22 Septiembre 2007 Seguir en 
Los datos de pobreza y de indigencia anunciados el jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) siguen siendo tan cuestionados como los de la inflación. Las mediciones oficiales ya no son tan confiables ni para los expertos, los banqueros ni para los políticos. Sólo el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, salió desde el Gobierno a decir que la crisis del Indec va camino a solucionarse, según reproduce un cable de la agencia DyN.
El organismo reveló que la pobreza afecta al 23,4% de los habitantes de las zonas urbanas del país (unas 6 millones de personas) y que en el Gran Tucumán-Tafí Viejo, el índice llega al 35,4%, lo que representa que 276.500 tucumanos no pueden reunir los ingresos suficientes para cubrir los gastos mínimos de alimentación y de servicios. “Me parece que las cifras que da el Indec están dibujadas, lamentablemente”, dijo ayer el arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Héctor Villalba, cuando la prensa le consultó sobre los datos difundidos.
El también vicepresidente del Episcopado Argentino remarcó que la sensación generalizada es que la inflación aumenta. “Creo que en una sociedad donde no vivimos la verdad y donde todo vale, se hace muy difícil creer todo. Y eso no es bueno. Yo para hablar con ustedes tengo que creerles y si no lo hago, el diálogo no es posible”, remarcó.
Villalba les dijo además a los periodistas que habrá que preguntarle al Gobierno las razones por las cuales no quiere dar la inflación real. “No soy economista, pero si me preguntan, debo decir que la percepción que tiene la gente es que las cosas aumentan y que la inflación existe”, dijo. No obstante, aclaró: “sería de necios no reconocer que hay crecimiento, que la gente tiene más dinero y que se mueve el comercio”.
“Quizás la pobreza haya disminuido, pero no ayudó a mejorar el reparto de los bienes, a bajar la brecha social”, acotó. Villalba abogó para que los gobernantes mejoren la distribución de la riqueza para que toda la población tenga un justo nivel de ingresos.
Una cuestión de tiempo
Con el fin de recuperar la credibilidad de los informes del Indec, en el organismo se encuentra trabajando un equipo técnico, cuya misión es actualizar -hasta antes de fin de año- la metodología de medición del Indice de Precios al Consumidor (IPC), confiaron ayer a LA GACETA altas fuentes del Palacio de Hacienda. “Se ha formado una comisión, con la participación de todos los intervinientes en el conflicto, que está terminando un proceso de recomposición de las metodologías”, completó Tomada.
Desde la Casa Rosada, no salieron ayer ni a desmentir la renuncia ni a confirmar en el cargo a la directora de Indice de Precios al Consumo (IPC), Beatriz Paglieri. La idea de prescindir de sus servicios, tal como lo anunció ayer el diario “La Nación”, está latente. “Es una cuestión de tiempo”, dijeron las fuentes consultadas por nuestro diario.
Paglieri llegó al cargo luego de que el Gobierno desplazó a la ex titular de IPC, Graciela Bevacqua, en enero pasado, cuando comenzaron los problemas en la medición del costo de vida y las denuncias sobre la posible manipulación de datos oficiales. Si bien los sindicalistas y los técnicos del organismo recibieron con optimismo la posible dimisión de Paglieri, el arco político opositor carga sus denuncias sobre manipulación de las estadísticas contra el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Alejandro Rodríguez, vocero del candidato presidencial Roberto Lavagna, dijo ayer que la ida de Paglieri “es una operación de puro maquillaje electoralista, pero nadie se atreve a tocar a Moreno”. Con esa idea coincidió el compañero de fórmula de Lavagna, el senador radical Gerardo Morales. En los cuestionamientos contra Moreno también coincidieron las Madres de Plaza de Mayo.
Las Madres se habían preguntado “qué pasa en el INDEC”, y a partir de allí preguntaron: “¿qué hace Guillermo Moreno?, ¿por qué desplazan a los empleados, profesionales y técnicos? y ¿quiénes son Paglieri y Ana María Edwin?”, quien en la actualidad está al frente del organismo.
