El comercio global cedió

Por Enrique J. Martínez - Analista bursatil.

21 Febrero 2009

Las Bolsas muestran cómo se extendió la iliquidez global, mucho más que en las últimas depresiones del siglo XX. En general, los activos son difíciles de vender -inclusive a menos valor- por la falta de financiación para los negocios. El comercio mundial aflojó; el crédito se reduce y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) anticipó este mes desde Roma una menor producción de cereales en el mundo. La merma aún no desalentó el uso para biocombustibles que ya procesan el 4,6% de la producción global.
Para el maíz en Estados Unidos destinan un 19% más que en 2007/2008, tras la seguridad jurídica que reemplace la dependencia del petróleo de los gobiernos autoritarios. A este ritmo de reemplazo sólo lo frena la volatilidad del barril de crudo.
La Argentina no aprovecha el contexto favorable para los alimentos, sigue reduciendo sus exportaciones y demora un arreglo con el campo. Lamentable. La Bolsa de Buenos Aires anticipa que marzo será complicado, hay vencimientos de obligaciones negociables que van a reestructuración, inclusive nuevos default privados, porque el Estado, al quedarse con las AFJP, privó de fondos frescos a empresas que soportan el congelamiento de precios y se fondeaban desde el mercado de capitales.
No hay crédito fresco, lo poco que se presta es a corto plazo y caro, seguirá el ajuste del tipo de cambio y en varias ciudades -como en una olla a presión- las renovaciones de 2008 mostrarán el ajuste financiero en su magnitud.
La Bolsa argentina es la que menos negocios mueve en la región, mientras dura la devaluación de los activos hasta que la crisis global toque piso y como el aparato productivo está intacto se anhela que recupere tan rápido como llegó.

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