Resumen para apurados
- La Selección Argentina, liderada por Lionel Messi, debuta este martes ante Argelia en Kansas City en el Mundial 2026, iniciando la defensa de su título de campeón vigente.
- Tras consagrarse en Qatar 2022, el equipo de Scaloni llega consolidado y acompañado por una multitud de hinchas, habiendo superado décadas de frustraciones futbolísticas.
- Este debut marca el sexto Mundial de Messi y el inicio de un camino donde el equipo enfrentará la máxima presión de ser el rival a vencer para revalidar su liderazgo global.
El "Argentina, Argentina" retumba en diferentes lugares de América’s Heartland, (el corazón de Estados Unidos, apodo que recibe Kansas City debido a su ubicación geográfica). Por estas horas, la ciudad se ha transformado en una pequeña sucursal del fútbol argentino debido a la cantidad de argentinos que arribaron en las últimas horas.
Los bombos sonaron, las banderas flamearon, y hubo abrazos, fotos y canciones durante el banderazo organizado por los hinchas. Pero también hubo una sensación compartida; la de estar viviendo otra vez algo que parecía imposible.
Porque mientras los hinchas cantaban y se preparaban para el debut frente a Argelia, una idea aparecía inevitablemente una y otra vez. Argentina vuelve a jugar un Mundial como campeón, y todavía cuesta decirlo sin que suene extraño.
Durante décadas, la Selección convivió con la nostalgia de 1978 y 1986. Revivía una y otra vez los goles de Mario Kempes y las jugadas de Diego Maradona. Además, acumulaba frustraciones en cada intento fallido, en las finales perdidas, en las eliminaciones dolorosas y en generaciones extraordinarias que se quedaron a las puertas de la gloria. Pero todo eso cambió en Qatar 2022.
Aquella noche del 18 de diciembre de 2022 modificó para siempre la historia del fútbol argentino, y también cambió la forma en la que el mundo observa a este equipo.
Ahora Argentina ya no persigue a nadie; en este momento es el rival al que todos quieren vencer. Es el campeón y esa condición trae consigo un desafío que suele ser mucho más complejo de lo que parece. Llegar a la cima es difícil, pero permanecer en ella suele ser todavía más complicado y eso queda reflejado en la historia de los mundiales, que está llena de ejemplos.
Grandes campeones llegaron a la edición siguiente convencidos de que podían repetir el éxito y terminaron descubriendo que defender una corona exige un esfuerzo distinto. La presión cambia, las expectativas crecen y los rivales te miran y se preparan de otra manera. Todos quieren vencer al campeón.
Argentina comenzará a convivir con esa realidad este martes cuando enfrente a Argelia en su estreno mundialista.
Sobre el papel, la diferencia parece clara. La “Scaloneta” cuenta con una base consolidada, un cuerpo técnico que ya atravesó todo tipo de escenarios y un plantel acostumbrado a competir en los niveles más altos. Sin embargo, los Mundiales no suelen respetar demasiado la lógica. Y Scaloni lo sabe mejor que nadie.
Después de todo, fue él quien vio cómo Arabia Saudita sorprendía a Argentina en el debut de Qatar cuando el mundo entero imaginaba una victoria cómoda. Aquella derrota terminó convirtiéndose en una de las lecciones más valiosas de un recorrido que luego acabaría con la copa en las manos de Lionel Messi, en una imagen que fue la frutilla del postre de una gestión magnifica e histórica.
Desde entonces, una de las principales fortalezas del ciclo ha sido justamente la capacidad para evitar la autocomplacencia. La Selección aprendió a competir, a sufrir, a reinventarse y a no confiarse jamás. Y buena parte de esa mentalidad nace en su entrenador, pero también en el liderazgo silencioso de un grupo que lleva años compartiendo desafíos, concentraciones, títulos y derrotas.
Como cada cosa que afronta en su vida, Messi encabeza esa lista. A los 39 años disputará su sexto Mundial y la sola cifra alcanza para dimensionar la magnitud de una carrera irrepetible.
Cuando debutó en Alemania 2006, varios de los futbolistas que hoy comparten plantel con él todavía estaban en la escuela primaria. Desde entonces atravesó alegrías, frustraciones, críticas feroces y consagraciones históricas. Hoy ya no tiene nada que demostrar, pero sin embargo sigue aquí.
Compite intentando ganar y persigue nuevos desafíos como si todavía fuera aquel joven que apareció en la Selección con el número “19” en la espalda. A su alrededor, la “Scaloneta” mantiene buena parte de la estructura que conquistó América y el mundo.
Emiliano Martínez continúa siendo una garantía en el arco, Cristian Romero lidera la defensa, Rodrigo De Paul conserva ese rol de motor emocional y futbolístico, y Julián Álvarez representa el hambre permanente de una generación que todavía no parece satisfecha. Y detrás de ellos aparece una nueva camada que busca abrirse camino sin romper la esencia construida durante los últimos años.
Esa combinación entre experiencia y renovación explica por qué Argentina vuelve a aparecer entre los principales candidatos. Sin embargo las etiquetas no garantizan absolutamente nada, por lo que, como siempre, la verdadera historia comenzará a escribirse cuando ruede la pelota; cuando desaparezcan las estadísticas, las predicciones y los análisis previos.
Cuando los “11” jugadores salten al campo y enfrenten esa pregunta que acompaña a cada campeón. ¿Es posible volver a hacerlo? La respuesta no llegará en este duelo contra Argelia, claro. Ni siquiera durante la fase de grupos.Tal vez recién aparezca dentro de algunas semanas.
Pero todo gran viaje necesita un primer paso y el de Argentina en este Mundial 2026 comenzará aquí; en Kansas City.
Con miles de hinchas que siguen cantando como si estuvieran en cualquier estadio del país, con Messi una vez más al frente y con una certeza tan simple como poderosa: La gloria de Qatar ya forma parte del pasado y la nueva historia empieza ahora.







