“Los argentinos nunca pagaron tantos impuestos como ahora”

La presión tributaria supera el 30% del PBI; esto significa que el Estado nacional se queda con $ 1 de cada $ 3 de los ingresos generados.

25 Enero 2009

Las cargas impositivas a las que están sujetos los argentinos, superaron el 30% del PBI, según un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).
“El problema no es el nivel, sino los rudimentarios impuestos que se utilizan para sostener la recaudación, la forma en que se asignan los recursos públicos y la propensión estructural del fisco a gastar más de lo que le ingresa”, aseveró el Idesa.
En diciembre del año pasado la recaudación total del Estado nacional aumentó –en términos nominales– un 17% respecto al mismo mes del año anterior. Este incremento es sensiblemente más bajo al que se observaba hace un año cuando entre diciembre del 2007 y diciembre del 2006 el incremento de la recaudación alcanzaba el 38%. “Si se considera la recaudación de IVA sobre las actividades domésticas se observa un crecimiento de apenas  13% (por debajo, seguramente, de la verdadera inflación) y en el caso de las retenciones sobre las exportaciones se registró una caída del 15%”, agregó el informe elaborado bajo el mando del investigador jefe del Idesa, Jorge Colina. Esto fue compensado con un 40% de incremento en las cargas sociales gracias a la estatización de los fondos previsionales. Para fundamentar el informe, el Idesa analizó la presión tributaria desde una perspectiva histórica. En base a datos del Ministerio de Economía sobre la recaudación nacional y provincial divida por el PBI, se puede trazar el siguiente panorama:
•Con fuertes vaivenes, la presión impositiva durante la década de los 80 se ubicó en el 15% del PBI y, con menos oscilaciones, en el entorno del 20% del PBI durante los 90.
•El promedio para los años transcurridos en la presente década es de 25% del PBI.
•Con datos provisorios, en el 2008 ya se habría superado el 30% del PBI.
La recaudación tributaria es la principal fuente de financiamiento del sector público, pero no la única. Por ejemplo, la baja presión de los 80 era compensada con emisión monetaria (el denominado impuesto inflacionario) y endeudamiento, especialmente de tipo compulsivo (por ejemplo, con los jubilados al no respectar la movilidad). En los 90 desaparece el impuestos inflacionario y crece la presión tributaria y el endeudamiento voluntario. Que la presión tributaria supere el umbral del 30% del PBI, significa que el Estado se apropia de casi $ 1 de cada $ 3 de los ingresos generados por la economía.
“El crecimiento de la recaudación de los últimos años se ha basado en la creación y profundización de impuestos que desalientan la producción y el empleo. Entre éstos, se destacan el impuesto al cheque, el aumento de las cargas sociales, las retenciones a las exportaciones, la prohibición de ajustar por inflación en un entorno de alta inflación y la apropiación de los aportes previsionales”, afirmó el Idesa. Esto se potencia con el aumento en la presión impositiva de las provincias y los municipios que recae sobre los mismos contribuyentes con impuestos superpuestos a los nacionales.
El ejemplo más claro e irracional es la superposición del IVA, con el Impuesto a los Ingresos Brutos y la tasa municipal. La abundancia a nivel nacional induce al despilfarro a través del incremento de la burocracia, la corrupción, los subsidios a empresas públicas y privadas, y los subsidios a las familias de altos ingresos.
La otra cara de la moneda es que las provincias encuentran en la carencia de recursos las razones para justificar la insuficiencia y la pobre calidad de los servicios que constitucionalmente son responsables de brindar. “El país necesita de una profunda reforma fiscal”, finalizó el documento.

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