Obama busca apoyo para el plan de estímulo

Los republicanos tienen su propio programa.

OFENSIVA. Obama busca la adhesión popular a su proyecto. REUTER
OFENSIVA. Obama busca la adhesión popular a su proyecto. REUTER
04 Febrero 2009

WASHINGTON.- El presidente estadounidense, Barack Obama, emprende una ofensiva mediática para ganar apoyo para su plan de reactivación económica, cercano ya a los U$S 900.000 millones, que enfrenta el rechazo de los senadores republicanos, entre ellos el ex candidato presidencial John McCain. Estos presentaron ayer un plan alternativo de U$S 445.000 millones para estimular la economía, con la mitad de ese monto destinado a recortes impositivos.
El paquete plantea reducir los tributos a las nóminas laborales y al ingreso por un año, así como rebajar la tasa del impuesto corporativo al 25% desde el actual 35% y ofrecer a los compradores de casas un crédito impositivo por U$S 15.000 o el 10% del precio de compra.
En tanto, Obama ofrecerá entrevistas a las principales cadenas televisivas estadounidenses, en las que buscará obtener la simpatía del pueblo norteamericano para su enorme plan de reactivación. El mandatario, quien cumple dos semanas en el poder, ha expresado su esperanza de que el plan reciba el respaldo republicano en el Senado, donde ya llega a U$S 888.000 millones, luego de que se le agregaron nuevas medidas impositivas a la versión aprobada en la Cámara de Representantes.
Los republicanos, a pesar de ser minoría en el Senado, tienen el poder de retrasar el paquete con largos debates, pero analistas estiman que no querrán aparecer como los causantes de su fracaso legislativo, en medio de la acuciante crisis económica.
“El paquete que la mayoría de los republicanos apoyaría, es drásticamente diferente al aprobado en la Cámara de Representantes y al propuesto en el Senado”, estimó el líder de la minoría republicana del Senado, Mitch McConnell.
Los republicanos afirman que el paquete no contiene suficientes recortes impositivos, que juzgan vitales para estimular el gasto en la población, al tiempo que critican muchos de los gastos previstos en infraestructura y apoyo a programas sociales. Por esa razón, elaboraron un plan alternativo.
Además, los republicanos resisten una cláusula que apunta a asegurar que para los proyectos de infraestructura previstos en el plan se utilice sólo acero y hierro estadounidenses, conocido como el “compre americano”. Ya Canadá y países europeos se mostraron contrarios a la posibilidad de que se adopte esa medida proteccionista, ante lo que la Casa Blanca se apresuró a señalar que la cláusula sigue bajo revisión. (AFP-NA-Reuters)

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