Un golpe de efecto

Análisis. Por Hugo E. Grimaldi - Columnista de DyN.

04 Marzo 2009
Buenos aires.- El Gobierno desplazó hacia adelante su pieza más preciada y retomó la iniciativa en su puja frente a la dirigencia del campo, aunque habrá que evaluar si tamaña movida logra contener la extrema tensión que hoy invade a los productores.
Haber jugado nada menos que a la Presidenta implica que el Gobierno ha intentado recobrar la confianza del sector, ya demasiado minada desde hace tiempo por tantas idas y vueltas, promesas incumplidas, prohibiciones, cambios de último momento y actas ad hoc.
Por el lado de la dirigencia agraria, la semana pasada tuvieron que variar 180º sus primeras impresiones, cuando notaron que no hubo discusión, que todo les había sido impuesto y que se seguía sin tocar el tema retenciones, algo bastante parecido a lo que ocurrió en esta ocasión, aunque se han mejorado algunos puntos. Para explicar la decisión presidencial de tomar el toro por las astas, tampoco puede dejarse de lado la necesidad que tiene el Fisco de recaudar lo más rápidamente posible todo aquello que surja de los millones de toneladas de soja guardadas en los silos-bolsa, una forma de presión que usaron los productores, sabiendo dónde más le aprieta el zapato por estos días al Gobierno. Al respecto, no son ociosas las referencias presidenciales a "conservar el trabajo y la actividad económica" y a atender las necesidades que tienen los sectores de "más vulnerabilidad", frente a aquellos otros "a los que les ha ido tan bien".
Además, con la aparición presidencial culminó la tarea de desgaste para minar la unidad de la Mesa de Enlace, que había comenzado con las versiones de instauración de un ente oficial de comercialización granaria, un proyecto que varias veces había pedido la Federación Agraria y que no se abandona. La misma Presidenta dejó abierta esa idea y señaló que para contrarrestar lo extraordinario de la crisis hay que "elegir los instrumentos políticos y económicos, porque vienen soluciones extraordinarias".
Por otra parte, la caída del precio internacional de la soja y su correlato, el aumento del valor doméstico del dólar, toda otra señal, han tenido como misión mantener los ingresos no sólo del agro, sino de su socio, el Fisco. Desde este punto de vista, un dólar cada vez más alto ayuda a licuar el gasto, aunque si no hay liquidación de los ahorros sojeros es lo mismo que nada, porque los pueblos que viven de la agricultura comienzan a sentir la crisis por adelantado y potencian su bronca hacia el Gobierno.
De allí es que hay que procesar cómo le cae a las bases todo este nuevo round, ya que no sólo están peleando por las retenciones, sino para evitar más discrecionalidades. Si los dirigentes han salido convencidos de algo que es casi similar a lo anterior, habrá que ver qué pasa con los chacareros, que ya se han quemado con leche en más de una ocasión.

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