31 Enero 2009 Seguir en 
WASHINGTON.- La economía estadounidense se desplomó en el cuarto trimestre del 2008, descendiendo a su tasa más rápida en casi 27 años, esto se debió a una merma en el gasto de los consumidores y un fuerte deterioro en la inversión.
El Producto Bruto Interno (PBI) se desplomó un 3,8% en los últimos tres meses de 2008 con respecto a igual período de 2007, el peor desempeño desde 1982. En el trimestre anterior el producto se había achicado un 0,5%, con lo que acumuló las primeras dos caídas consecutivas desde 1990.
Según la primera estimación del Departamento de Comercio, en todo 2008 el PBI de la mayor economía mundial creció un 1,3%, el ritmo más débil desde 2001, cuando se expandió un 0,8%.
El gasto en bienes duraderos como autos y muebles se desplomó un 22,4%, la baja más fuerte desde el primer trimestre de 1987. En respuesta a la menor demanda, las empresas redujeron sus inversiones en un 19,1%, en el mayor retroceso desde los tres primeros meses de 1975. La inversión residencial se derrumbó un 23,6%.
Los analistas consultados confirmaron que la desaceleración económica está poniendo un freno sobre las presiones inflacionarias. Aclararon además que los números esconden en parte la realidad, y que el próximo trimestre será seguramente peor. (Reuters)
El Producto Bruto Interno (PBI) se desplomó un 3,8% en los últimos tres meses de 2008 con respecto a igual período de 2007, el peor desempeño desde 1982. En el trimestre anterior el producto se había achicado un 0,5%, con lo que acumuló las primeras dos caídas consecutivas desde 1990.
Según la primera estimación del Departamento de Comercio, en todo 2008 el PBI de la mayor economía mundial creció un 1,3%, el ritmo más débil desde 2001, cuando se expandió un 0,8%.
El gasto en bienes duraderos como autos y muebles se desplomó un 22,4%, la baja más fuerte desde el primer trimestre de 1987. En respuesta a la menor demanda, las empresas redujeron sus inversiones en un 19,1%, en el mayor retroceso desde los tres primeros meses de 1975. La inversión residencial se derrumbó un 23,6%.
Los analistas consultados confirmaron que la desaceleración económica está poniendo un freno sobre las presiones inflacionarias. Aclararon además que los números esconden en parte la realidad, y que el próximo trimestre será seguramente peor. (Reuters)








