"Sin una devaluación será difícil sostener la macroeconomía"

El presidente de la Fundación Mercado aventura un año lleno de complicaciones para el país en materia económica. Caída del consumo, deuda externa asfixiante y dinero finito.

15 Febrero 2009

La confianza del consumidor argentino ha caído al nivel más bajo desde 2003. Se trata de la peor performance durante los seis años de gobierno kirchnerista. El indicador pertenece a la Fundación Mercado, cuyo presidente, Oscar Liberman, estima que durante 2009 es de esperarse que retroceda aún más. "El índice más bajo que habíamos obtenido hasta ahora fue noviembre de 2004, pero entonces se trató de una caída dentro de un ciclo expansivo. Ahora estamos en un momento en el que la tendencia de toda la economía es declinante", remarcó.
El economista habló con LA GACETA acerca de las expectativas de consumo en el país y sobre las posibles medidas que debería tomar el Gobierno nacional para morigerar el impacto de la crisis externa. En particular, cree que el Gobierno aplicará una nueva devaluación para acomodar la macroeconomía.

- ¿Qué efectos se derivan de los resultados del Indice de Confianza del Consumidor (ICC)?
- El ICC posee varios componentes intermedios a partir de los cuales se elabora. En general, el índice mide lo que hace la familia con la plata; en consumo corriente y durable o en ahorro. Si uno mira la foto en proporciones, encuentra que la confianza, el pulso de lo que la gente cree que va a poder consumir, se encuentra en niveles bajos. En cambio, lo referido a planes de compra de bienes durables y a proporción de familias que ahorran todavía se encuentra en valores elevados. Los sectores medios están asustados, los altos no tanto, y los bajos, aterrorizados.

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- Este año será especial, porque hay elecciones. ¿Cómo cree usted que afectará este proceso en la economía? Este factor político, ¿será positivo o negativo?
- Creo que el Gobierno nacional en todo momento apostó al consumo. Sabe que la felicidad inmediata de la gente pasa por mantener elevados los consumos. Creo que esto que está haciendo para evitar que la crisis llegue a la gente, con, como nosotros decimos, promociones de Casa Cristina, tiene que ver con que estamos en un año electoral y con que la gente al menos sienta que puede seguir consumiendo. Pero veo difícil armonizar el propósito de mantener a la gente feliz, con un buen ingreso y sin inflación con el del cumplimiento de las obligaciones macroeconómicas, en un año con precios internacionales más bajos, con fracasos de cosecha, con un mundo en crisis y con este tipo de cambio. Otro tema es que el Gobierno nacional mantiene un nivel de ahorro importante, pero no porque le sobre dinero, sino por problemas precautorios. El Gobierno tratará de aprovechar el año electoral para motorizar el consumo, pero aun utilizando para el financiamiento del consumo el dinero que obtuvo a través de las AFJP, este es un dinero finito. En algún momento se acaba. Y con la agenda de obligaciones externas de la Argentina, y con la situación de la macro hoy, es difícil que el Gobierno pueda aguantar el dólar en estos valores.

- Sí, pero para apuntalar el consumo el Gobierno debería bajar el dólar, no subirlo...
- Con el dólar alto, la canasta de consumo de la gente cae notablemente, porque en términos internacionales el poder adquisitivo se reduce. En hechos concretos, todas aquellas cosas importadas que habían desaparecido al momento de la megadevaluación, y que volvieron a aparecer, se reducen. Desde indumentaria hasta electrónica y automotrices... Uno empieza a ver que eso comienza a caer. Por eso, la gente no es que hace esas cuentas como un economista, pero tiene bien en claro que los elementos a mirar son el ingreso nominal, el valor de los precios locales y el dólar.

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- ¿Usted cree que el Gobierno va a devaluar este año?
- No es que quiera eso, ni que esté convencido plenamente al respecto, pero técnicamente me resulta difícil imaginar cómo va a sostener la macroeconomía con este valor.

- ¿$ 3,50 no es un valor alto?
- Con estos ingresos, este dólar es compatible con consumos mucho más deprimidos de los que tuvimos. Pero al Gobierno le resulta bajo para que le cierran las cuentas. Cuando el Gobierno quiera cumplir alguna obligación se dará cuenta de que con este dólar no lo va a poder hacer. En cambio, de otra manera, podrá licuar gasto público, puede avalar con menos reservas más cantidad de circulante, etcétera. A este pasaje de $ 3,30 a $ 3,50 lo están dejando ir solo, flotar solo, sin que nadie grite, antes de hacer una devaluación un poquito más intensa.

- El consumo depende en cierta forma de las finanzas provinciales. ¿Cómo observa esta situación? En algunos distritos se analiza, nuevamente, la utilización de bonos...
- Es difícil hablar de economía sin hablar de política, debido a la forma que han construido poder los Kirchner. En un año electoral es lo más probable que ellos fortalezcan la dependencia: "el que quiera estar conmigo tiene plata, y el que no, no la tiene". Lo que uno ha venido viendo hasta ahora. Esta cosa de muchos subsidios, discrecionales; de obra pública otorgada directamente a los intendentes; etcétera. Creo que la presencia del Estado federal en las finanzas provinciales va a ser muy alta. El resultado de las cuentas provinciales y municipales dependerá mucho de qué tal alineados estén con el Gobierno nacional. Aquellas provincias que ya están muy ordenadas van a ser menos vulnerables que las que tengan más problemas. Con respecto a los bonos, entiendo que hay que estar atentos. Yo dejaría prendida una luz amarilla respecto de que el Gobierno pueda estar pensando en un desdoblamiento del dólar, como en Venezuela; es decir, un dólar oficial y un dólar paralelo. Y también dejaría la luz de alerta sobre una posible vuelta de las cuasimonedas. No hay que entrar en pánico, pero sí hay que estar atentos, porque esto dañaría muchísimo a la macroeconomía.

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