El desafío de Atlético Tucumán: volver a hacerse fuerte en el Monumental

La derrota frente a Sarmiento volvió a exponer una deuda del “Decano”: en 2026 sólo ganó dos de los 10 partidos que disputó como local.

CUENTA PENDIENTE. Atlético volvió a dejar puntos en el Monumental y profundizó una tendencia que busca revertir como local.
CUENTA PENDIENTE. Atlético volvió a dejar puntos en el Monumental y profundizó una tendencia que busca revertir como local. OSVALDO RIPOLL / LA GACETA
Por Diego Caminos Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • Atlético Tucumán perdió ante Sarmiento en el José Fierro y profundizó su crisis como local en 2026, donde apenas ganó dos de diez partidos jugados en su estadio.
  • Bajo la dirección de Julio Falcioni, el equipo muestra un bajo porcentaje de victorias en casa (20%), afectado por imprecisiones y dificultades para asumir el protagonismo.
  • El Decano enfrentará dos compromisos como visitante, una condición donde paradójicamente muestra mejor rendimiento, mientras intenta corregir su déficit en el estadio local.
Resumen generado con IA

Cuando un torneo se vuelve esquivo y la tabla aprieta, no hay nada como sonreír en casa. Ganar como local es la ley primera de cualquier equipo: recompone la confianza, alivia tensiones y despeja dudas. Sin embargo, conseguir los tres puntos en el Monumental hace tiempo que dejó de ser una costumbre para Atlético Tucumán. Esta temporada lo demuestra: sólo ganó dos de los 10 partidos que disputó en el José Fierro durante 2026.

La estadística parecía quedar en un segundo plano antes de la derrota contra Sarmiento, porque el equipo venía de acumular seis partidos invicto y tres victorias fuera de casa. Una cosecha envidiable para un “Decano” que supo estar 464 días sin sonreír lejos de Tucumán.

Pero la caída frente al “Verde” volvió a exponer una falencia que resulta cada vez más preocupante: cuando el equipo tiene la responsabilidad de sumar de a tres en su estadio, la oportunidad suele escurrírsele como arena entre los dedos.

Una localía que perdió peso

El porcentaje de victorias como local es, de hecho, el más bajo entre las últimas temporadas. En 2026 ganó dos partidos sobre 10 (20% de victorias); en 2025 se impuso en nueve de 16 (56%); en 2024, en 10 de 21 (48%); y en 2023, en nueve de 21 (43%).

Además, no gana dos partidos consecutivos en esta condición desde el 4 de octubre del año pasado, cuando venció 2-0 a Platense después de haber derrotado por el mismo resultado a River dos semanas antes, bajo la conducción de Lucas Pusineri.

Luego pasó Hugo Colace, quien venció a Godoy Cruz en el cierre de aquel Clausura y después sólo pudo derrotar a Estudiantes de Río Cuarto en el Apertura de este año, cuando ya había sido ratificado como entrenador del plantel profesional.

Tras aquel ciclo asumió Julio César Falcioni, quien hasta el momento tampoco logró encontrarle una solución a este déficit. Dirigió seis partidos como local y, aunque sólo perdió uno, únicamente pudo imponerse ante Gimnasia, en el torneo pasado. Desde aquel 20 de marzo, Atlético no volvió a ganar en el Monumental

Esta sequía de triunfos en casa, por supuesto, condiciona la cosecha de cualquier equipo. Mucho más la de uno al que, salvo en sus últimas presentaciones, le cuesta sumar lejos de Tucumán. Y contra Sarmiento lo pagó especialmente caro: se trataba de un duelo contra un rival directo, uno de esos partidos que suelen calificarse como de “seis puntos” y en los que el Monumental acostumbraba a ejercer una presión capaz de inclinar la balanza hacia el lado de Atlético.

Esta vez no ocurrió. En 25 de Mayo y Chile, Atlético dejó escapar una oportunidad importante para consolidar el buen momento que atravesaba, reforzar la confianza de su gente y, sobre todo, transformar esa racha positiva en puntos que le permitieran ganar terreno tanto en la tabla Anual como en los promedios.

“No tuvimos un buen partido. El rival nos superó un poco en fuerza y en las segundas jugadas. Estábamos lejos, no pudimos ser profundos y fuimos muy imprecisos. Recién sobre el final, más con empuje que con juego, logramos llegar con mayor profundidad”, analizó Falcioni sobre el trámite del encuentro.

El problema no es sólo el resultado

De alguna manera, ese diagnóstico también sintetiza lo que le ocurre a Atlético cuando se le presentan oportunidades como esta: partidos que, desde la previa, parecen “ganables”. El rival entra a la cancha con cierta cautela, conservador, como esperando que el “Decano” asuma el protagonismo. Atlético lo hace, pero sólo a medias. Durante los primeros 15 minutos ataca más por la postura de la visita que por mérito propio y atraviesa allí sus mejores momentos del partido.

Cuando no consigue traducir ese dominio en el marcador, el rival empieza a advertir que puede llevarse algo más del José Fierro. Entonces deja de esperar, se anima y compite de igual a igual. Así ocurrió con Sarmiento: comenzó a discutirle la pelota, ganó terreno y, poco a poco, también empezó a quedarse con las situaciones de gol más claras, especialmente a partir de la pelota parada.

“No encontramos las conexiones que solemos tener. Tuvimos posibilidades por afuera, pero no pudimos definirlas. Perdimos muchas segundas jugadas y eso hizo que corriéramos demasiado detrás de la pelota y que después no tuviéramos precisión”, explicó también Falcioni.

¿Más cómodo lejos de casa?

Mientras el cuerpo técnico intenta encontrar soluciones para que el equipo vuelva a hacerse fuerte como local, antes aparecerán dos compromisos fuera de casa. Primero, este miércoles en Rosario frente a Independiente, desde las 19.15, por los octavos de final de la Copa Argentina. Luego llegará la visita a Estudiantes de Río Cuarto, el lunes desde las 14.45, por una nueva fecha del Clausura.

Esos dos partidos no resolverán el problema que Atlético arrastra en el Monumental, pero sí pueden aportar una señal reveladora. Porque mientras en casa parece cargar con la obligación de proponer, dominar y ganar, lejos de Tucumán encuentra con mayor naturalidad el escenario que mejor se adapta a la identidad que construyó Falcioni: ordenarse, esperar y atacar los espacios.

La incógnita, entonces, empieza a cambiar. Ya no pasa únicamente por saber cuándo volverá a hacerse fuerte en el José Fierro, sino por determinar si este equipo, aunque hace algunos meses hubiera parecido impensado, se siente más cómodo jugando lejos de casa.

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