15 Junio 2007 Seguir en 
El crecimiento del consumo alentó al sector privado a instalar más locales comerciales o, en su defecto, ampliar la capacidad de atención al público con lugares más confortables. Esa circunstancia impactó en el mercado de trabajo, ya que el comercio se constituyó en los últimos años en el sector económico que más trabajadores posee.
El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) refleja la situación. En el primer trimestre, 76.986 personas (unas 2.500 más que en igual período de 2006) dijeron que desarrollan tareas en el comercio, lo que representa el 27,3% de la fuerza laboral residente en el Gran San Miguel de Tucumán (282.000 personas).
De acuerdo con un informe de la Dirección de Estadística, del total de trabajadores del comercio, unas 26.000 personas lo ejercen por cuenta propia. "Son los que no tienen relación de dependencia, que tienen verdulerías, quioscos, almacenes, carnicerías de barrio o realizan ventas callejeras", dijo ayer a LA GACETA el titular de la repartición, José Luis Ruiz.
Con 76.300 casos, la rama servicios -donde está incluida la administración pública, la enseñanza y la salud, entre otras actividades- ocupa el segundo lugar (26,1%) entre las actividades que más empleos poseen en el aglomerado urbano. Le siguen los sectores vinculados con las finanzas, servicios empresariales y seguros, que ocupan entre todos a 30.740 personas.
El problema de fondo
Además de ser la principal generadora de empleo (sobre todo en el último cuatrimestre de cada año), el comercio también registra uno de los mayores niveles de informalidad: el 56,5% de los asalariados está en negro, por encima del 50,3%, que fue la tasa general para el aglomerado.
Ruiz explicó que, si bien el Gobierno tiene el poder de policía para controlar el empleo, el trabajo en negro encontraría una solución más eficaz a través de un cambio de mentalidad de la sociedad, no tan sólo del empresariado. "Se trata de una cuestión de solidaridad, ya que el que toma a un trabajador en negro se expone a afrontar las consecuencias de algún accidente laboral que, sin dudas, impactará en la rentabilidad de esa empresa", manifestó.
BUENOS AIRES.- La ministra de Economía, Felisa Miceli, afirmó ayer que el objetivo del Gobierno nacional es lograr el pleno empleo y ratificó que otra de sus metas es bajar sustancialmente "el índice del 41,6% de trabajadores en negro, porque no tienen cobertura social, jubilación y están desamparados".
Al hablar en las Jornadas de Fortalecimiento Productivo, que se realizaron en el partido bonaerense de Moreno, Miceli se preguntó: "qué hicieron los anteriores gobiernos con la plata de los argentinos".
"El otro día comentábamos que allá por el 2002 y 2003 la desocupación alcanzaba el 25% y este gobierno con conciencia y trabajo logró dar vuelta esa situación. No había plata para pagar los sueldos y mucha gente se quedaba sin trabajo y en la calle diariamente", agregó.
Miceli recordó que en estos cinco años se revirtió el panorama. "De todos modos, aún falta mucho por hacer, pero logramos bajar la pobreza del 60% al 26%, queremos una Argentina sin pobreza y sin indigencia", dijo.
"Hoy vivimos una situación distinta: tenemos superávit fiscal, se aumentaron las jubilaciones, se invirtió en viviendas y en obras públicas, y aún tenemos que mejorar", manifestó. Asimismo, Miceli remarcó: "seguimos trabajando para que este modelo de inclusión social se transforme en desarrollo económico". (Télam)
El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) refleja la situación. En el primer trimestre, 76.986 personas (unas 2.500 más que en igual período de 2006) dijeron que desarrollan tareas en el comercio, lo que representa el 27,3% de la fuerza laboral residente en el Gran San Miguel de Tucumán (282.000 personas).
De acuerdo con un informe de la Dirección de Estadística, del total de trabajadores del comercio, unas 26.000 personas lo ejercen por cuenta propia. "Son los que no tienen relación de dependencia, que tienen verdulerías, quioscos, almacenes, carnicerías de barrio o realizan ventas callejeras", dijo ayer a LA GACETA el titular de la repartición, José Luis Ruiz.
Con 76.300 casos, la rama servicios -donde está incluida la administración pública, la enseñanza y la salud, entre otras actividades- ocupa el segundo lugar (26,1%) entre las actividades que más empleos poseen en el aglomerado urbano. Le siguen los sectores vinculados con las finanzas, servicios empresariales y seguros, que ocupan entre todos a 30.740 personas.
El problema de fondo
Además de ser la principal generadora de empleo (sobre todo en el último cuatrimestre de cada año), el comercio también registra uno de los mayores niveles de informalidad: el 56,5% de los asalariados está en negro, por encima del 50,3%, que fue la tasa general para el aglomerado.
Ruiz explicó que, si bien el Gobierno tiene el poder de policía para controlar el empleo, el trabajo en negro encontraría una solución más eficaz a través de un cambio de mentalidad de la sociedad, no tan sólo del empresariado. "Se trata de una cuestión de solidaridad, ya que el que toma a un trabajador en negro se expone a afrontar las consecuencias de algún accidente laboral que, sin dudas, impactará en la rentabilidad de esa empresa", manifestó.
La meta oficial es bajar el trabajo no registrado
BUENOS AIRES.- La ministra de Economía, Felisa Miceli, afirmó ayer que el objetivo del Gobierno nacional es lograr el pleno empleo y ratificó que otra de sus metas es bajar sustancialmente "el índice del 41,6% de trabajadores en negro, porque no tienen cobertura social, jubilación y están desamparados".
Al hablar en las Jornadas de Fortalecimiento Productivo, que se realizaron en el partido bonaerense de Moreno, Miceli se preguntó: "qué hicieron los anteriores gobiernos con la plata de los argentinos".
"El otro día comentábamos que allá por el 2002 y 2003 la desocupación alcanzaba el 25% y este gobierno con conciencia y trabajo logró dar vuelta esa situación. No había plata para pagar los sueldos y mucha gente se quedaba sin trabajo y en la calle diariamente", agregó.
Miceli recordó que en estos cinco años se revirtió el panorama. "De todos modos, aún falta mucho por hacer, pero logramos bajar la pobreza del 60% al 26%, queremos una Argentina sin pobreza y sin indigencia", dijo.
"Hoy vivimos una situación distinta: tenemos superávit fiscal, se aumentaron las jubilaciones, se invirtió en viviendas y en obras públicas, y aún tenemos que mejorar", manifestó. Asimismo, Miceli remarcó: "seguimos trabajando para que este modelo de inclusión social se transforme en desarrollo económico". (Télam)
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