01 Febrero 2009 Seguir en 
Washington.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, advirtió ayer que la situación económica norteamericana "va a empeorar antes de mejorar" y volvió a atacar lo que llamó "arrogancia y avaricia" de Wall Street y de las corporaciones. No obstante, prometió ayudar a bajar los costos hipotecarios de los estadounidenses con "un nuevo plan que será dado a conocer pronto", que reactivaría el sistema financiero y permitiría que el crédito "fluya otra vez".
"Los estadounidenses saben que nuestra recuperación económica va a tomar años, no meses", afirmó Obama, en declaraciones que recoge la agencia de noticias ANSA del discurso radial y en video que el mandatario ofrece los sábados.
Obama está impulsando un paquete de reactivación que insumirá más de U$S 800.000 millones. La ley para financiar ese plan ya recibió la primera luz verde de la Cámara de Diputados y ahora pasó al Senado.
"Estoy llamando al Senado a que apruebe este plan, así podemos poner gente a trabajar y empezar el largo, duro trabajo de levantar nuestra economía", dijo el mandatario. La intención, según sus propias palabras, es lanzar un masivo programa de obras públicas para combatir el desempleo y recortes impositivos para el 95% de los estadounidenses, propuesta que fue uno de los ejes centrales de su campaña electoral.
"Pronto mi secretario del Tesoro, Tim Geithner, anunciará una nueva estrategia para reactivar nuestro sistema financiero que hará que el crédito fluya a nuestros negocios y familias", dijo Obama.
"Ayudaremos a reducir los costos de las hipotecas y a extender préstamos a las pequeñas empresas para que puedan crear empleos", agregó. Sin embargo, Obama reiteró que su plan aseguraría de que los presidentes ejecutivos de las corporaciones no desvíen dinero de contribuyentes para fondos propios.
El Presidente expresó nuevamente su indignación por los informes de enormes bonos en 2008 pese a los masivos recortes de empleos, pérdidas financieras y planes de rescate gubernamentales. "Nos enteramos esta semana de que incluso mientras demandan asistencia al contribuyente, firmas de Wall Street pagaron casi U$S 20.000 millones en bonos por 2008", indicó el mandatario. "Aunque estoy comprometido en hacer todo lo que sea necesario para mantener el flujo de crédito, el pueblo estadounidense no excusará o tolerará esa arrogancia y avaricia", agregó.
Obama dijo que insistirá en una "transparencia sin precedentes, vigilancia rigurosa, y cuentas claras", para los fondos que serán destinados a estabilizar el sistema financiero. No obstante, lo tajante de las definiciones del titular de la Casa Blanca, el diario "The Washington Post" aseguró ayer que Obama no tendría intención de imponer restricciones a los pagos de ejecutivos en la mayoría de las firmas que reciben ayuda del programa de rescate, aprobado en octubre último. (Télam)
"Los estadounidenses saben que nuestra recuperación económica va a tomar años, no meses", afirmó Obama, en declaraciones que recoge la agencia de noticias ANSA del discurso radial y en video que el mandatario ofrece los sábados.
Obama está impulsando un paquete de reactivación que insumirá más de U$S 800.000 millones. La ley para financiar ese plan ya recibió la primera luz verde de la Cámara de Diputados y ahora pasó al Senado.
"Estoy llamando al Senado a que apruebe este plan, así podemos poner gente a trabajar y empezar el largo, duro trabajo de levantar nuestra economía", dijo el mandatario. La intención, según sus propias palabras, es lanzar un masivo programa de obras públicas para combatir el desempleo y recortes impositivos para el 95% de los estadounidenses, propuesta que fue uno de los ejes centrales de su campaña electoral.
"Pronto mi secretario del Tesoro, Tim Geithner, anunciará una nueva estrategia para reactivar nuestro sistema financiero que hará que el crédito fluya a nuestros negocios y familias", dijo Obama.
"Ayudaremos a reducir los costos de las hipotecas y a extender préstamos a las pequeñas empresas para que puedan crear empleos", agregó. Sin embargo, Obama reiteró que su plan aseguraría de que los presidentes ejecutivos de las corporaciones no desvíen dinero de contribuyentes para fondos propios.
El Presidente expresó nuevamente su indignación por los informes de enormes bonos en 2008 pese a los masivos recortes de empleos, pérdidas financieras y planes de rescate gubernamentales. "Nos enteramos esta semana de que incluso mientras demandan asistencia al contribuyente, firmas de Wall Street pagaron casi U$S 20.000 millones en bonos por 2008", indicó el mandatario. "Aunque estoy comprometido en hacer todo lo que sea necesario para mantener el flujo de crédito, el pueblo estadounidense no excusará o tolerará esa arrogancia y avaricia", agregó.
Obama dijo que insistirá en una "transparencia sin precedentes, vigilancia rigurosa, y cuentas claras", para los fondos que serán destinados a estabilizar el sistema financiero. No obstante, lo tajante de las definiciones del titular de la Casa Blanca, el diario "The Washington Post" aseguró ayer que Obama no tendría intención de imponer restricciones a los pagos de ejecutivos en la mayoría de las firmas que reciben ayuda del programa de rescate, aprobado en octubre último. (Télam)







