Como comenzamos a vivir el primer mes de un nuevo año que puede inspirar o indicar si realmente será una continuidad del año anterior o generaremos un nuevo compromiso personal para alcanzar aquellas metas y objetivos que anhelamos celebrar al cumplir un ciclo. Durante los meses que siguen a la marea de festejos y reuniones vuelve a reinar la calma en las diversas ciudades donde la histeria se traslada a los lugares de veraneo en la cuales una sucesión de eventos y promociones parece sacudir los sentidos de los turistas, mientras que una intensa marea de seres humanos, anestesiados y relajados, sacuden las playas, las montañas y hasta parajes alejados en busca de ocio. Mientras tanto el mercado laboral se ralenta e inclusive en algunas industrias o sectores el ritmo de trabajo y producción se desacelera, describe a LA GACETA Emma Andreotti, experta en Recursos Humanos de Ingeniería Penta Sur SA. De igual modo, una gran mayoría de las áreas de selección también detienen su ritmo de captación y entrevistas. “Si a este panorama le sumamos el hecho de analizar reducciones de personal debido a la crisis y la desaceleración de los ritmos de producción, esta parsimonia percibida parece acentuarse”, sostiene la especialista consultada.
No obstante, los cambios serán hasta el momento constantes en nuestro tiempo y esta aparente calma presenta la oportunidad de construir una visión o revisar la concepción de uno mismo. “En este instante donde parece que el tiempo puede estar suspendido es interesante reflexionar sobre aquellos aspectos que nos hacen sentir felices y plenos o bien reflexionar sobre cómo tramitamos esta nueva crisis, como seres humanos y trabajadores”, afirma.
En su libro “Fluir o Flow”, el profesor Mihaly Csikszentmihalyi explica cómo sobrevivieron y no se entregaron a su muerte o al “tanatos” ciertas personas, en base a investigaciones científicas efectuadas a través de las experiencias de aquellos que atravesaron momentos muy difíciles en diversos campos de concentración. Los resultados fueron asombrosos; la mayoría relató que se aferraba a aquellas experiencias positivas que les producían un estado de flujo. Durante esos momentos sentían:
• Un profundo sentimiento de gozo creativo.
• Vivencia profunda del momento e incremento de su energía psíquica (concentración).
• Establecían oportunidades mentales para la acción y el logro de metas propuestas.
“Sus investigaciones son una invitación a pensar sobre aquellas experiencias que nos hacen sentir plenos, felices y que nos permiten proyectarnos de forma diferente y mejor en nuestra vida y en nuestro trabajo. En definitiva: establecer cuáles son nuestros proyectos”, apunta Andreotti.
27 Enero 2009 Seguir en 







