La solución del tabaquismo espera un debate sincero

Christos Harpantidis, Group Chief Corporate Affairs Officer de PMI.
Christos Harpantidis, Group Chief Corporate Affairs Officer de PMI.
Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • Directivos de PMI reclamaron ayer en Buenos Aires regular las alternativas sin humo para reducir el tabaquismo en América Latina en base a evidencia científica.
  • Pese a las restricciones e impuestos, la región mantiene 60 millones de fumadores. Destacaron los recientes cambios regulatorios y aperturas de mercado en Argentina.
  • Proponen una tributación diferenciada para sustituir el cigarrillo tradicional, combatir el contrabando y acelerar la transición hacia opciones de menor daño potencial.
Resumen generado con IA

América Latina todavía tiene por delante un desafío de escala para avanzar hacia un escenario con menos consumo de cigarrillos, pero también cuenta con una oportunidad: revisar qué políticas funcionaron, cuáles no y qué lugar pueden ocupar las alternativas sin humo. Ese fue uno de los ejes del panel “Impulsando las oportunidades para un futuro sin humo en América Latina y más allá”, que ayer se hizo en Buenos Aires durante Technovation, Smoke Free by PMI, organizado por Philip Morris International. El debate fue  moderado por José Del Río, Director de Contenidos de La Nación quien dialogó con Christos Harpantidis, Group Chief Corporate Affairs Officer de PMI y a Can Kuterdem, President LA&C de PMI.

Harpantidis subrayó que “América Latina en general y Argentina en particular están acostumbradas a operar en condiciones de incertidumbre”. La región quedó rezagada a la hora de encontrar una solución al tabaquismo. El problema no está resuelto, pero tiene solución sencilla: sentarse alrededor de la misma mesa con transparencia, revisar la evidencia y la ciencia, y mantener un diálogo realmente abierto y sincero”.

Desde una mirada regional, Kuterdem planteó que el punto de partida está en dimensionar el problema en toda su magnitud. Según explicó, todavía existen unos 60 millones de fumadores adultos en América Latina. Cuestionó que la respuesta se limite a incrementar impuestos, restricciones o prohibiciones. “Podemos resolver este problema y la solución no es simplemente aumentar los impuestos, sumar más regulación o prohibir”, sostuvo. Para el ejecutivo, el hecho de que la cantidad de fumadores no haya cambiado pese a años de restricciones obliga a revisar el enfoque.

Diferencias regionales

Ambos panelistas marcaron diferencias entre los países de la región. Kuterdem mencionó a Canadá, Estados Unidos y México como mercados donde las autoridades revisaron evidencia y habilitaron determinadas alternativas. Sobre la Argentina, destacó la incorporación de las bolsas de nicotina y el cambio regulatorio para introducir tecnologías de tabaco calentado. “Argentina representa un punto de inflexión en esta parte del mundo. Revisaron la evidencia científica y no solo introdujeron las bolsas de nicotina el año pasado, sino que también cambiaron la regulación para introducir tecnologías de tabaco calentado que esperamos poder comercializar y poner a disposición de los fumadores adultos”.

Can Kuterdem, President LA&C de PMI. Can Kuterdem, President LA&C de PMI.

La discusión también se trasladó a Europa y Asia, donde Harpantidis identificó experiencias que, desde su perspectiva, muestran resultados diferentes según el tipo de política aplicada. Entre ellas destacó a Suecia, donde las tasas de tabaquismo se ubican por debajo del 5%, y a Japón, donde señaló una fuerte caída del consumo de cigarrillos desde la introducción de IQOS, (nombre con el que se identifica el cigarrillo electrónico). “Lo que necesitamos no es más ni menos que regulación”, afirmó. Para el ejecutivo, los casos que considera exitosos combinan educación de la población, alternativas sin humo y políticas públicas construidas sobre evidencia científica.

