La volatilidad torna difícil el pronóstico porque la información llega a los bandazos. En el Wall Street Journal, el 27 de febrero se mencionó al Bono del Tesoro estadounidense como el rey y con demanda creciente, pese a la mayor emisión. Al día siguiente en New York Times, Warren Buffet -gran inversor- anticipó la memoria a sus accionistas del fondo Berkshire Hathaway y se refirió a los mismos bonos -un tradicional instrumento de protección- como una burbuja similar a las compañías de internet y a las hipotecas.
La opinión precisa de Valeriano García sobre un sistema de prevención de crisis, conviene recordar. Se refirió a la regulación prudencial, a la supervisión y a la ejecución. A esta última la consideró el verdadero talón de Aquiles de todo marco regulador y de contralor. En su libro mencionó el cierre de 1.400 bancos, 1.100 instituciones de ahorro y préstamo en los Estados Unidos durante 1980-1991 y las pérdidas por U$S 300.000 de los fondos de seguro. Parece que lo sucedido no fue una suficiente lección moral, pero un protagonista de esa época Paul Volcker -titular de la Reserva Federal- ahora es asesor de Barack Obama. Es un dato, para el actual clima de gran nerviosismo, donde sigue el instinto de rebaño y se trata de adivinar que piensan los otros operadores.
La crisis está mostrando el eje de los miedos políticos acerca de la sostenibilidad de la globalización anticipado por Alan Greenspan: un dólar a la baja por el desequilibrio externo de EEUU puede convertirse en el centro del temor.
Para las jornadas volátiles que vienen, una sugerencia es la lectura de las fábulas que se refieren al ahorro, siempre transmiten -con una historia breve- una enseñanza moral protagonizada por animales y fantásticos personajes humanos.
07 Marzo 2009 Seguir en 










