Obama celebró el avance del plan en el Senado

El presidente de Estados Unidos espera que antes del fin de semana quede sancionado definitivamente el millonario programa de estímulo. El mandatario volvió a apuntar contra los republicanos y fustigó las medidas que adoptó su antecesor, George W. Bush.

APRENDIENDO DEL PASADO. Obama apuntó que su antecesor, Bush, duplicó el endeudamiento nacional.  REUTERS
APRENDIENDO DEL PASADO. Obama apuntó que su antecesor, Bush, duplicó el endeudamiento nacional. REUTERS
08 Febrero 2009

WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, saludó ayer el acuerdo alcanzado el viernes por la noche en el Senado para aprobar su paquete de reactivación económica, pero advirtió que si no se actúa rápido la crisis puede "convertirse en una catástrofe nacional".
Después de largas negociaciones, el Senado alcanzó un acuerdo para aprobar una legislación que permite financiar un paquete de U$S 780.000 millones, por debajo de los que estaba alcanzando el proyecto. Los legisladores se retractaron de su propuesta anterior de U$S 937.000 millones a fin de terminar con las críticas, especialmente de los republicanos, respecto a que habría millones de dólares en gastos injustificados.
La ley prevé reducciones impositivas amplias y un 80% del gasto derivado hacia iniciativas públicas que deben contener la caída de la economía en los próximos 18 meses. Asimismo, busca apuntalar a sectores que puedan crear empleos rápidamente. Obama reconoció que "una legislación de semejante magnitud merece el escrutinio que recibió en el último mes, y que seguirá recibiendo en los próximos días", cuando el texto pase a discusión de una conferencia bicameral, en caso de que los senadores lo aprueben en la votación prevista para mañana.
"Pero no nos podemos dar el lujo de hacerla perfecta" mientras la crisis avanza, afirmó Obama. "El tiempo para actuar es ahora", insistió Obama en el texto de su mensaje radial y en video de los sábados. "Si no nos movemos rápido para poner este plan en marcha, nuestra crisis económica se puede convertir en una catástrofe nacional: millones de estadounidenses perderán sus empleos, sus casas y el cuidado sanitario", agregó.
"En medio de nuestra mayor crisis económica desde la Gran Depresión, el pueblo estadounidense estaba esperando que el Congreso comenzara a afrontar los grandes desafíos que enfrentamos. Eso fue, después de todo, de lo que se trataron las elecciones de noviembre", acotó el jefe de Estado.
Con ese énfasis en los comicios de 2008, en las que ganó a su rival republicano John McCain, Obama busca defenderse de sus opositores y ejercer el capital político obtenido por su amplia victoria del 4 de noviembre.

Teorías gastadas
Tal como hizo en su mensaje radial del sábado pasado, Obama atacó con dureza al gobierno de su predecesor, el republicano George W. Bush. "Seamos claros: no podemos esperar alivio de las viejas, gastadas teorías que, en apenas ocho años, doblaron la deuda nacional, hicieron caer nuestra economía en picada, y nos dejaron en este desastre", fustigó.
Obama pareció hablar a los legisladores republicanos que están retaceando su apoyo al paquete cuando dijo que "no podemos confiar en una fórmula perdedora que ofrece solamente recortes impositivos como la respuesta a todos nuestros problemas, mientras ignora los desafíos económicos fundamentales, como el asfixiante costo de la salud o el estado inadecuado de tantas escuelas, nuestra adicción al petróleo extranjero o nuestras carreteras, puentes y diques que se caen a pedazos".
El plan de Obama prevé reducciones fiscales para el 95% de las familias trabajadoras, pero también un programa masivo de obras públicas con el cual el presidente espera hacer mella en el índice de desempleo, actualmente en 7,6%, según los datos difundidos el viernes por el Ministerio de Trabajo.
El paquete de estímulo, prometió Obama por enésima vez, "salvará o creará más de tres millones de puestos de trabajo en los próximos dos años". (Télam-Reuters)

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