Aunque la mesa es para cinco el pedido que lleva el mozo en la bandeja parece para dos: una cerveza y una picada, nada más. En tiempos de crisis el tucumano no ha dejado de salir pero intenta ser más medido en lo que pide.
“La mayoría ordena picadas o platos para compartir. La comida rápida sale más y la cerveza de litro fue reemplazada por la de medio o 3/4”, comentó Hernán Acosta, encargado de un café céntrico
“Aunque el volumen de gente es el mismo, el consumo es mucho menor. Antes una mesa de cuatro gastaba unos $ 150, en cambio ahora sólo $ 100”, explicó Luis Pondal, de un bar temático.
En la zona céntrica el fuerte es la cafetería hasta las 20, cuenta Acosta. “Se ha desarrollado una línea mediana, entre el pocillo y la jarrita, que piden mucho”, agrega. “En nuestros bares el target es joven y por lo general lo que más se sirve son sándwich y pizzas”, indicó Pondal.
Los menús promocionales tientan. Algunos restaurantes ofrecen un plato principal, la bebida y un café por $17.
Llenar el carrito es un lujo
Ahora pasan más tiempo recorriendo las góndolas y compran menos. Varones y mujeres miran, comparan y sacan cuentas. Cuando llegan a la fila para pagar en la caja se dan cuenta que estuvieron más de dos horas y no llenaron ni la mitad del carrito.
Otros más estrategas, se juntan y van el fin de semana al Mercofrut o a un mayorista para hacer compras grandes que luego dividen.
“La gente se trata de cuidar y lleva lo que realmente necesita. Esto sucede porque existe más incertidumbre que crisis; eso los hace ser más cautelosos”, analizó Guillermo Saccomani, presidente de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Tucumán (Casat).
“La gente opta por las segundas marcas en los productos que conforman la canasta familiar”, aseguró Sergio Finzi, gerente regional de Libertad.
Según las mediciones de Casat el consumo de marcas alternativas a las líderes aumentó un 20%, respecto de años anteriores. Y las ventas desde diciembre de 2008 disminuyeron un 20% respecto del mismo período en 2007-2008.
El living le gana a las butacas
Una cena y después una buena película en el cine. Hace un par de meses ésta era la salida ideal de una pareja los fines de semana. Hoy sumar las dos cosas insume un gasto que muchos no están en condiciones de afrontar.
El plan B es alquilar un DVD y ordenar comida a domicilio. “Por $ 6 se puede alquilar un estreno o por $ 11 te llevás dos estrenos y una película más por 48 horas”, comentó Sebastián Kohn, dueño de un videoclub. La gran amenaza de los videoclubes, dice Kohn, son los CD truchos que se venden en la vía pública. Sin embargo, hay muchos que no se resignan a disfrutar una película en la pantalla grande, sentado en cómodas butacas y con pochoclos. La entrada general cuesta $ 12, pero hay salas en las que se hacen descuentos y promociones durante la semana, incluso los jueves y viernes, que son días de estreno de películas, contó Alvaro Dahan, gerente de unas salas de cine en Yerba Buena
“El arte no le tiene miedo a la crisis”, dijo Luis Giraud, director de teatro de la Provincia quien aseguró que la gente va a las salas.
La “pilcha” es lo de menos
Esta temporada las liquidaciones se adelantaron y, en algunos locales desde principios de enero ya se podía comprar a menor precio. Sin embargo, las ofertas sedujeron por poco tiempo.
“Duraron lo mismo que otros años pero la intensidad de venta fue menor”, indicó Manuel Calviño, de Tienda San Juan.
“En esta época baja mucho la venta de indumentaria”, coinciden en varios locales. Una de las razones es la venta escolar.
Según Gabriela Ordeñana, quien posee 13 locales, esta temporada se vendió mucho. “Quizás la gente no pudo acceder a cosas más grandes y canalizó sus gastos en ropa”, afirmó.
Las carteras de vinílico o simil cuero fueron las preferidas de la temporada. “Durante el verano se usaron colores metalizados, entonces las mujeres pudieron comprarse bolsos más baratos”, comentó la encargada de una marroquinería. Dorados, plateados, animal print, o colores metalizados les dieron la opción de evitar las carteras de cuero y renovar sus accesorios por objetos más baratos.







