La obstrucción de las carótidas es silenciosa y aumenta en el mundo

La mejor prevención es un chequeo médico periódico, comer sano (evitando las grasas) y realizar ejercicios.

04 Jun 2003
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La enfermedad carotídea o de la arteria carótida, consiste en la obstrucción de esta arteria. Es una patología frecuente y generalmente "silenciosa", cuya prevalencia aumenta significativamente a medida que la población occidental envejece. A su vez, es una de las causas directas de los accidentes cerebrovasculares (tercera causa de muerte en la Argentina y primera de discapacidad en adultos). Esta fue la explicación que recibió el Suplemento SALUD, de los cardiólogos tucumanos Sergio Hauad, Adolfo Poliche, Ramiro Castellano y Rodolfo González Plaza, integrantes del equipo médico del Instituto de Cardiología de Tucumán.

Dos grandes vasos
Los médicos especialistas precisaron que las arterias carótidas son dos vasos sanguíneos grandes a ambos lados del cuello. Son los vasos que llevan la sangre al cerebro y a los ojos. Si estas arterias se estrechan o se bloquean, la circulación de sangre a la cabeza se hace más lenta o se detiene, y puede causar síntomas temporales como mareos, sensación de desmayo, ceguera parcial o entumecimiento que, en grados extremos, llevan a las hemiplejías (parálisis de medio cuerpo). La enfermedad de las arterias carótidas también puede causar infarto cerebral por trombosis o embolia, o la muerte.

Cómo ocurre el bloqueo
La causa más común del bloqueo parcial o completo es la aterosclerosis. La aterosclerosis, generalmente llamada endurecimiento de las arterias, es causada por la acumulación de placa en las paredes internas de las arterias. La placa se compone de tejido cicatrizado, células sanguíneas que se depositan en las paredes de las arterias, colesterol y otras sustancias grasas.
La acumulación de placa, estrecha la luz de la arterias y reduce la circulación de sangre. Sobre estas placas pueden acumularse coágulos de sangre que bloquean aún más la circulación.
La placa se puede desprender y al hacerlo, esos fragmentos de placa y/o coágulo pueden llegar a las arterias menores del cerebro, produciendo falta de irrigación transitoria o definitiva en ese sector y producir en los casos más severos un infarto cerebral (llamado accidente cerebro vascular, ACV).

No siempre hay síntomas
La mayoría de las personas que tienen una enfermedad en las arterias carótidas no presentan síntomas. Cuando existen síntomas, aumenta el riesgo de tener un ataque cerebral grave.
Los síntomas más comunes son los ataques isquémicos transitorios (AIT), a veces llamados mini derrames. Los AIT pueden reducir temporalmente la circulación de sangre en parte del cerebro, produciendo síntomas como ceguera parcial, entumecimiento y cosquilleos en la piel y debilidad en un brazo o una pierna. Los AIT duran menos de 12 horas. Las personas que han tenido un AIT son más propensas a tener un nuevo ataque cerebral.

Accidente cerebrovascular
Un ataque cerebral (accidente cerebro vascular, ACV) ocurre cuando deja de circular sangre en parte del cerebro y se pierde el funcionamiento de esa región. Un ACV produce síntomas como parálisis de un brazo o de una pierna, problemas de la vista o del habla y cambios de personalidad. Los accidente cerebro vasculares (comúnmente llamados derrames) son la tercera causa más común de muerte a nivel mundial y cuando no matan dejan severas secuelas de las cuales es muy difícil recuperarse. "Este proceso de recuperación suele ser mucho más largo, costoso y con peores resultados que el tratamiento a tiempo de la enfermedad", subrayaron los doctores Hauad, Poliche, Castellano y González Plaza.

Cómo se trata
Si se tiene un bloqueo en la arteria pero no se tienen síntomas, el tratamiento puede ser médico o quirúrgico. Esto lo determinará el médico cardiólogo y dependerá de cada paciente y del tipo lesión que presente.
Es importante que la persona le comunique a su médico si ha tenido problemas temporales de visión o una parálisis menor. En general, un examen físico de rutina puede detectar la enfermedad de la arteria carótida aunque no se presenten síntomas. El médico puede escuchar un soplo en la arteria carótida simplemente al colocar el estetoscopio en el cuello. Este soplo es causado por la circulación de la sangre a través de parte de la arteria estrechada.

Confirmación del diagnóstico
Eco-Doppler: mide el tamaño del bloqueo y la cantidad de sangre que circula por la arteria. Es un método no invasivo.
Arteriograma cerebral: muestra la estrechez de la arteria y el lugar exacto del bloqueo.
Tomografía de la cabeza: muestra las estructuras del cerebro y se verificar si se produjo un derrame cerebral o un infarto recientemente.

Se pueden abrir las arterias
La angioplastia carotídea con colocación de stent, es una intervención: se pasa un catéter -con un balón en la punta- hasta la arteria carótida bloqueada. Se infla el balón y se ensancha la arteria. Se coloca un stent (malla metálica que evita que se vuelva a estrechar) para mantenerla abierta y permitir la circulación de sangre por el vaso sanguíneo. Se usa anestesia local.

Nuevo método de angioplastia
Un nuevo método permite reducir un 50% las complicaciones en intervenciones vasculares. Se trata de la angioplastia carotídea con filtros de protección distal, procedimiento que en Tucumán ya se utilizó en más de 200 pacientes, y ninguno presentó complicaciones. Es una intervención que se hace prácticamente todos los días en los centros de Tucumán.

Un filtro atrapa micropartículas
Un filtro de protección distal, como el Angioguard, es un dispositivo con forma de "paragüitas" que se coloca detrás de la obstrucción arterial, pero que tiene agujeritos que permiten que el flujo de sangre al cerebro siga su curso normal. El Angioguard atrapa todas las partículas de más de 100 micrones de tamaño (el 99% de las partículas es mayor a 100 micrones).

Principales factores de riesgo
La enfermedad de las arterias tiene los mismos factores de riesgos conocidos para los males cardíacos: la edad, el sexo, la genética o herencia (estos tres no son modificables), la diabetes, el colesterol, el tabaco, la hipertensión arterial, el estrés, el sedentarismo y la obesidad, factores que son modificables o erradicables con sólo cambio el estilo de vida.

No se elimina definitivamente
Los cardiólogos advirtieron que la enfermedad de la arteria carótida no se puede eliminar por completo, pero sí se puede controlar. El objetivo de los tratamientos es prevenir que la arteria se bloquee o se obstruya más y cause un derrame. "Una vez que se soluciona la obstrucción, la tasa de recurrencia en el mismo lugar es muy baja", aseguran los médicos.

En la niñez se puede detectar la predisposición
La República Argentina, como la mayoría de los países del mundo, sufre una epidemia de las enfermedades cardiovasculares, que ocasionan del 40 al 45% del total de muertes. Se incluyen las propias del corazón, las cerebrovasculares y las arteriales periféricas (miembros inferiores). Y no hay vacunas que eviten la aparición de esta epidemia, pero sí existen medidas de prevención que nos permiten disminuir notablemente la frecuencia de aparición.-
"Para ello planteamos dos tipos de prevención: la primaria en todas aquellas personas que no han padecido enfermedad, pero que tienen Factores de Riesgo (FR); y la secundaria, para quienes ya han tenido algún evento cardiovascular y debemos cuidarlos para que no lo repita", precisó Sergio Hauad, cardiólogo y docente de Post-Grado de Cardiología en la UNT y miembro Colegio Americano de CardiologíaAñadió que es muy importante detectar -en miembros de familias con antecedentes de factores de riesgo- lo antes posible lo que se hereda, pues se sabe que en los niños y jóvenes ya se puede determinar la predisposición.
Sirva como ejemplo el hecho de bajar la presión arterial, sólo 10 mm de Hg (un punto en la jerga habitual) hace que las complicaciones cerebrales (tercera causa de muerte en el mundo) bajen en un 33 %, y si se reduce el colesterol LDL, llamado "malo " , a valores normales, puede reducirse la cantidad de infartos cardíacos en un 30 %.
"Entonces, es cuestión de generar un circuito de educación pública en salud, donde intervengamos todos, desde el Estado, los profesionales de la salud, los profesores de educación física, y sobre todo el periodismo en general. para convencernos de la necesidad de cuidarnos. Los cardiólogos argentinos permanentemente lo intentamos, pero aún los resultados no son los esperados. Y no es por la situación económica -respuesta fácil, pero no verdadera- sino las pocas ganas que todavía ponemos ", confesó Hauad.