El consumo se desacelerará si se restringe el crédito

Los economistas perciben un escenario económico cambiante, que impacta en las expectativas de los consumidores.

LA GACETA / HECTOR PERALTA
LA GACETA / HECTOR PERALTA
23 Septiembre 2007
El crecimiento del consumo se financió, mayoritariamente, con préstamos personales, ya sea en efectivo o a través de las tarjetas de crédito. Y, al parecer, varios factores indican que se podría frenar la ola consumista.
Según la directora e investigadora de la Fundación Mercado, Susana Nuti, hay varios factores a estudiar en el actual escenario económico que pueden hacer disminuir el nivel de consumo. Uno de ellos radica en el hecho de que una alta porción de la sociedad tiene gran parte de sus ingresos comprometidos en créditos que vinieron tomando durante el año pasado y durante lo que va de 2007. "Otro factor es el de la inflación. Hay una percepción generalizada de que todo aumenta de precio y de que, por ende, disminuye el poder adquisitivo de los ingresos. Esto también le pondrá un freno al consumo", afirmó la economista a LA GACETA.
"La gente había comenzado a ahorrar, ya que al consumo lo financiaba con créditos. Pero ahora hay se viven momentos en que la tasa de interés está en ascenso y el riesgo para los bancos es mayor. Todo esto lleva a que suban las tasas y se acorten los plazos de financiación. Si esta situación, que es una consecuencia de los problemas financieros en los mercados internacionales, se mantiene habrá una diferencia negativa en el consumo para lo que resta del año", detalló Nuti.
Según la investigadora, los sectores con menores ingresos o con mala calificación son los que corren el riesgo de quedar fuera del consumo con financiación, ya que las entidades financieras podrían endurecer sus parámetros de riesgo con los clientes ante las turbulencias en los mercados.
"Muchos bancos comenzaron a analizar sus planes de financiación a cero interés y a largo plazo. No sé si en un futuro cercano persistirán los planes a 12 o 24 cuotas. Otro problema es que si las entidades no quieren subir la tasa que le cobran a sus clientes, seguramente aumentarán el costo financiero que le exigen a los comercios. Esto también llevará a que sean pocos los que acepten esas nuevas reglas de juego", dijo la directora de la Fundación Mercado. Agregó que esta situación ya se está percibiendo, desde el momento en que algunos comercios, por ejemplo, comenzaron a ofrecer ventajas para los clientes que pagan en efectivo y no con tarjetas.