En sus palabras finales durante una sesión, el periodista Martin Wolf resumió los pensamientos de muchos cuando afirmó que pese a que nadie sabe exactamente qué hay que hacer, algo hay que hacer.
Los sistemas deberán ser diferentes, más regulados y controlados. Aunque la gente seguirá haciéndose rica, la escala debería reducirse. Ante lo que el primer mi- nistro británico, Gordon Brown, calificó de la primera crisis de la era global, se subrayó la importancia de las instituciones internacionales y de la cooperación global para que se recupere la economía.
Hubo indignación con los banqueros y con quienes inventaron el sistema que llevó al mundo a la crisis, y con los gobiernos que no reaccionaron rápido.
Sin embargo, algunos sintieron que esta es una oportunidad única para construir un mejor sistema, basado en parte en una economía verde, justo a tiempo para la cumbre de finales de este año, durante la cual los países tienen que aprobar el texto que sucederá al Protocolo de Kyoto.
La élite mundial se reunió en Davos para concluir que no sabe exactamente qué hacer, pero, probablemente por una idea que flotó de forma constante en el foro, está decidida a volver a poner la economía en marcha para 2010. El éxito dependerá, sin embargo, de lo que pase en 2009. (DPA)
02 Febrero 2009 Seguir en 







