16 Agosto 2007 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La crisis cada vez más seria en los mercados mundiales pareció potenciarse en la Argentina, a causa de cortocircuitos de la macroeconomía local, que fondos de inversión y operadores siguen con el rabillo del ojo, al igual que las noticias sobre la debacle hipotecaria en EEUU.
Se suele decir que, cuando este país estornuda, el resto del mundo se resfría, y esto en la Argentina se vivió a pleno ayer. Crecieron fuerte en EEUU los rumores de quiebra del mayor prestamista hipotecario de ese país, Countrywide.
La huida en tropel de los fondos de inversión se debe a que buscan posiciones menos riesgosas que las que les ofrece un mercado de bonos y de acciones, en el que parece que el agotamiento de la liquidez está a la vuelta de la esquina.
La Argentina fue una de las plazas más perjudicadas por la volatilidad de las inversiones, y una de las explicaciones de los analistas es que en el mercado local hay un “plus de desconfianza”, que se suma a la feroz estampida internacional y que se origina en dos motivos:
• Informes privados advierten que, en un año electoral, el nivel de gasto está creciendo a un ritmo muy superior al de la recaudación (mientras los ingresos impositivos crecen 31% en un año, el gasto público lo hace en 42%, y esto reduce paulatinamente el superávit fiscal, el punto fuerte del Gobierno).
• Los índices del Indec, que sirven para actualizar la cotización de algunos bonos, siguen en tela de juicio y se consideran alejados de la realidad inflacionaria; y también del Producto Bruto Interno (PBI).
En el mercado dicen que entre un 10 y un 20%, cualquier suba del costo de vida es posible para este año en el país, y eso golpea la previsibilidad. En un año de tensiones propias del período preelectoral, la debacle de los mercados complica el clima de tranquilidad económica que pretendía la Casa Rosada en el marco de la campaña “Cristina, el cambio recién empieza”.
Se suele decir que, cuando este país estornuda, el resto del mundo se resfría, y esto en la Argentina se vivió a pleno ayer. Crecieron fuerte en EEUU los rumores de quiebra del mayor prestamista hipotecario de ese país, Countrywide.
La huida en tropel de los fondos de inversión se debe a que buscan posiciones menos riesgosas que las que les ofrece un mercado de bonos y de acciones, en el que parece que el agotamiento de la liquidez está a la vuelta de la esquina.
La Argentina fue una de las plazas más perjudicadas por la volatilidad de las inversiones, y una de las explicaciones de los analistas es que en el mercado local hay un “plus de desconfianza”, que se suma a la feroz estampida internacional y que se origina en dos motivos:
• Informes privados advierten que, en un año electoral, el nivel de gasto está creciendo a un ritmo muy superior al de la recaudación (mientras los ingresos impositivos crecen 31% en un año, el gasto público lo hace en 42%, y esto reduce paulatinamente el superávit fiscal, el punto fuerte del Gobierno).
• Los índices del Indec, que sirven para actualizar la cotización de algunos bonos, siguen en tela de juicio y se consideran alejados de la realidad inflacionaria; y también del Producto Bruto Interno (PBI).
En el mercado dicen que entre un 10 y un 20%, cualquier suba del costo de vida es posible para este año en el país, y eso golpea la previsibilidad. En un año de tensiones propias del período preelectoral, la debacle de los mercados complica el clima de tranquilidad económica que pretendía la Casa Rosada en el marco de la campaña “Cristina, el cambio recién empieza”.
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