Dormir bien mejora la productividad del personal y evita accidentes en el trabajo

Medidas de prevención. Las características del mercado actual llevan a los trabajadores a prescindir del descanso para generar más ingresos. Expertos en Recursos Humanos y profesionales de la salud sugieren que no sea sacrificado el descanso. Patologías más comunes.

EFECTOS PERSISTENTES. La falta de descanso lleva a muchos trabajadores a alimentar la fatiga y a acrecentar los riesgos de caer en estrés laboral.(ARCHIVO LA GACETA)
EFECTOS PERSISTENTES. La falta de descanso lleva a muchos trabajadores a alimentar la fatiga y a acrecentar los riesgos de caer en estrés laboral.(ARCHIVO LA GACETA)
29 Mayo 2007
Ocho horas para trabajar; ocho horas para la actividad social y familiar, y ocho horas para dormir. El clásico esquema de vida ha cambiado con las nuevas exigencias del mercado de trabajo y por la necesidad que tienen muchos trabajadores de tomar dos o más empleos para mejorar los ingresos de su grupo familiar. La ruptura de aquel cuadro tradicional de vida lleva, en muchos casos, a que una persona desarrolle su actividad laboral por 10 y hasta 16 horas al día. "En ese contexto, ese trabajador no encuentra una válvula de escape y se convierte en una suerte de olla a presión", define Graciela Chamut, especialista en Recursos Humanos.
Generalmente, cualquier persona sacrifica horas de descanso para cumplir con sus actividades. "La falta de sueño no sólo genera un descenso en la calidad de vida, sino que también expone al trabajador a accidentes laborales y a una notoria falta de rendimiento, ya sea por una falta de concentración, pérdida de reflejos, irritabilidad, mal humor y por la incapacidad para interrelacionarse en el trabajo", advierte Chamut.
Cuando se observa este tipo de problemas en el personal, se requiere una autoexigencia por parte de quien no descansa bien, para que lo haga y, a la vez, una mayor atención de la empresa en cuanto a su política de salud laboral, dice la especialista. "Esas políticas (descansar un tiempo prudencial para cada tres o cuatro horas de actividad) contribuyen a la recuperación de los reflejos y a evitar la rutina (que también adormece)", acota Chamut.

Cuánto hay que dormir
Generalmente se afirma que una persona debe dormir, en promedio, durante seis horas. Sin embargo, el descanso no está determinado por la cantidad de horas que se duerme, sino por la calidad de ese sueño, alerta a LA GACETA, Héctor Warnes, psiquiatra y especialista en medicina del sueño. ¿Cuándo puede afirmarse que se tiene un sueño reparador? Según el profesional, usualmente esa situación se da entre los 90 y los 120 minutos desde que se empezó a dormir. "Es lo que se conoce como el sueño profundo o delta, lo que uno comúnmente dice que se desenchufa de todo, con un estado de tranquilidad y reposo mental y muscular, y una sensación de aislamiento", acota.
Warnes señala que las luces de alerta para cualquier trabajador o cualquier ser humano se evidencian mediante el insomnio, que lo padece cerca de un 30% de la población. En este aspecto, algunas de las causas pueden ser el estrés laboral, la ansiedad, la presión o la depresión.
Otra de las patologías que pueden surgir como consecuencia del exceso de trabajo o de cualquier actividad es la parasomnia. Warnes la define como aquellas conductas anormales durante el sueño, tales como el sonambulismo, el bruxismo (rechinar de los dientes mientras se duerme) o el pavor nocturno. También está la hipersomnia, que es cuando una persona se despierta con una sensación de cansancio, bosteza reiteradamente en el trabajo o se duerme frente a la TV.
Dormir bien es un capital que cualquier trabajador debe preservar. Cuando los síntomas de patologías antes mencionadas son persistentes, esa persona debe acudir a un psiquiatra (casos de insomnio) o al neurólogo (por hipersomnia).

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