03 Febrero 2010 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El proceso de remoción de Martín Redrado significó para Julio Cobos un nuevo desafío en su carrera para las presidenciales de 2011 y lo obligó a pendular sobre un difícil equilibrio político. Arrinconado por Elisa Carrió y sus colegas del radicalismo, Cobos finalmente eligió una postura intermedia con un tibio respaldo al Gobierno, que en realidad tendrá distintas lecturas a partir de sus argumentos que incluyen críticas a la Rosada.
Pese a lo abstracto del caso, la decisión de la Presidenta de obligar a su vice a pronunciarse sobre un tema espinoso como la actuación Redrado, puso en juego el capital político y la imagen pública del radical, sus mayores tesoros para 2011. En su entorno reconocen que la tarea "no fue nada sencilla", pero que se basó "en sus propias convicciones". Con sus cuestionamientos a la Casa Rosada, Cobos contrarrestó el efecto político del voto de Prat Gay en contra la remoción, que lo dejaba en una situación de incómoda coincidencia con la Casa Rosada, eje de las críticas de Carrió a su enemigo del frente radical. Curioso es, de todos modos, que los dictámenes de Cobos y de Prat Gay tengan varios puntos en común, especialmente en los argumentos técnicos.
Pero como si las acusaciones del oficialismo y de Carrió no le fueran suficientes, Cobos fue blanco en los últimos días de decenas de llamados de radicales orgánicos y radicales cobistas para pedirle que reconsidere su postura y vote otra vez contra el Gobierno. El vice escuchó a todos pero, como hizo con la resolución 125, decidió sólo con la ayuda de sus asesores técnicos, una señal de autonomía y aislamiento que ya es motivo de preocupación en el centenario partido.
Pese a lo abstracto del caso, la decisión de la Presidenta de obligar a su vice a pronunciarse sobre un tema espinoso como la actuación Redrado, puso en juego el capital político y la imagen pública del radical, sus mayores tesoros para 2011. En su entorno reconocen que la tarea "no fue nada sencilla", pero que se basó "en sus propias convicciones". Con sus cuestionamientos a la Casa Rosada, Cobos contrarrestó el efecto político del voto de Prat Gay en contra la remoción, que lo dejaba en una situación de incómoda coincidencia con la Casa Rosada, eje de las críticas de Carrió a su enemigo del frente radical. Curioso es, de todos modos, que los dictámenes de Cobos y de Prat Gay tengan varios puntos en común, especialmente en los argumentos técnicos.
Pero como si las acusaciones del oficialismo y de Carrió no le fueran suficientes, Cobos fue blanco en los últimos días de decenas de llamados de radicales orgánicos y radicales cobistas para pedirle que reconsidere su postura y vote otra vez contra el Gobierno. El vice escuchó a todos pero, como hizo con la resolución 125, decidió sólo con la ayuda de sus asesores técnicos, una señal de autonomía y aislamiento que ya es motivo de preocupación en el centenario partido.









