"No le podemos pedir a Ledesma que sea el paladín de la industria azucarera tucumana"
El presidente del Centro Azucarero Argentino reconoció que los resultados de la última campaña productiva no fueron satisfactorios. Pero manifestó su optimismo sobre la posibilidad de que se cumplan los proyectos del sector para recomponer la actividad.
"La actividad azucarera está en una situación crítica. Estamos terminando una campaña 2008-2009 en la que, desde el punto de vista agronómico, fue insatisfactoria. Los resultados de producción han sido relevantes, y gracias a Dios no tenemos que hablar de récords de producción, porque no es bueno hacer récords como fin en sí mismo. Pero desde el punto de vista económico es un resultado triste, siempre mirando los precios del azúcar, que no han sido satisfactorios ni para los productores ni para la industria". La definición pertenece al presidente del Centro Azucarero Argentino (CAA), Fernando Nebbia, que asegura que la crisis interna en el sector se desató pese a que se cumplieron los compromisos de exportación.
"La actividad se había comprometido a exportar un 28% de la producción. Ese valor se alcanzó e incluso se sobrepasó, porque se exportó el 28,5%. Pero no se obtuvieron los resultados esperados", apuntó, en diálogo con LA GACETA. Hizo hincapié en que el nivel de exportaciones no fue muy diferente al de otros años. "Puede haber sido un poco más lento; los ingenios fueron acomodando sus operaciones de acuerdo a cómo fueron consiguiendo sus contratos de ventas en el exterior. Como consecuencia de otras fuerzas que están actuando en el mercado, los precios no alcanzaron los niveles que requería la actividad", indicó.
-¿Hubiera sido necesario un porcentaje mayor de exportación para que no se deteriore el mercado interno?
-Siempre es fácil decir que hubiera sido bueno esto o aquello. Por el nivel de producción y de consumo, se entendía que ese nivel era razonable.

-El hecho de que el sector azucarero tucumano sea tan disperso y con tantos actores ¿representa un obstáculo en las estrategias comerciales?
-Yo no hablaría de obstáculos. Diría que son las realidades con que nos tocan trabajar. La realidad tucumana, con su estructura productiva, es un capital que tiene la provincia, que hay que defenderlo. De ninguna manera pienso que es una cosa negativa; al contrario, pienso que esa distribución de la producción entre tantos participantes es positiva. Pero hay que encauzar esto, ordenar la oferta para asegurarnos que responde a los intereses del sector. En el mundo, el azúcar es un producto temporario, zafrero, que se produce en pocos meses para ser stockeado y luego comercializarse en forma ordenada. Se hace en todo el mundo, así que no veo por qué no puede hacerse en la Argentina.
-¿La contracción del crédito en el mundo puede haber influido en este mal año azucarero?
-Creo que no nos pegó la crisis internacional, sino la crisis Argentina, porque los problemas externos arrancaron al final de la zafra. Nos agarró al crisis del campo, por efectos financieros. Cuando comenzó la zafra, la banca nacional se contrajo y comenzaron algunos temas de desacople entre la necesidad de hacer reservas, de stockear y las necesidades financieras tanto de productores como industriales para comercializar su producto.

-¿Cree que se podrá cumplir el plan de la industria, de exportar 300.000 toneladas de azúcar en los primeros meses de la zafra para equilibrar el mercado?
-Estimamos que sí, que es factible. Estamos analizando cómo instrumentarlo, porque esto implica un esfuerzo grande de parte de la industria para que el 50% de su producción en los dos primeros meses sea azúcar crudo y a la exportación. Cada ingenio tiene que ver cuál es su capacidad de maniobra, pero en un principio este es un volumen que se podría alcanzar. Son pocos los ingenios que tienen dos o tres trapiches, porque la mayoría tiene restricciones fabriles. Por el lado del financiamiento, si el año pasado tuvimos dificultades, este año se presenta más sombrío. El año pasado nos agarró desarmados, porque veníamos de 2007, cuando el financiamiento era fluido y sin ningunas dificultades. Se esperaba que 2008 siguiera por ese carril, pero de la noche a la mañana esto se cayó. Esto ya lo vimos el año pasado, así que estamos trabajando para resolver este problema. Esperamos que los esfuerzos que se están haciendo a nivel del Gobierno nacional para viabilizar las líneas de créditos que correspondan a sus organismos de financiamiento, o los trabajos que se están haciendo con los traders para prefinanciar exportaciones, nos permitan concretar las exportaciones cuando se inicie la zafra.
-Faltan nueve meses para el inicio del plan de biocombustibles y hay empresas azucareras endeudadas y en crisis. ¿Esto puede atentar contra la inserción del sector en este esquema?
-No, porque es la salida del sector. Se van a extremar los esfuerzos para poder cumplir y poder entrar en el mundo del bioetanol, que le dará un desahogo económico importante a la actividad. Es reemplazar exportaciones de quebranto por una producción de beneficio.
-¿Cómo se encuentra la actividad para responder los inminentes planteos de subas salariales?
-Recién hemos recibido algunas citaciones del Ministerio de Trabajo. Pero ni siquiera se han iniciado las paritarias. Todavía no hay nada en firme, pero en cualquier momento comenzarán las conversaciones. El sector azucarero cumplirá con todas las negociaciones que deba afrontar. Pero el mensaje general del Gobierno es que hay que privilegiar el empleo por sobre los incrementos salariales. Si se ve lo que pasa en el mundo, el número de despidos es importante; no quiero decir que esto vaya a pasar en la industria azucarera, pero estamos dentro de este mundo.
-¿Cómo analiza los movimientos en la industria tucumana y el ingreso de Ledesma para administrar el ingenio La Florida?
-Creo que es positivo. Coincidimos en el enfoque de que la entrada de un ingenio de la importancia de Ledesma, con su estructura administrativa y de gerenciamiento, ayudará a otros ingenios de la provincia a elevar el nivel de la actividad. Tampoco le podemos pedir a Ledesma que sea paladín de la industria tucumana.
-¿Cómo ve el mercado mundial del azúcar?
-Diría que es interesante, porque los precios, que son muy volátiles, se han mantenido y se encuentran en una tendencia alcista. Esto se debe a que se espera una menor producción y que el consumo por lo menos crezca con el ritmo de crecimiento de la población, que es algo superior al 2% anual. La India entró en un ciclo de contracción, que en lugar de exportar tres millones de toneladas de azúcar como el año pasado tenga que importar tres millones de toneladas este año. O sea, son unas seis millones de toneladas que desaparecen del mercado. Igual que Pakistán, con un millón de toneladas. Para compensar esto está Brasil. Pero Brasil no tiene la flexibilidad absoluta de cambiar de acá para allá; no es que hoy todo azúcar y mañana todo etanol. Su producción de etanol la debe mantener. O sea, para lo que resta de la campaña 2008-2009, los precios externos del azúcar deberían ser por lo menos los de ahora.
-¿Le preocupa la situación del país?
-Obviamente, nos preocupa la situación del país. Nos preocupa la situación de la economía global, y la de la economía nacional. ¿Serán los pasos que está dando el Gobierno los correctos para resolver esta crisis? Lo que sí es cierto es que en la Argentina, a diferencia de lo que pasa en otras economías, el sector bancario no está en crisis, pero sucede que ha decidido no jugar. Me parece que el Gobierno debería incentivar la participación más activa de estos jugadores, o buscar un mecanismo, a través del Banco Central para que parte de estos recursos disponibles que tienen los bancos en el Central sean canalizados a la actividad productiva, que necesita financiamiento.







