Los mercados se despegaron con razones propias de los malos índices de desocupación, de la caída del PBI, del pesimismo y la desconfianza en los centros financieros, e inclusive se menciona que la crisis puede correr el eje del tembladeral desde Estados Unidos hacia Europa, principalmente a la zona del este.
Desde el borde del abismo y cuando el colapso parecía extenderse al consumo por la amenaza de cracs en las tarjetas de crédito y de compra, los valores -que venían demasiado bajos- de los activos financieros reaccionaron muy bien con las acciones de los bancos. Esto sirvió para alentar la especulación corta y de buenos dividendos que recortó velozmente las pérdidas desde comienzo de año. La recuperación en las Bolsas no frena la debilidad del dólar, por la creciente deuda pública y por la liquidez inyectada en la economía estadounidense, que también anticipa una espiral inflacionaria, e instaló de inmediato la alternativa de más de una zona monetaria en el mundo con nuevas monedas. China, Brasil e Inglaterra han comenzado a mencionar –nada menos- el reemplazo del dólar en las transacciones globales.
28 Marzo 2009 Seguir en 







