Cristina y el agro suman tensión a la tregua

La presidenta de la Nación les reclamó a la oposición política y a la dirigencia de la Mesa de Enlace que no instalen "falsas antinomias". Los dirigentes del campo fustigaron en el Congreso los cambios de actitudes de los funcionarios del Ejecutivo. "No queremos un sistema monárquico", manifestó Buzzi.

TODOS JUNTOS. Miembros de la oposición parlamentaria y la cúpula de la Mesa de Enlace intercambiaron ideas y criticaron las políticas del Gobierno. NA
TODOS JUNTOS. Miembros de la oposición parlamentaria y la cúpula de la Mesa de Enlace intercambiaron ideas y criticaron las políticas del Gobierno. NA
26 Febrero 2009
BUENOS AIRES.- La tregua sólo vale para mantener la calma en las acciones, pero no en las palabras. La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, y los miembros de la Mesa de Enlace del sector agropecuario volvieron ayer a cruzar críticas, un día después de haber declarado un impasse hasta el martes para continuar con las negociaciones.
Poco después de que el arco opositor se mostrara ayer con la Mesa de Enlace en el Congreso, la Presidenta volvió a advertirle a la dirigencia que no instalen "falsas antinomias" para dividir a la sociedad y convocó a la unidad nacional para afrontar la crisis internacional. "Nunca los intereses sectoriales pueden primar sobre intereses del conjunto porque se desintegra la sociedad" e insistió en que "quien tiene que tomar las decisiones para todo el país debe mirar al conjunto". "Ser dirigente no es sentarse en un sillón, sino tener claridad de ideas, convicciones y la valentía para dirigir a un destino exitoso a sus representantes", insistió Cristina Kirchner.
Los referentes del campo fueron ayer al Congreso para reunirse con los representantes de la oposición. Durante las tres horas que duró la audiencia pública se escucharon críticas al Gobierno de parte de los jefes de las entidades rurales por las diferencias de tono de los discursos oficiales en las reuniones de negociación y fuera de las mismas. El presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, reclamó "una nueva ley de emergencia agropecuaria, que no sea una chantada". Además, acusó al Gobierno de proponer recetas que terminan "esquivando a los gobernadores y a los propios intendentes". En ese sentido, reclamó "un nuevo instrumento en materia de retenciones agropecuarias" que sean concebidos en el Parlamento.
"No queremos un sistema monárquico de los emperadores que se creen los dueños del destinos de los ciudadanos de la República Argentina", puntualizó.
Mario Llambías (de CRA) coincidió con Buzzi en las diferencias de tonos empleados por funcionarios nacionales adentro y afuera de las reuniones con las entidades del campo. Acusó al Gobierno de falta de inteligencia para solucionar los problemas.
A su vez, el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biocalti, se quejó de ""la calumnia y los ataques mediáticos", en obvia alusión a los encuentros secretos con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Destacó que los ruralistas supieron conservar la unidad sin renunciar a sus ideas. Apuntó que "el Poder Ejecutivo ha destruido la confianza de la gente". Al mismo tiempo parafraseó al dirigente de la Federación Agraria, Ulises Forte, al decir que a partir de la pelea con el Gobierno "todo es de contado; no hay confianza".

Los anfitriones
Tras las exposiciones de la dirigencia agropecuaria, la oposición parlamentaria se mostró unida respecto de la idea de establecer una política agropecuaria de corto y mediano plazo. Así lo resumió el senador socialista Rubén Giustiniani. "Hubiera sido muy importante que los bloques del oficialismo que estuvieran aquí", dijo.
El jefe de los diputados de la Coalición Cívica, Adrián Pérez, remarcó que, comparada con el año pasado, "la situación ha empeorado". Y les dijo a los productores: "lo que ustedes están haciendo es volver a tener un país que tenga un motor andando y defender los intereses del interior".
Por su parte, el diputado peronista disidente Felipe Solá, quien encabezó la lista kirchenrista por Buenos Aires en 2007, apuntó: "Yo creé la Oncca hace años y ahora quiero cortarme las manos. La creé para perseguir el IVA porque los frigoríficos no pagaban, pero ahora es un lugar de extorsión, roban al productor y no lo quieren dejar exportar". (DyN-NA-Especial)

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