20 Agosto 2008 Seguir en 
Aunque asistió ayer al Tribunal Oral en lo Criminal Federal, el ex juez federal Manlio Martínez logró su objetivo: no declarar en el juicio oral por la desaparición de Guillermo Vargas Aignasse. La defensa de Antonio Bussi lo había ofrecido.
Durante las últimas semanas, Martínez había presentado dos escritos en los que consideraba que correspondía que se lo excusara de testificar. Había alegado amistad con la víctima, así como que denunció a Bussi ante la Legislatura por supuesta inhabilidad moral para ser gobernador. Ayer interpuso otro, en el que comparó su situación con la del ex juez federal Jorge Parache, cuyo testimonio también había pedido el ex mandatario, pero fue desestimado por los magistrados. Amparado en esa resolución, solicitó que a él tampoco se lo convocara. Por una cuestión de coherencia procesal, el fiscal federal Alfredo Terraf estuvo de acuerdo, pero la defensora oficial Amalina Assaf insistió con su petición.
Los vocales del tribunal concluyeron que los actos cumplidos por un juez en la etapa de instrucción quedan en el expediente y, entonces, su participación en un debate oral, como eventual testigo, resulta inimaginable. "Podrá ser testigo sólo en causas en que no haya intervenido como juez. Si lo que se pretendiera es formularle cargos, nunca podría testificar bajo juramento", recordaron los magistrados.
Durante las últimas semanas, Martínez había presentado dos escritos en los que consideraba que correspondía que se lo excusara de testificar. Había alegado amistad con la víctima, así como que denunció a Bussi ante la Legislatura por supuesta inhabilidad moral para ser gobernador. Ayer interpuso otro, en el que comparó su situación con la del ex juez federal Jorge Parache, cuyo testimonio también había pedido el ex mandatario, pero fue desestimado por los magistrados. Amparado en esa resolución, solicitó que a él tampoco se lo convocara. Por una cuestión de coherencia procesal, el fiscal federal Alfredo Terraf estuvo de acuerdo, pero la defensora oficial Amalina Assaf insistió con su petición.
Los vocales del tribunal concluyeron que los actos cumplidos por un juez en la etapa de instrucción quedan en el expediente y, entonces, su participación en un debate oral, como eventual testigo, resulta inimaginable. "Podrá ser testigo sólo en causas en que no haya intervenido como juez. Si lo que se pretendiera es formularle cargos, nunca podría testificar bajo juramento", recordaron los magistrados.
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