La crisis fortaleció al Fondo que ahora reparte ayudas al mundo
El Grupo de los 20 le cambió la cara a un organismo cuestionado por sus políticas. A partir de la reunión del G-20, la entidad presidida por Dominique Strauss-Kahn ha recuperado su rol protagónico y muchos hablan de la necesidad de reeestablecer un acuerdo a lo "Bretton Woods". Enseñanzas de la debacle
La crisis global ha dejado ciertas enseñanzas a las potencias económicas mundiales y la necesidad de fortalecer al Fondo Monetario Internacional (FMI) como el organismo que canalice las ayudas para los países en picada. A principios de mes, los líderes del Grupo de los 20 (G-20) convinieron en poner inmediatamente a disposición del FMI US$ 250.000 millones adicionales para otorgar préstamos, que posteriormente formarán parte de Nuevos Acuerdos para la Obtención de Préstamos (NAP) más flexibles, con lo cual estos Acuerdos terminarán ampliándose en total en un máximo de US $500.000 millones. Reunidos en Londres, los dirigentes del Grupo también lanzaron un llamado a duplicar la capacidad de préstamo del FMI a los miembros de bajo ingreso y a incrementar la liquidez mundial mediante una emisión de US$ 250.000 millones en derechos especiales de giro (DEG), un activo de reserva emitido por el FMI . La Argentina podría beneficarse con una partida de U$S 3.500 millones. Esto le permitiría mirar 2010 con menos contratiempos fiscales y económicos. Para realzar la representación de los países de mercados emergentes y en desarrollo en el FMI, el G-20 instó a acelerar la revisión de las cuotas de los países miembros en el FMI.
James M. Boughton es historiador del FMI. En un artículo publicado en Finanzas & Desarrollo (en el sitio del Fondo en internet www.imf.org), el experto tomó la idea del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de constituir un nuevo acuerdo de Bretton Woods para estabilizar las finanzas internacionales. La Conferencia de Bretton Woods arrancaron en 1943 y concluyeron al año siguiente con la conformación de organismos con capacidad suficiente para solucionar los problemas económicos y sociales del mundo. Boughton enumeró las tres enseñanzas adquiridas por los vaivenes económicos globales desde aquel tiempo.
• Inevitablemente, deberán excluirse ciertos objetivos clave (por ejemplo, el establecimiento de una organización de comercio en Bretton Woods o de reglas sistémicas para los tipos de cambio en los años setenta). En el mejor de los casos, un “nuevo Bretton Woods” sólo resolverá pocos problemas. Los objetivos excluidos probablemente no se cumplirán por muchos años o al menos no antes de la siguiente crisis de envergadura.
• En muchos casos, las crisis financieras se producen simultáneamente con otras crisis, quizá más graves. Durante el último año, la economía mundial ha sufrido una serie de problemas, incluidos un derrumbe financiero y fluctuaciones de los precios de los alimentos, el combustible y otros productos básicos. El cambio climático y la extrema pobreza en el mundo en desarrollo se transformarán en crisis en el largo plazo. Si el temario se centra en la enmienda de las normas financieras internacionales, la oportunidad para resolver otras cuestiones podría perderse, quizá por muchos años.
• Lo que se termina haciendo y lo que se deja de lado depende en gran medida de la decisión sobre qué países pueden participar en el debate. Los países industriales y de mercados emergentes son los únicos que pueden establecer nuevas normas financieras, aunque no pueden por cuenta propia adoptar nuevas reglas para el comercio de materias primas o la extrema pobreza.







