¿Cómo acompañar a alguien que perdió un embarazo? Una psicóloga perinatal explica cómo se vive el duelo gestacional

Cómo afrontar el duelo gestacional y cuándo pedir ayuda psicológica.
Cómo afrontar el duelo gestacional y cuándo pedir ayuda psicológica.

La psicóloga Mariana Ruiz Locascio explica cómo acompañar a las familias después de la muerte de un bebé, qué frases pueden lastimar y por qué cada persona necesita encontrar su propia forma de transitar el duelo.

Ale Casas Cau
Por Ale Casas Cau Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • La psicóloga Mariana Ruiz Locascio explicó recientemente cómo abordar el duelo perinatal para dar contención emocional a familias afectadas y validar la pérdida sin minimizarla.
  • El dolor no depende de las semanas de gestación y suele ser desautorizado socialmente con clichés. Se aconseja presencia afectiva, habilitar rituales y buscar ayuda profesional.
  • Visibilizar este proceso silencioso permite crear redes de apoyo empáticas y desestigmatizar la salud mental familiar frente al reintegro laboral y social posterior a la pérdida.
Resumen generado con IA

“Sos joven, podés tener otro”. La frase intenta consolar, pero para quien acaba de atravesar la muerte de un bebé puede resultar dolorosa. Habla de un futuro posible cuando lo que necesita un lugar es lo que acaba de ocurrir: la muerte, los planes interrumpidos y una vida familiar que ya se imaginaba.

La psicóloga perinatal Mariana Ruiz Locascio (MP 2676) explica que el duelo también comprende esas expectativas. “Se pierde esa ilusión, ese deseo que uno soñó, que uno imaginó, ese proyecto de vida, de familia que uno como pareja construyó”.

Por eso, las semanas de embarazo no permiten medir el sufrimiento. “No se corresponde la semana de gestación con el dolor. No es directamente proporcional”, sostiene. Cada persona construye un vínculo y atraviesa lo ocurrido de una manera particular.

Minimizar una muerte porque sucedió durante el primer trimestre puede dejar a la familia sin espacio para expresarse. Según la profesional, esa reacción también puede responder a la angustia de quienes acompañan y no saben qué hacer con ella.

Acompañar sin apurar

Después de recibir la noticia, la atención suele concentrarse en las necesidades físicas y las intervenciones médicas. Ruiz Locascio señala que también hace falta atender el impacto emocional: ofrecer escucha y contención a la mujer, a su pareja y a la familia.

“Son bebés que han sido esperados por todo un círculo familiar”, recuerda. Hermanos y abuelos también pueden verse afectados. Los espacios terapéuticos y los grupos de familias que atravesaron experiencias similares pueden ofrecer acompañamiento.

La culpa es otra dimensión del sufrimiento. Las preguntas sobre lo que se hizo o se podría haber evitado pueden volverse insistentes. La psicóloga propone darles espacio en la consulta y advierte sobre el silencio que rodea estas muertes: “Es un duelo muy silencioso, que está muy desautorizado”.

Para el entorno, acompañar no exige encontrar una explicación ni prometer otro embarazo. “Tenemos que estar ahí desde la contención, la compañía, el amor, la presencia”, expresa. Las frases que buscan calmar rápidamente pueden terminar desautorizando el dolor.

Tampoco hay una respuesta única dentro de la pareja. Una persona puede necesitar llorar y hablar; otra, asumir un papel de sostén. “No hay recetas, no hay una forma única”, dice. Esas diferencias requieren escucha y espacio para las necesidades de ambos.

Recordar

Nombrar al bebé, conservar una fotografía o una ropita, escribir una carta o preparar una caja de recuerdos son posibilidades que algunas familias encuentran valiosas. “Es muy valioso poder darle lugar al bebé”, explica Ruiz Locascio. Una despedida también puede realizarse tiempo después, cuando no fue posible hacerla en aquel momento.

Pero ninguna práctica debería imponerse. “No todos están dispuestos a pasar por ese camino y no desean hacerlo y también está bien”. Incluso una pareja puede elegir hacer algunas cosas en conjunto y otras por separado.

Volver a la rutina

Para la profesional, el duelo es un proceso dinámico. La vuelta al trabajo o a las actividades cotidianas puede convivir con momentos de angustia. “Es una herida que se puede reabrir en cualquier momento, aunque ya haya pasado mucho tiempo”.

Encontrarse con otros embarazos, bebés o preguntas sobre tener hijos puede resultar doloroso. Por eso recomienda cautela y respeto por lo que cada persona está dispuesta a conversar.

También propone buscar acompañamiento antes de sentirse desbordado. “No tener que llegar al límite de estar muy angustiado” para pedir ayuda. En un espacio de escucha, cada familia puede empezar a poner en palabras lo ocurrido, con sus propios tiempos.

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