Cómo los centros de reutilización creativa están cambiando la lógica del descarte

Las empresas reducen costos operativos y los centros garantizan stock con volumen y variedad.

Cómo los centros de reutilización creativa están cambiando la lógica del descarte
Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • Los centros de reutilización creativa crecen en Argentina y el mundo para rescatar materiales descartados y evitar la contaminación de basureros.
  • Mediante el supra-reciclaje sin consumo energético, estos espacios clasifican y venden o donan descartes comerciales y domésticos, imitando modelos pioneros como ReMida en Italia.
  • Este modelo mitiga el impacto de microplásticos y metales pesados en vertederos, promoviendo una economía circular que transforma la gestión de residuos en el arte y la educación.
Resumen generado con IA

Entre los principios del arte sostenible se anota comprar solo lo necesario y donar lo que no se necesita en lugar de tirarlo. Con esa línea es que nacieron los centros de reutilización creativa. Si bien el concepto no es nuevo, su consolidación global como sector formal está en pleno crecimiento por ello es que las estadísticas son muy generales y no oficiales. Pero se estima que entre acciones individuales, o en grupos como ONGs, son toneladas de objetos los que no terminan descomponiéndose una vez cumplida su misión natural.

A diferencia del reciclaje tradicional (que requiere energía para fundir plástico, procesar papel o triturar vidrio), el upcycling directo -como se conoce la reutilización creativa a nivel mundial- consume cerca del 0% de energía de procesamiento, maximizando el valor del insumo tal como fue donado.

¿Cómo es el mecanismo?

Su función principal es recolectar descartes industriales, comerciales o domésticos en buen estado para ponerlos a disposición de educadores, artistas, diseñadores y la comunidad en general.

A diferencia del reciclaje tradicional —que destruye el objeto para procesar la materia prima—, la reutilización creativa busca dar valor a los objetos tal como están, fomentando la filosofía del supra-reciclaje. Quien no tiró alguna manualidad casera, o algún adorno en el que el paso del tiempo dejó huella, esos son los que se reciben en los centros de reutilización creativa. Los espacios están acondicionados para exhibir en sus estantes lo que, en mayor medida, son donaciones. Pero en ese sentido, el concepto también está sofisticándose hacia la venta del objeto para que ambas partes tengan una ganancia.

Una empresa reduce los costos operativos, disminuye el gasto asociado al transporte y disposición final de residuos en rellenos sanitarios. El centro de reutilización garantiza su stock con volumen y variedad al tener acceso constante a insumos de alta calidad industrial que de otro modo serían inaccesibles por costo.

Por el mundo

Los materiales de arte suelen venderse a granel —como un paquete de rotuladores o un paquete de cartulina— al desechar piezas que se hicieron con ellos, se degradan en los basureros y algunos artículos pueden liberar sustancias químicas nocivas y microplásticos al medio ambiente.

Reutilizar los materiales de arte es un pequeño paso para evitarlo, los centros evitan que miles de kilos de materiales acaben en los vertederos cada mes. “Vemos el valor de esa media botella de pintura o pegamento porque, si todavía se puede usar, hay alguien que la necesita para su proyecto”, dijo a AP News Jonelle Dawkins, directora ejecutiva de Scraplanta Creative Reuse, una red de dos centros de reutilización y una tienda temporal en Atlanta, Estados Unidos.

Por estas latitudes, ReMida BA, ubicado en el barrio de Palermo, fue el primer centro de la red internacional ReMida, el proyecto inspirador nacido en Reggio Emilia (Italia) en 1996. Funciona como una "materialteca" de insumos no estructurados para escuelas infantiles y como espacio de formación pedagógica para docentes, según cita la web del gobierno bonaerense.

Lo que también se puede evitar reutilizando

En los basureros, las cerdas sintéticas de los pinceles que se desechan pueden tardar cientos de años en degradarse, mientras que sus mangos de plástico tardan hasta mil años. Cuando las pinturas se descomponen, pueden liberar microplásticos y metales pesados como el cadmio y el cobalto. La forma de limpieza marca la diferencia. Por ejemplo, en las guías de reutilización, se indica limpiar las brochas usadas con un trapo y retirar la pintura vieja en lugar de tirarla por el desagüe. Este paso evita que los microplásticos de la pintura lleguen a las plantas de tratamiento de aguas residuales donde podrían contaminar lagos y ríos.

En síntesis, con la clasificación y exhibición, los materiales no se acopian como basura a la espera de ser reciclados, sino que se organizan estética y sistemáticamente por color, textura o formato, funcionando como una "tienda" o biblioteca de insumos.

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