Alperovich responsabilizó a los cañeros por la quema de caña
El gobernador pidió que se tome conciencia sobre un problema que no es de fácil resolución. El mandatario afirmó que en 2008 ninguna fábrica azucarera recibirá caña con efectos del fuego. Continúan los incendios de cañaverales en toda la provincia.
27 Julio 2007 Seguir en 
“La mayoría de la caña que se quema en Tucumán se debe a que los cañeros la queman. Esta gente no saben del peligro que corre”, sentenció el gobernador José Alperovich, que ayer se refirió al impacto que los incendios en los cañaverales están provocando en la provincia.
Los cañaverales tucumanos continuaron ayer siendo objeto de incendios, pero no se produjeron salidas de servicio de líneas de media o alta tensión por efecto del fuego, como ocurrió en tres jornadas anteriores. El domingo, el martes y el miércoles pasado, quedaron fuera de servicio líneas de alta y media tensión por efecto de la quema de caña.
Alperovich se mostró preocupado por el avance de casos de quema de caña. “Recorrí la ruta 38 y vi que muchos cañaverales son incendiados a propósito, porque los productores saben que con las heladas la caña está para la cosecha, y lo hacen ex profeso para que los ingenios muelan la caña”, subrayó el mandatario.
Aseguró que el Gobierno está investigando el origen de los incendios en los campos. Dijo que el ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, le informó que la mayoría de los incendios son intencionales. “Multaremos e iremos con la Policía. Las multas serán de $ 30.000”, anticipó.
Dejó en claro que en esta etapa se trabaja para identificar con nombre y apellido a los que promueven el fuego en los cañaverales. “Por la ruta 38 vi 10 quemas intencionales en distintos sectores”, resaltó.
Alperovich admitió que la situación podría afectar el balance energético en la región. “Nosotros estamos tratando de conseguir 20 megavatios para que haya electricidad, y por el otro lado se queman en forma desaprensiva los cañaverales”, se quejó.
Situación complicada
En diálogo con LA GACETA, Alperovich reconoció que el problema de la quema no es de fácil resolución. “Podemos mandar toda la Policía y los inspectores, pero con todo este accionar no alcanza. Si no hay una toma de conciencia de los cañeros de que no quemen caña, es imposible manejar esto”, sentenció.
“Acá fundamentalmente lo que está fallando es que prevalece el sistema económico, ya que los cañeros queman la caña para obligar a los ingenios a moler. Con las heladas, si se mantiene la caña esta produce más alcohol y menos azúcar”, destacó.
Afirmó que el Gobierno está siendo firme en el combate contra la quema de caña, pero advirtió que el trabajo se complica porque hay muchas parcelas en Tucumán. “Es imposible controlar todo; si no cambian la conciencia, el trabajo será difícil”, resaltó.
Alperovich anticipó que se ocupará de crear leyes para que en la próxima zafra ningún ingenio reciba caña quemada ni circulen carros con caña.
Los cañaverales tucumanos continuaron ayer siendo objeto de incendios, pero no se produjeron salidas de servicio de líneas de media o alta tensión por efecto del fuego, como ocurrió en tres jornadas anteriores. El domingo, el martes y el miércoles pasado, quedaron fuera de servicio líneas de alta y media tensión por efecto de la quema de caña.
Alperovich se mostró preocupado por el avance de casos de quema de caña. “Recorrí la ruta 38 y vi que muchos cañaverales son incendiados a propósito, porque los productores saben que con las heladas la caña está para la cosecha, y lo hacen ex profeso para que los ingenios muelan la caña”, subrayó el mandatario.
Aseguró que el Gobierno está investigando el origen de los incendios en los campos. Dijo que el ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, le informó que la mayoría de los incendios son intencionales. “Multaremos e iremos con la Policía. Las multas serán de $ 30.000”, anticipó.
Dejó en claro que en esta etapa se trabaja para identificar con nombre y apellido a los que promueven el fuego en los cañaverales. “Por la ruta 38 vi 10 quemas intencionales en distintos sectores”, resaltó.
Alperovich admitió que la situación podría afectar el balance energético en la región. “Nosotros estamos tratando de conseguir 20 megavatios para que haya electricidad, y por el otro lado se queman en forma desaprensiva los cañaverales”, se quejó.
Situación complicada
En diálogo con LA GACETA, Alperovich reconoció que el problema de la quema no es de fácil resolución. “Podemos mandar toda la Policía y los inspectores, pero con todo este accionar no alcanza. Si no hay una toma de conciencia de los cañeros de que no quemen caña, es imposible manejar esto”, sentenció.
“Acá fundamentalmente lo que está fallando es que prevalece el sistema económico, ya que los cañeros queman la caña para obligar a los ingenios a moler. Con las heladas, si se mantiene la caña esta produce más alcohol y menos azúcar”, destacó.
Afirmó que el Gobierno está siendo firme en el combate contra la quema de caña, pero advirtió que el trabajo se complica porque hay muchas parcelas en Tucumán. “Es imposible controlar todo; si no cambian la conciencia, el trabajo será difícil”, resaltó.
Alperovich anticipó que se ocupará de crear leyes para que en la próxima zafra ningún ingenio reciba caña quemada ni circulen carros con caña.
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