La crisis obliga a compartir

Los tucumanos no se privan de las salidas pero en los bares ordenan platos para compartir y bebidas más pequeñas. Con la crisis, los lectores de LA GACETA.com dijeron que recortaron gastos en el entretenimiento y en los alimentos.

22 Febrero 2009

Una picada entre amigos, una cerveza para cuatro personas, un sándwich partido al medio y un café en pocillo mediano. La crisis económica ha cambiado los hábitos de consumo de los tucumanos. Pero no únicamente eso, sino que ha fomentado la cultura del compartir.
En los bares y restaurantes aseguran que desde mediados del año pasado es muy frecuente que los clientes pidan platos para dos o una picada para varios. Se optan por tamaños intermedios: en vez de un café en jarra, prefieren uno en pocillo mediano, que es un tamaño que algunos locales ya comenzaron a ofrecer a sus clientes; la cerveza de un litro, que antes se vendía como pan caliente, ahora fue reemplazada por la de 1/2 litro o 3/4. En todo caso, lo que los tucumanos no quieren perder es ese placentero hábito de tomar un café o encontrarse con amigos y beber una cerveza. Las salidas no se suspenden por crisis pero los gustos parece que se encogieron un poco.

Vuelta al almacén
Juana, tiene 26 años, vive con una amiga en un departamento de barrio Norte. Recorre las góndolas del supermercado y se para enfrente de cada uno de los productos para comparar precios. "Me volví muy cautelosa; por ejemplo prefiero comprar los días que me hacen un 20% de descuento con la tarjeta de débito y en algunas cosas opto por marcas menos conocidas", explica. No es la única. En los supermercados aseguran que la tendencia que se ha venido registrando desde mediados de 2008 es que la gente se vuelque en masa a comprar segundas y terceras marcas de algunos productos como: papel higiénico, limpieza y pastas.
Además, cada vez son menos los que realizan las compras mensuales y llenan los carros hasta el tope. "Ahora vienen todos los días, compran lo necesario y tratan de no tentarse", señalaron los encargados. Otros, inconscientemente, siguen con la idea de compartir y para eso se juntan entre varios y van a un mayorista o al Mercofrut para hacer compras grandes que luego las dividen.
Los que están felices son los dueños de los almacenes de barrio que de un día para el otro vieron como las ventas se incrementaron. "La gente viene aquí y se lleva una o dos cosas, lo que realmente necesita", contó Juan que tiene un almacén en el barrio Viajante, en Yerba Buena. "Si hay crisis que no se note" es el lema de la mayoría que prefiere disminuir la frecuencia de consumo antes que erradicarlo por completo de sus vidas.
Esto sucede en el rubro de cuidado personal y belleza. La mujeres tucumanas son muy coquetas y por nada del mundo dejarían de hacerse un brushing, teñirse el pelo o arreglarse las manos y los pies en la peluquería, eso sí muchas ya no asisten dos o tres veces por semana, como explicaron algunos referentes del rubro, sino que ahora lo hacen más esporádicamente. Otras, en vez de solicitar cuatro servicios, bajan a tres o dos.
Pero la crisis no puede ser síntoma de abandono o descuido de la imagen externa.

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A la escuela
Pese a la incertidumbre de no saber qué es lo que va a suceder en los próximos meses, hay gastos que no se pueden pasar por alto y tampoco permiten demasiados recortes. Los artículos escolares: útiles, zapatos, guardapolvos, equipos de gimnasia, mochilas y todo lo que necesita un chico para ir a la escuela constituyen, para la mayoría, el grueso de los gastos durante ésta época del año.
A la hora de comprar las madres son fieles a las marcas más conocidas debido a la calidad y durabilidad. Saben que las hojas de carpeta y los cuadernos deben ser resistentes al maltrato cotidiano de los pequeños. Lo mismo sucede con las mochilas, cartucheras, delantales y zapatos que tienen que ser a prueba de juegos, tironeos y partidos de fútbol improvisados durante el recreo. "Comprar un marca de calidad inferior es arriesgarse a repetir las compras a mitad de año", aseguran los representantes de este rubro.

Cambio de hábito
Los jóvenes aseguran que para gastar menos se juntan en una casa y comparten una ronda de bebidas antes de ir al boliche. Los novios reemplazaron el cine por los DVD. Aunque, de vez en cuando, se dan algún gusto más caro.
Ya lo dijeron: las crisis son cambios y eso es justamente lo que está sucediendo entre los tucumanos. Muchos implementan una "solidaridad ficticia", esa que estrecha lazos de amistad y, de paso, busca aliviar los bolsillos oprimidos por tantos gastos. El mejor remedio anticrisis, coinciden varios tucumanos, es la austeridad. Y si eso permite continuar gastando en lo que les gusta, mucho mejor.

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