"Si el mundo sale de la crisis, la Argentina también lo hará"

Según Ricardo Arriazu, la economía mundial comenzará a crecer a partir de fines de año. Comparó la actual debacle con la de la década de 1980.

EN LA GACETA. Arriazu planteó que la Argentina está mejor parada económicamente que en 2001-2002. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
EN LA GACETA. Arriazu planteó que la Argentina está mejor parada económicamente que en 2001-2002. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
13 Marzo 2009
En momentos de pánico, hacer proyecciones es, cuanto menos, un acto de audacia. Sin embargo, el economista Ricardo Arriazu, afirma que es necesario efectuar un ejercicio para establecer cuál será el nuevo orden económico, eso que ayer expuso ante un auditorio de 250 empresarios, ejecutivos, funcionarios y dirigentes sociales y políticos de Tucumán. Antes de su disertación, Arrizu visitó LA GACETA en compañía del presidente de la Fundación del Tucumán, José Manuel García González, y por el director ejecutivo de la entidad, Fernando Bach. Fue recibido por el gerente general de la empresa, José Pochat, y por el secretario general de Redacción, Carlos Abrehu.
Durante la entrevista, el experto planteó que la "Gran crisis que parece no tener fin" (así lo presentó anoche en su disertación) aún no es la "Gran Depresión", en referencia a la de la década de 1930; "pero va camino a convertirse" si las principales economías del planeta no toman las medidas correctivas para salir de la recesión. No obstante, Arriazu remarcó que la actual debacle es comparable tan sólo con la crisis de la década de 1980 (con el aumento del petróleo y el ajuste de la tasa de interés en EEUU). Sin embargo, advierte una gran diferencia: "por sus deudas, la crisis arrastró a 40 países hacia la cesación de pagos; esta vez los deudores son cinco: EEUU, Inglaterra, España, Italia y Australia".
Arriazu puntualizó que el gran problema existente es la mezcla del pánico financiero y el que existe sobre el empleo y la actividad. "En la sociedad, en su conjunto, aparece ese sentido de supervivencia y lo que hace la gente es refugiarse, protegerse de los males que se viene", remarcó. Y acotó: "a diferencia del ´30, la población está viendo todos los días, en vivo y en directo, la crisis, con sus propuestas y discusiones".
Pese a que inicialmente planteó que era un acto de arrojo hacer predicciones, se animó a efectuar un diagnóstico sobre lo que vendrá. "Creo que el mundo, con todos sus errores y todas sus peleas, no está cometiendo los mismos errores de la década del 30. Nadie sabe cuánto puede extenderse la crisis, pero creo que a fines de año el mundo estará creciendo", vaticinó el director de la consultora Arriazu y Asociados.

El caso argentino
Arriazu está convencido de que la actual crisis no es la peor en 100 años. Ni siquiera puede ser comparada con la de fines de 2001, porque "en el país se mantuvieron las instituciones". No obstante, resaltó que las peores debacles argentinas pudieron haber sido la de los años posteriores a la Primera Guerra Mundial y, antes, la de 1890.
"Si el mundo sale de la crisis, la Argentina también lo hará", planteó. Indicó que el país no tiene recursos propios para salir de la debacle ("desde hace tiempo vengo sugiriendo la creación de un fondo anticíclico", recordó), pero si reconoce una ventaja respecto de otros países. "Al no haber muchos depósitos, esta no puede convertirse en una crisis como la de 2001-2002", enfatizó. Los efectos de la "Gran crisis" internacional se están sintiendo con fuerza en la economía real argentina. Arriazu ejemplificó que, si el gran elefante se mueve (Estados Unidos), el país lo siente. ¿Cuáles son esos efectos?, se le consultó. "Hay un colapso del comercio internacional; sólo en enero, las exportaciones cayeron un 36% y las importaciones un 38%. A ello hay que agregarle otro dato más preocupante: por la caída de los precios internacionales y por la sequía, bajó el ingreso por el valor de la cosecha del campo en unos U$S 14.000 millones", contestó.

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