilidad que vislumbra el gobernador, José Alperovich, para que los empleados estatales obtengan una nueva suba es que el aumento dispuesto por la Nación supere al otorgado por la Provincia.
"Puede ser, puede ser", respondió elípticamente ayer el mandatario provincial cuando se le consultó acerca de si se aplicará en Tucumán el resultado de la negociación paritaria que encararon los gremios nacionales con el Gobierno central. Pero, inmediatamente, volvió a cerrar la puerta a cualquier intento de reabrir las conversaciones en el marco local entre sindicatos y funcionarios, tal como lo había hecho el jueves.
De igual manera, consideró que los dirigentes tienen derecho a reclamar. "Los pedidos que puedan hacer los gremialistas forman parte de la democracia, de lo que cada uno actúe y pida; pero no estamos en condiciones de dar ninguna nueva mejora en los haberes", advirtió el titular del Poder Ejecutivo.
Como se recordará, el PE y los principales gremios que representan a los empleados públicos ya cerraron un acuerdo salarial en la noche del miércoles 31 de marzo, en la víspera de Semana Santa. Por el convenio, se elevó el sueldo básico de todas las categorías en un porcentaje promedio del 19%. La principal novedad de ese acuerdo fue la elevación del piso salarial, que pasó de $ 1.500 a $ 1.800 a partir de abril. No osbtante, el PE no concedió ningún adicional a los estatales, sino que blanqueó algunas sumas no remunerativas que figuraban en la boleta de sueldos. Complementariamente, se convino que ese incremento se otorgaba a cuenta de lo que se resolviera en las paritarias nacionales.
Las consultas al gobernador se reeditaron ayer a partir de las novedades que llegaron desde Buenos Aires. El jueves, los representantes gremiales nacionales aceptaron un aumento del 21%, que beneficiará a unos 170.000 empleados. Ese aumento se dará en dos partes, a partir de julio. Sin embargo, el incremento ya fue rechazado por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Ayer, dirigentes de este gremio arrojaron huevos contra el Ministerio de Trabajo y anunciaron la realización de un paro nacional para el miércoles, que incluirá una movilización a la plaza de Mayo.
En tanto, al ser consultado sobre la interna surgida en el movimiento de autoconvocados de la salud (enfrenta a quienes quieren crear un nuevo gremio con quienes se oponen a la sindicalización), eludió toda opinión al afirmar que no se iba a meter en esa disputa. Los trabajadores de la sanidad mantienen desde hace más de un mes protestas en los hospitales, en rechazo al incremento acordado por los gremios ATSA y AME. Por ese motivo, la atención de consultorios externos y la realización de cirugías programadas en los nosocomios se encuentra resentida.
"Puede ser, puede ser", respondió elípticamente ayer el mandatario provincial cuando se le consultó acerca de si se aplicará en Tucumán el resultado de la negociación paritaria que encararon los gremios nacionales con el Gobierno central. Pero, inmediatamente, volvió a cerrar la puerta a cualquier intento de reabrir las conversaciones en el marco local entre sindicatos y funcionarios, tal como lo había hecho el jueves.
De igual manera, consideró que los dirigentes tienen derecho a reclamar. "Los pedidos que puedan hacer los gremialistas forman parte de la democracia, de lo que cada uno actúe y pida; pero no estamos en condiciones de dar ninguna nueva mejora en los haberes", advirtió el titular del Poder Ejecutivo.
Como se recordará, el PE y los principales gremios que representan a los empleados públicos ya cerraron un acuerdo salarial en la noche del miércoles 31 de marzo, en la víspera de Semana Santa. Por el convenio, se elevó el sueldo básico de todas las categorías en un porcentaje promedio del 19%. La principal novedad de ese acuerdo fue la elevación del piso salarial, que pasó de $ 1.500 a $ 1.800 a partir de abril. No osbtante, el PE no concedió ningún adicional a los estatales, sino que blanqueó algunas sumas no remunerativas que figuraban en la boleta de sueldos. Complementariamente, se convino que ese incremento se otorgaba a cuenta de lo que se resolviera en las paritarias nacionales.
Las consultas al gobernador se reeditaron ayer a partir de las novedades que llegaron desde Buenos Aires. El jueves, los representantes gremiales nacionales aceptaron un aumento del 21%, que beneficiará a unos 170.000 empleados. Ese aumento se dará en dos partes, a partir de julio. Sin embargo, el incremento ya fue rechazado por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Ayer, dirigentes de este gremio arrojaron huevos contra el Ministerio de Trabajo y anunciaron la realización de un paro nacional para el miércoles, que incluirá una movilización a la plaza de Mayo.
En tanto, al ser consultado sobre la interna surgida en el movimiento de autoconvocados de la salud (enfrenta a quienes quieren crear un nuevo gremio con quienes se oponen a la sindicalización), eludió toda opinión al afirmar que no se iba a meter en esa disputa. Los trabajadores de la sanidad mantienen desde hace más de un mes protestas en los hospitales, en rechazo al incremento acordado por los gremios ATSA y AME. Por ese motivo, la atención de consultorios externos y la realización de cirugías programadas en los nosocomios se encuentra resentida.







