Resumen para apurados
- La Universidad Semmelweis de Hungría determinó que tomar fármacos con gaseosas o agua mineral reduce su eficacia porque los minerales y la alcalinidad degradan el medicamento.
- Pruebas con 22 bebidas revelaron que iones como calcio y magnesio rompen el recubrimiento de las pastillas; solo el agua corriente o filtrada mantuvo la integridad del fármaco.
- La correcta elección del agua previene fallas terapéuticas; especialistas recomiendan priorizar agua potable, filtrada o de baja mineralización para garantizar el tratamiento.
Tomar pastillas con gaseosa, es bien sabido, puede alterar significativamente la efectividad del fármaco. La recomendación es ingerir la medicación con agua. Pero ¿qué hay que tener en cuenta? Con pruebas de laboratorio que incluyeron 22 bebidas de consumo habitual, entre ellas distintos tipos de agua mineral y medicinal, agua de la canilla, agua filtrada y jugo de manzana la investigación de la Semmelweis University de Budapest (Hungría) dejó como conclusión que solo el agua corriente conservó la integridad de la medicina. Las bebidas embotelladas más alcalinas y con alta mineralización degradaron antes de tiempo en el estómago el efecto terapéutico esperado.
Eso se intensificó por la combinación entre alcalinidad y contenido de iones, y resultó especialmente marcado en algunas aguas denominadas “medicinales”. El trabajo aclaró que no todas las aguas minerales implican por sí solas un riesgo, sino que la combinación de factores químicos específicos puede resultar problemática en circunstancias concretas. Aun así, la recomendación central fue utilizar siempre agua del caño al tomar medicamentos con recubrimiento entérico.
La potabilidad
Ahora bien, no toda agua de canilla en el mundo es de la misma calidad, ni es automáticamente potable. En muchas ciudades del mundo, el agua corriente pasa por procesos de purificación tan estrictos que es perfectamente segura. Sin embargo, en muchísimas regiones, o incluso en casas con cañerías viejas o tanques sucios, puede contener bacterias, parásitos o exceso de cloro y metales pesados.
Si el agua no es segura para beber en general, tampoco lo es para tomar un medicamento, ya que una infección estomacal o diarrea arruinaría por completo cualquier tratamiento. Si bien el agua embotellada es sumamente confiable para los medicamentos, el "pero" está en que el agua mineral contiene, justamente, muchos minerales, como calcio, magnesio, sodio. Algunos medicamentos se pegan al calcio o al magnesio en el estómago. El compuesto que se forma hace que el cuerpo no lo absorba, haciendo que el medicamento pierda mucha fuerza.
Con sentido ultra estricto para lograr la efectividad de una pastilla se puede establecer un orden de preferencia al elegir el agua de mejor a peor. El agua filtrada o purificada (de filtros hogareños tipo purificadores de carbono) elimina el cloro y las bacterias, pero no altera drásticamente los minerales básicos. En nivel de confiabilidad sigue el agua de canilla potable. Las embotelladas deben ser seleccionadas: la etiqueta debe indicar que es de "bajo sodio" o "baja mineralización"
El agua hervida y enfriada se vuelve un elixir para acompañar el medicamento si se está en un lugar donde hay dudas de la potabilidad de la canilla; hervirla mata los microorganismos y la vuelve segura.







