La palabra devaluación no debe asustar a nadie, pero para usar esa estrategia cualquier gestión de Gobierno debe aplicar una delicada estrategia, advierte a LA GACETA Miguel Kiguel, director de la consultora Econviews.
-Algunos ven en la devaluación una posible estrategia para mejorar la situación...
-La devaluación ayuda si aumenta la competitividad, pero es un trabajo muy delicado, ya que puede generar que se descontrole la demanda del dólar, y esto desembocaría en una importante salida de capitales. El remedio podría ser peor que la enfermedad.

-¿En qué contexto debería darse?
-Controlar el dólar es hoy un trabajo de sintonía fina, porque si bien tiene sus ventajas depreciar, ya que mejora la competitividad, hay que hacerlo con mucho cuidado, con la calidad y la precisión de un cirujano, si se les va la mano la plata va a empezar a salir de los bancos y eso frenará la economía.
-¿Piensa que la presión de la gente hará subir el dólar?
-Marzo es un mes complicado porque aún no se ha vendido la cosecha gruesa, pero a partir de abril, cuando se liquiden las exportaciones, el Central va a contar con más oxígeno que va a ayudar a controlar la situación.

-Entonces, ¿es posible que el dólar se mantenga en el nivel que está ahora?
-Y no, lo más probable es que siga apreciándose lentamente, pero no se va a escapar.
-En nuestro país la crisis no parece sentirse aún claramente...
-Los efectos cambian de país a país. En general, la crisis está pegando vía mercado financiero y crediticio y sobre todo en países donde había niveles importante de apalancamiento. Islandia es el mejor ejemplo, era un país con un nivel de apalancamiento (el stock de crédito de la economía en relación al producto) muy grande, y por eso voló por los aires.
-En Europa y EEUU han impulsado disminuciones de las tasa de interés, acá las políticas han sido un poco diferentes..
-Los efectos de la crisis dependen de la estructura de la economía en cada país. En Brasil o México, las compañías privadas tenían mucho endeudamiento con el exterior, cuando se produjo la crisis, el crédito de la economía se cortó. En la Argentina teníamos menos dependencia del crédito, el crédito en el país es menor, y por ende fue menor el golpe. El crédito en Argentina ya era caro, el efecto nuevo que trajo la crisis fue chico.
-¿Y como nos golpeó?
-Nos golpea más por el lado de la economía real (mercado de bienes), no por la economía financiera, a través de la caída de las exportaciones, los países del resto del mundo redujeron la demanda.










