Por qué Argentina usa chalecos refrigerantes en el Mundial 2026 y cómo cuida a Messi

El calor de Kansas City obligó a la Selección a recurrir a una novedosa tecnología. El método forma parte del trabajo silencioso que realiza Scaloni para sostener físicamente al plantel.

CONTENTOS. Cristian Romero y Lisandro Martínez sonríen con los chalecos hidrantes en la Copa del Mundo.
CONTENTOS. Cristian Romero y Lisandro Martínez sonríen con los chalecos hidrantes en la Copa del Mundo.
Bruno Farano
Por Bruno Farano Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • La Selección Argentina utiliza novedosos chalecos refrigerantes en el Mundial 2026 en Kansas City para proteger a sus jugadores, incluido Messi, del sofocante calor extremo.
  • Ante temperaturas superiores a 33 grados y con un plantel veterano, el cuerpo técnico aplica esta tecnología de geles congelados para reducir la temperatura corporal del equipo.
  • El cuidado físico y tecnológico será clave para afrontar un torneo más largo, con viajes constantes y climas extremos de cara a los próximos partidos en Dallas y Miami.
Resumen generado con IA

De los amigables 26 grados que acompañaron la previa del debut contra Argelia a los más de 33 grados que azotaron Kansas City apenas un día después. Del clima ideal al calor denso, pesado y sofocante que volvió a disparar alertas meteorológicas en los celulares; unas alertas que, por suerte sólo vienen siendo eso.

El cambio fue brusco en el Midwest estadounidense y obligó a la Selección a recurrir a una imagen novedosa en el Compass Minerals Center: chalecos refrigerantes para combatir las altas temperaturas.

La escena llamó la atención. Cristian Romero y Lisandro Martínez aparecieron con una especie de pechera cubierta por una campera especial. No era una cuestión estética, mucho menos una moda. Se trata de un dispositivo desarrollado por Adidas compuesto por un chaleco con geles congelados y una chaqueta aislante que ayuda a conservar el frío y que permite reducir la temperatura corporal interna hasta medio grado y la de la piel hasta 13 grados. El objetivo es sencillo: aliviar el impacto del calor y ayudar a la recuperación de los futbolistas.

Pero el chaleco es apenas una pieza de un rompecabezas mucho más complejo que se juega lejos de las cámaras. Porque en Kansas City, mientras los hinchas todavía reviven los tres goles de Lionel Messi contra Argelia y hacen cuentas pensando en Austria, Lionel Scaloni y su cuerpo técnico disputan otro Mundial. Uno silencioso, que no aparece en la televisión.

El cuerpo técnico no deja nada librado al azar. La idea no es caprichosa porque la Selección tuvo en su llegada a Estados Unidos a varios futbolistas entre algodones y con un dato imposible de ignorar: es el noveno plantel más veterano entre los 48 participantes del Mundial, con un promedio de edad superior a los 29 años.

Messi debió administrar cargas durante la preparación y otros nombres importantes como Emiliano Martínez, Cristian Romero, Nahuel Molina, Gonzalo Montiel o Leandro Paredes arribaron a Kansas City con diferentes problemas físicos.

La curiosa comparación con Qatar 2022

Y además hay otro detalle. Este Mundial es más largo que todos los anteriores, y el campeón deberá disputar un partido más que en Qatar. Habrá más viajes, más desgaste y temperaturas extremas. En Kansas City el calor supera habitualmente los 30 grados y Dallas, el próximo destino argentino, en donde jugará el lunes contra Austria promete condiciones similares.

Puertas adentro saben que el cuidado de cada detalle y la recuperación pos partido es tan importante como lo que el equipo hace dentro de la cancha. Los GPS, los minutos acumulados, la hidratación, el descanso y las cargas físicas son monitoreados casi con la misma atención con la que se analiza un rival.

Porque cada partido de Messi y compañía no se termina cuando el árbitro marca el final ni cuando abandonan el estadio. Ahí empieza otro duelo igual de importante. Uno que se juega entre baños fríos, bicicletas, masajes y chalecos refrigerantes.

Mientras los hinchas miran la tabla del grupo J y hacen cuentas de cara a los duelos contra Austria, Jordania e incluso con un posible cruce en Miami, puertas adentro del búnker argentino se juega otra competencia. Una que no tiene tribunas, ni cámaras, ni festejos. Porque para volver a levantar la Copa no sólo habrá que sumar puntos en la tabla del grupo J. También habrá que hacerlo en ese otro Mundial que se juega en silencio, lejos de las cámaras y que comienza cuando terminan los partidos. Ese Mundial invisible que Argentina disputa todos los días en su búnker de Kansas City.

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