“La Argentina podrá cambiar de presidentes, de monedas y de recetas económicas, pero hay cosas que nunca pasan de moda: discutir de política, compartir una mesa y reírnos de nosotros mismos”.
Así se presenta “Del aceite a la cacerola”, la comedia escrita por Roberto. C. Petraglia y Walter Peña en la cual dos cocineras -con ideas enfrentadas e ideológicamente irreconciliables sobre cómo debe ser el país- comparten el mismo espacio para preparar sus platos. En ese lugar repasan 200 años de discusiones nacionales, entre recetas improvisadas y en un ambiente a punto de estallar.
“Serán testigos privilegiadas de revoluciones, guerras, caudillos, golpes de Estado, democracias, crisis económicas, promesas incumplidas y todas esas pequeñas costumbres argentinas que parecen repetirse generación tras generación mientras siguen cocinando, porque aquí la cocina es nuestro país. Los ingredientes nunca terminan de combinar del todo; las recetas cambian a último momento; nadie lee las instrucciones y todos creen tener la fórmula definitiva para que las cosas salgan bien”, describe Jackie Anastasio Salas la obra, en la que dirige a José Ramayo y a Beatriz Morán, y que estrenará esta noche a las 21.30 en CiTá Abasto de Cultura (La Madrid 1.457).
“La propuesta tiene un humor filoso, situaciones absurdas y una mirada tan crítica como entrañable sobre nuestra identidad, en una invitación a reírse de la historia argentina, de sus personajes, de sus contradicciones y, sobre todo, de nosotros mismos”, agrega en diálogo con LA GACETA.
- ¿Qué te atrajo del texto?
- Hay ciertos contextos históricos, sociopolíticos y culturales que nos increpan, más que otros, a los artistas a preguntarnos qué teatro tenemos que hacer. Soy una convencida de que los artistas tenemos un rol social, somos comunicadores y lo que se comunica debe ser con compromiso. José me la acerco cuando me cuestionaba todo el tiempo qué quería decir. Seguramente hay q hacer comedia para respirar un poco, pero si además podemos mostrar lo que pensamos e invitar a reflexionar a los espectadores, es maravilloso. Eso fue lo que me atrajo: la posibilidad de repensarnos como sociedad y como pueblo mientras nos reímos. De dónde venimos, dónde estamos y a dónde queremos llegar.
- ¿Cómo evolucionan estos personajes en los siglos?
- Nos muestran dos facetas muy claras de nuestro país desde las Invasiones Inglesas. Cada personaje va mostrando cuál es el rol que va a tener en la historia y cómo va a sacar provecho o se va a enfrentar a cada hito histórico que atraviesan. Quizás la grieta existió mucho antes de que comenzara a usarse esa palabra.
- ¿Qué es la cocina para vos?
- Es el lugar más importante de un hogar, donde se comparten momentos de alegría, tristeza, amor y enojo. Para los argentinos, la comida es un puente, un ritual que nos pone cara a cara con los otros. Nos juntamos a comer para festejar algo, a tomar un mate para charlar. Es un acto de común unión, de encuentro.
- En ese contexto, compartir un plato tiene una significación especial...
- Para gran parte de los argentinos, ese momento va más allá de “compartir un plato”: es un gesto de amor, de solidaridad, es compartir el corazón, es dividir en partes iguales a veces lo poco que hay, con ese otro que te acompaña o con ese otro que a veces ni conoces pero sabes que tiene menos que vos. Es alegría, es compromiso y es amistad.
- ¿Cómo se juega con el humor en la puesta?
- Tiene un rol fundamental, los personajes están planteados desde la comedia y ese planteo contrasta con la dureza de lo que va pasando en imágenes. Esta obra tiene una gran complejidad técnica, ya que se sucede la actuación con videos que van mostrando la otra cara de la moneda. Me animaría a decirte que el humor en esta obra es tan importante como el humor con el que los argentinos enfrentamos las crisis, que a veces no sabemos bien de qué nos reímos, pero igual le ponemos onda. La comida es la metáfora, es la receta que nos pone en un lugar o en otro; es memoria, identidad, mezcla, conflicto, tradición, traición supervivencia y encuentro. La cocina es nuestro país y a veces lo preparado no sale tan bueno ni alcanza para todos.
- La obra tiene, en simultáneo, varias en otras provincias. ¿Qué lleva a circular así en el país?
- La coyuntura que estamos viviendo impulsa la circulación de esta obra. Cuando encaramos este proyecto, hicimos un trabajo de investigación también de hechos históricos, próceres, momentos que por ahí no conocíamos del todo. Tenerlos resumidos en una pieza teatral te enfrenta con la característica cíclica y de repetición de la historia que viene de hace 200 años. Desde el trabajo que nos toca como artistas nos movilizó, nos cuestionó, nos interrogó y eso queremos compartir con el espectador. Además de trabajar con José y con Bea, grandes artistas y grandes personas, tuve la suerte de armar un hermoso equipo, con Flavia Pila Armella y a Josefina Rodríguez. La trayectoria y el profesionalismo de cada uno y una fue encajando de manera perfecta. Las obras nos eligen y somos piezas de un rompecabezas donde nos encontramos desde un lugar creativo-artístico, pero también desde un lugar ideológico muy claro.
Musical: reponen “El jardín de las promesas”
Hoy a las 21.30, en la sala Juan Tríbulo del teatro Alberdi (Jujuy y Crisóstomo Álvarez), se repondrá “El jardín de las promesas, el musical”, de Ricardo Gómez Madrid, con dirección y puesta en escena de Leonardo Gavriloff. La obra aborda la aceptación de la identidad personal, la libertad de pensamiento y de elección, el respeto por las diferencias, la tolerancia como construcción colectiva, la fidelidad y la lealtad hacia los demás y hacia uno mismo. Actúan Adrián Llovera, Zulema Ponce, Daiana Lazarte, Alexis Saez Villegas y Gómez Madrid.
Sala Rosita Ávila: presentan “Prohibido”
“Un refugio recibe a los que sienten que ya no tienen motivos para seguir. Pero entre encuentros inesperados, historias compartidas y nuevas oportunidades, descubrirán que incluso en los momentos más oscuros puede florecer la esperanza”. Este es el argumento de “Prohibido”, la adaptación colectiva inspirada en un texto de Alejandro Casona que los alumnos de Sala Ross dirigidos por Emanuel Rodríguez presentarán esta noche, a las 21 en el teatro municipal Rosita Ávila (Las Piedras 1.550).