Por su parte, el titular de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Mario Vicens, advirtió que “la pérdida de credibilidad de los indicadores que miden la inflación impide tener una idea precisa de la magnitud del problema”, señala DyN.
El organismo reveló que la pobreza afecta al 23,4% de los habitantes de las zonas urbanas del país (unas 6 millones de personas) y que en el Gran Tucumán-Tafí Viejo, el índice llega al 35,4%, lo que representa que 276.500 tucumanos no pueden reunir los ingresos suficientes para cubrir los gastos mínimos de alimentación y de servicios. “Me parece que las cifras que da el Indec están dibujadas, lamentablemente”, dijo ayer el arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Héctor Villalba, cuando la prensa le consultó sobre los datos difundidos.
El también vicepresidente del Episcopado Argentino remarcó que la sensación generalizada es que la inflación aumenta. “Creo que en una sociedad donde no vivimos la verdad y donde todo vale, se hace muy difícil creer todo. Y eso no es bueno. Yo para hablar con ustedes tengo que creerles y si no lo hago, el diálogo no es posible”, remarcó.
Villalba les dijo además a los periodistas que habrá que preguntarle al Gobierno las razones por las cuales no quiere dar la inflación real. “No soy economista, pero si me preguntan, debo decir que la percepción que tiene la gente es que las cosas aumentan y que la inflación existe”, dijo. No obstante, aclaró: “sería de necios no reconocer que hay crecimiento, que la gente tiene más dinero y que se mueve el comercio”.
“Quizás la pobreza haya disminuido, pero no ayudó a mejorar el reparto de los bienes, a bajar la brecha social”, acotó. Villalba abogó para que los gobernantes mejoren la distribución de la riqueza para que toda la población tenga un justo nivel de ingresos.
Una cuestión de tiempo
Con el fin de recuperar la credibilidad de los informes del Indec, en el organismo se encuentra trabajando un equipo técnico, cuya misión es actualizar -hasta antes de fin de año- la metodología de medición del Indice de Precios al Consumidor (IPC), confiaron ayer a LA GACETA altas fuentes del Palacio de Hacienda. “Se ha formado una comisión, con la participación de todos los intervinientes en el conflicto, que está terminando un proceso de recomposición de las metodologías”, completó Tomada.
Desde la Casa Rosada, no salieron ayer ni a desmentir la renuncia ni a confirmar en el cargo a la directora de Indice de Precios al Consumo (IPC), Beatriz Paglieri. La idea de prescindir de sus servicios, tal como lo anunció ayer el diario “La Nación”, está latente. “Es una cuestión de tiempo”, dijeron las fuentes consultadas por nuestro diario.
Paglieri llegó al cargo luego de que el Gobierno desplazó a la ex titular de IPC, Graciela Bevacqua, en enero pasado, cuando comenzaron los problemas en la medición del costo de vida y las denuncias sobre la posible manipulación de datos oficiales. Si bien los sindicalistas y los técnicos del organismo recibieron con optimismo la posible dimisión de Paglieri, el arco político opositor carga sus denuncias sobre manipulación de las estadísticas contra el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Alejandro Rodríguez, vocero del candidato presidencial Roberto Lavagna, dijo ayer que la ida de Paglieri “es una operación de puro maquillaje electoralista, pero nadie se atreve a tocar a Moreno”. Con esa idea coincidió el compañero de fórmula de Lavagna, el senador radical Gerardo Morales. En los cuestionamientos contra Moreno también coincidieron las Madres de Plaza de Mayo.
Las Madres se habían preguntado “qué pasa en el INDEC”, y a partir de allí preguntaron: “¿qué hace Guillermo Moreno?, ¿por qué desplazan a los empleados, profesionales y técnicos? y ¿quiénes son Paglieri y Ana María Edwin?”, quien en la actualidad está al frente del organismo.
Por su parte, el titular de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Mario Vicens, advirtió que “la pérdida de credibilidad de los indicadores que miden la inflación impide tener una idea precisa de la magnitud del problema”, señala DyN.







