En el camino de Brasil
Acto en la Rosada. Análisis. Por Juan José Concha Martínez - Prosecretario de Redacción.
11 Octubre 2007 Seguir en 
Unidades energéticas en lugar de ingenios productores de azúcar: a ese destino apuntan los anuncios que se formalizaron en la Casa Rosada. En línea con los proyectos de inversión sobre la cogeneración de energía que han comenzado a tener vida durante este año, la molienda de caña para alcohol viene a sumar valor a una producción industrial históricamente localizada en el azúcar. En términos de síntesis, el aliento y la promoción al etanol con destino al mercado del combustible, son una suerte de "regreso" al plan alconafta que Tucumán en bloque instaló en más de una decena de provincias hacia fines de los 70 y hasta el 84. En términos estratégico, incorporar energía, alcohol y azúcar a partir de la misma matriz productiva significaría seguir el camino que construyó Brasil, que tantas veces fue centro de elogios y de envidias de los azucareros argentinos. Medida clave, allana las puertas del crecimiento y de nuevos negocios para el sector y para la economía provincial. Aunque ya algunos ingenios producen y comercializan etanol, el mercado que se abrirá en 2010 demandará fuertes inversiones para contener el desafío. La nueva alternativa no sólo puede ser una salida para resolver el excedente de azúcar; se espera que dentro de tres años -con la ley en vigencia- el mercado local requiera de 200 millones de litros de alcohol para combustibles- más la creciente demanda externa- el doble de lo que se produce hoy. Una destilería mediana (200.000 litros/día) cuesta unos U$S 4 o 5 millones. La modificación a la actual legislación de los biocombustibles les permitirá a los ingenios -entonces- entrar a un gran negocio (hasta ahora estaba armado básicamente para el sector granario). Una mezcla de necesidad política del Gobierno nacional y el peso del "lobby" del norte ha abierto este paso al que ingresaron los industriales tucumanos, que José Alperovich capitaliza. La producción de alcohol a gran escala, no obstante, también requerirá de la perdurabilidad de las reglas de juego y del mantenimiento de una política de base productivista.