De prohibir a regular

En esta parte de la conversación se abrió uno de los principales puntos de la charla: pasar de la prohibición a una regulación diferenciada. Kuterdem sostuvo que los productos destinados a fumadores adultos deberían contar con un marco regulatorio que los distinga de los cigarrillos tradicionales. “Nuestros productos están dirigidos a fumadores adultos. Queremos ofrecerles mejores alternativas y, por lo tanto, debe existir un cierto nivel de regulación que diferencie los productos sin humo, que son mejores alternativas, de los cigarrillos tradicionales”. También planteó que la política fiscal debería contemplar las diferencias entre categorías. “La tributación tiene que diferenciar y, de esa manera, los fumadores adultos tienen la posibilidad no solo de mejorar su bienestar, sino también de reducir el gasto que destinan a estos productos a través de una menor carga impositiva”.

El otro frente señalado durante el panel fue el mercado ilícito, que, según Kuterdem, puede crecer cuando determinadas categorías son prohibidas o quedan sujetas a restricciones que dificultan su acceso legal. “Cuando se regula de manera excesiva e imprudente, los consumidores pierden porque acceden a productos ilícitos. Y los gobiernos también se ven afectados: escuchamos las cifras de cuánto se pierde en ingresos fiscales. Las empresas legales, como la nuestra y nuestros socios, también pierden. Los únicos que ganan son los grupos del crimen organizado”. Harpantidis coincidió en que el comercio ilegal requiere una respuesta específica y sostuvo que también tiene implicancias sobre el acceso de los jóvenes a productos de nicotina.

Cigarrillos, al museo

Al proyectar cómo podría verse un escenario de futuro sin humo, Harpantidis planteó una combinación de educación, información y regulación. La primera alternativa, dijo, debería ser que los consumidores abandonen completamente el consumo de nicotina. Pero también consideró que existe otro grupo de adultos que no puede o no quiere hacerlo y para el cual las alternativas pueden tener un papel. “Al mismo tiempo, hay personas que no pueden o no quieren abandonar la nicotina y, para ellas, las mejores alternativas tienen un sentido”. Para que ese esquema funcione, sumó la necesidad de políticas fiscales razonables, controles sobre las ventas y acciones contra el comercio ilícito.

La conversación también abordó uno de los interrogantes más sensibles para una industria en transformación: qué ocurrirá con los productores de tabaco. Kuterdem respondió con el caso de Italia, donde, según explicó, PMI transformó su negocio al mismo tiempo que incrementó sus compras e inversiones vinculadas al tabaco. “Lo mismo puede ocurrir en esta parte del mundo y hay una razón muy sencilla: la mayor parte del tabaco que se cultiva se destina a los cigarrillos tradicionales”. En paralelo, Harpantidis sostuvo que el consumo de nicotina seguirá existiendo y que el desafío está en desarrollar alternativas que, según la compañía, sean significativamente menos dañinas que los cigarrillos tradicionales.

Frente a las preguntas de la audiencia sobre si la transformación de PMI responde realmente a un cambio de estrategia o a una nueva forma de mantener a los consumidores dentro de la categoría, Kuterdem expuso el proceso de reconversión de la compañía. “Nuestra misión para la compañía de cara al futuro es terminar con los cigarrillos tradicionales y ponerlos en los museos”. Y agregó que la empresa continuará desarrollando productos de nicotina para consumidores adultos. Como indicador de esa transformación, señaló que “ya más del 40% de nuestros ingresos y ganancias provienen de productos que ya no son cigarrillos”.

El cierre volvió sobre uno de los temas centrales del encuentro: cómo evaluar la evidencia y qué lugar debería ocupar la confianza en la industria. Harpantidis fue directo ante la pregunta de por qué habría que creerle a PMI: “No necesitan creerle a la industria. Simplemente, si tienen interés, revisen la ciencia. Miren qué está sucediendo en otros países y pregúntenle a las personas que tienen al lado”. Kuterdem completó la respuesta apelando a la revisión realizada por la FDA sobre IQOS y a la posibilidad de consultar públicamente sus argumentos. “Simplemente entren y lean la información. Está en la página de la FDA de Estados Unidos, una de las autoridades sanitarias más sofisticadas del mundo”, concluyó. (Producción periodística Federico Diego van Mameren)

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