John Connolly: “Los escritores somos como cuervos”

CREACIÓN. Escribir una novela “no es una cuestión de paciencia sino de descubrir el momento perfecto o para hacer conexiones inusuales con piezas de información diferentes”, dice John Connolly. credito

Un accidente en una ruta salteña y la visita al museo de las momias de Llullaillaco dejaron una semilla que tardó 15 años en convertirse en un pasaje de novela. El exitoso novelista irlandés habla de los misterios de la creación, del valor del policial como territorio de esperanza y de su relación con Charlie Parker, el detective que lo acompaña desde 1999. “Actualmente estoy un poco cansado y Charlie Parker también lo está”, confiesa mientras comienza a preparar a sus lectores para el final de una serie que lleva 23 libros y más de 10 millones de ejemplares vendidos.

Por Flavio Mogetta
Para LA GACETA - BUENOS AIRES

“Los escritores somos como cuervos, siempre buscamos cosas brillantes para robar y usar en nuestros libros”, grafica de manera risueña el escritor irlandés John Connolly al referirse a los procesos creativos y a la génesis de Hijos de Eva (Tusquets), su última novela, que tiene una vez más como protagonista al detective Charlie Parker. Muchas veces se trata de ideas trabajadas en el tiempo. Otras veces responde a situaciones azarosas y/o fortuitas.

“Durante mi primer viaje a Argentina, hace 15 años, quería, después de las entrevistas promocionales, explorar un poco. Quería visitar Ushuaia, Iguazú, pero también Salta y Cafayate, para ver el paisaje inusual. Pero durante la noche, en un camino muy malo entre Salta y Cafayate, tuve un accidente. Perdí una rueda de mi coche con muchas chispas, un poco de fuego. Estaba en problemas… pero afortunadamente, la policía estaba muy cerca, vieron las chispas y me ayudaron a continuar. No tenía pensado quedarme en el desierto. Quería pasar tiempo en una ciudad. Regresé a Salta y descubrí un museo interesante, muy triste, inusual y macabro. Un museo de arqueología de alta montaña donde pude ver las momias de una adolescente y dos niños que dejaron como ofrenda a los dioses en el volcán Llullaillaco. Por eso esta novela nació en Latinoamérica. Con otros recuerdos de un viaje a Teotihuacán, cerca de la ciudad de México, y un viaje con mi familia a Perú en el que alguien intentó venderme artefactos precolombinos. Entonces, después investigué el contrabando en estos artefactos. Con cada libro, no quiero repetirme y siempre estoy buscando paisajes o historias interesantes para transformar los libros un poco. En este caso pasaron 15 años hasta que pude usarlos en un libro.

En Hijos de Eva, el detective Charlie Parker se ve involucrado en una investigación que cruza a los carteles narcos mexicanos, el contrabando de arte y objetos precolombinos y el secuestro de cuatro niños en México y, un enigmático mensaje en un celular: “CORRE”.

-Quince años debieron pasar para que esos episodios fortuitos llegasen a una historia. De alguna manera habla de la paciencia del escritor para esperar desde lo creativo el momento adecuado.

-No entiendo totalmente el proceso de crear una novela o escribir una novela, incluso después de más o menos 30 años. Es difícil. No es una cuestión de paciencia sino de descubrir el momento perfecto o para hacer conexiones inusuales con piezas de información diferentes. Porque no hay una conexión necesariamente entre Teotihuacán, con Perú, con Argentina y con una artista en Maine. Típicamente, cuando estoy escribiendo una novela, puede aparecer una idea para la siguiente, quizá solo una escena o un personaje o un momento en la trama. Y posiblemente un año después yo voy a comenzar a escribir el libro, pero durante esos meses mi inconsciente está trabajando sin un esfuerzo voluntario. Y no quiero examinar este proceso en muchos detalles, porque tengo miedo que de conocer este elemento en el futuro no podré continuar. Es una pregunta muy interesante, pero muy difícil para responder, al menos para mí.

-Muchas veces se dijo que las novelas policiales servían para mostrar un clima de época o lo que sucedía en determinadas sociedades. En Hijos de Eva, Parker está ante lo que es el fenómeno narco mexicano y el tráfico de arqueología.

-No quería escribir sobre los carteles en mucho detalle.

Quiero crear algo más inusual, más siniestro. A veces ponemos un peso demasiado grande al género. El género solo tiene valor y puede explorar temas oscuros: la violencia contra las mujeres, la realidad del mundo. Pero a veces los lectores tienen demasiada realidad en la vida real. Como Borges escribe en la introducción de “Informe de Brodie”, que era entretener y tocar a los lectores. Tiene valor escribir una novela con un poco de escapismo, con la posibilidad de escapar a otro mundo, a uno más alegre. Porque en la vida real, por ejemplo, no recibimos soluciones a los problemas de violencia sobre las mujeres, pero la novela detectivesca nos ofrece un mundo más ideal, con explicaciones, soluciones y un poco de esperanza. Yo no escribo novelas negras, o al menos no negras puras, porque en ellas no hay mucha esperanza, toda la gente es infeliz o muere y no quiero escribir este tipo de libros, como tampoco leerlos. Quiero dar una experiencia diferente a los lectores y la posibilidad de que si los hombres buenos y las mujeres buenas hacen algo es posible cambiar el mundo al menos un poco.

-El primer libro de la serie Charlie Parker apareció en 1999 y en este detalle el narrador menciona al pasar un detalle importante que podemos asociar a cierto cansancio o al paso del tiempo en él cuando dice que ya no tiene la “energía suficiente para librar la batalla en las condiciones que le imponen los otros”.

-Cuando escribí esa primera novela, yo tenía 25 años y 30 años durante la publicación. Ahora tengo 58, y tengo un nieto. Ahora Parker es una manera para mí de examinar mi vida. Es como un prisma. Puedo reflejar mis experiencias a través de Parker y ver el mundo y mis problemas a través de sus ojos. Y ahora, después de más o menos 30 años, he sufrido un poco más, he perdido personas importantes. No tengo la misma cantidad de energía para Parker y la promoción de mis libros. Me encanta todavía escribir, y es posible en el futuro escribir y no publicar, pero también me gusta conocer a los lectores, visitar las librerías y hablar sobre libros con los periodistas. Estoy muy agradecido por su interés, pero ya no tengo la misma energía. Y eso le sucede a Parker. Estoy preparando a los lectores para una conclusión de la serie, de la historia de Parker, Angel y Louis. En el libro próximo en español de la serie, Un río rojo de sangre, que espero se edite el año próximo, entendemos más sobre Parker y su naturaleza. La conexión entre Parker, Angel y Louis no se reduce simplemente a esta vida, sino también a vidas anteriores. Parker está cansado, pero después una gran cantidad de vidas, y tiene una expectativa de redención, una expectativa de una reunión con su hija muerta, una expectativa de paz. Y en la próxima novela, estas expectativas van a ser negadas Parker. Pero actualmente estoy un poco cansado y Charlie Parker también lo está.

© LA GACETA

PERFIL

John Connolly (Dublín, 1968) estudió filología inglesa en el Trinity College y periodismo en la Dublin City University. Es autor de la novela Malvados, de los volúmenes de relatos de terror Nocturnos y Música nocturna, así como de la exitosa serie de novelas policiales protagonizadas por el detective Charlie Parker, formada por, entre otros títulos, Todo lo que muere (Shamus Award 1999), El poder de las tinieblas, Perfil asesino, El camino blanco (Barry Award 2003), Los mensajeros de la oscuridad e Hijos de Eva.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios