16 Agosto 2007 Seguir en 
La Bolsa porteña volvió a sufrir una fuerte caída, del 5,17%, que representa la segunda más importante del año, detrás de la del 27 de febrero, cuando se había desplomado 7,49%, a causa de la violenta baja producida en las bolsas de China continental.
Al perforar el piso de los 2.000 puntos, el Merval retrocedió a niveles del 28 de noviembre de 2006, cuando cerró en 1.907,57 puntos. El termómetro de las empresas líderes terminó en 1.924,73 unidades y ahora los precios describen una baja del 16,44%, desde su pico histórico del 23 de julio pasado.
Los comentarios de quienes buscan explicaciones a esta larga serie de días negros apuntan a la misma dirección: a la extrema volatilidad de los mercados de los países centrales que desemboca en un retiro de fondos de los emergentes.
El pesisimismo que se instaló en las Bolsas del mundo comenzó con las primeras señales de una crisis hipotecaria en EEUU, lo que disparó una ola de ventas que afectó a todos los mercados del mundo.
En la Bolsa porteña los negocios en acciones sumaron 112,24 millones de pesos, una cifra superior a la contabilizada en las últimas ruedas y que, a los ojos de los expertos, merece una lectura negativa al interpretarse que se intensificaron las ventas sin defender los precios.
En el mercado cambiario, en la plaza mayorista el dólar volvió a estar pedido y subió cuatro milésimas, a $ 3,154, pese a estar controlado por el Banco Central, que estuvo más activo abasteciendo a los compradores.
En agencias y bancos, el dólar terminó reacomodándose un centavo arriba. Así cerró a $ 3,14 para la compra y a $ 3,18 para la venta, y volvió a los valores de una semana atrás. En la City tucumana, se cotizó a entre $ 3,14 y $ 3,15 para la compra y a entre $ 3,21 y $ 3,22 para la venta, en una jornada marcada por una elevada demanda de la divisa, que persiste desde hace unas semanas.
Al perforar el piso de los 2.000 puntos, el Merval retrocedió a niveles del 28 de noviembre de 2006, cuando cerró en 1.907,57 puntos. El termómetro de las empresas líderes terminó en 1.924,73 unidades y ahora los precios describen una baja del 16,44%, desde su pico histórico del 23 de julio pasado.
Los comentarios de quienes buscan explicaciones a esta larga serie de días negros apuntan a la misma dirección: a la extrema volatilidad de los mercados de los países centrales que desemboca en un retiro de fondos de los emergentes.
El pesisimismo que se instaló en las Bolsas del mundo comenzó con las primeras señales de una crisis hipotecaria en EEUU, lo que disparó una ola de ventas que afectó a todos los mercados del mundo.
En la Bolsa porteña los negocios en acciones sumaron 112,24 millones de pesos, una cifra superior a la contabilizada en las últimas ruedas y que, a los ojos de los expertos, merece una lectura negativa al interpretarse que se intensificaron las ventas sin defender los precios.
En el mercado cambiario, en la plaza mayorista el dólar volvió a estar pedido y subió cuatro milésimas, a $ 3,154, pese a estar controlado por el Banco Central, que estuvo más activo abasteciendo a los compradores.
En agencias y bancos, el dólar terminó reacomodándose un centavo arriba. Así cerró a $ 3,14 para la compra y a $ 3,18 para la venta, y volvió a los valores de una semana atrás. En la City tucumana, se cotizó a entre $ 3,14 y $ 3,15 para la compra y a entre $ 3,21 y $ 3,22 para la venta, en una jornada marcada por una elevada demanda de la divisa, que persiste desde hace unas semanas.
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