Amor en tiempo de redes sociales: el diccionario para entender los vínculos modernos

CONDUCTAS TÓXICAS. Algunas relaciones se presentan con un bombardeo de amor, y terminan generando dependencia y malestar emocional.
CONDUCTAS TÓXICAS. Algunas relaciones se presentan con un bombardeo de amor, y terminan generando dependencia y malestar emocional.

Ghosting, love bombing y orbiting: cómo son las conductas tóxicas más comunes en las relaciones de hoy. El impacto emocional.

Lucía Lozano
Por Lucía Lozano Hace 4 Hs

“Me hace sentir insignificante algunos días y me llena de amor otros. Vivo en un torbellino de dudas; nunca sé si hago o no las cosas bien, si es mejor quedarme en esta relación o no”. La reflexión de Solana, una joven fonoaudióloga de 26 años, habla de una práctica cada vez más frecuente en los vínculos modernos: el llamado “bombardeo amoroso” o love bombing. Es una dinámica en la que una persona despliega una intensa demostración de interés, afecto y atención para luego retirarla abruptamente, dejando a la otra parte confundida, angustiada y buscando respuestas.

La historia de Martina, de 32 años, comenzó como tantas otras en tiempos de aplicaciones de citas. A través de una plataforma conoció a un hombre que parecía distinto a los demás. “Desde el primer día hablamos sin parar. Me daba los buenos días, las buenas noches, me contaba todo sobre su vida y yo le contaba de la mía. En apenas dos semanas sentía que lo conocía desde hacía muchísimo tiempo”, recuerda.

El hablaba de su familia, de sus amigos, de sus sueños y hasta de proyectos futuros. La conexión parecía avanzar a una velocidad inusual. “No soy una persona que se ilusiona fácilmente, pero esta vez sentí que podía confiar”, se sincera. La intensidad de los mensajes, las conversaciones interminables y las promesas de compartir experiencias construyeron una expectativa que parecía apuntar hacia una relación seria. Sin embargo, la realidad terminaría siendo muy distinta.

Cuando finalmente se encontraron en persona, él fue atento, cariñoso y cercano. “Hizo todo bien. Hablamos durante horas, nos besamos, me cantó canciones. Sentí que todo iba exactamente como debía ir”, cuenta.

Pero poco después comenzaron a aparecer otras señales. Los mensajes ya no llegaban con la misma frecuencia de antes. Las respuestas demoraban horas. Las explicaciones siempre apuntaban al trabajo o al cansancio. Y él se volvió cada vez más frío y genérico. Hasta que finalmente desapareció, cuenta Martina. Ella tomó la decisión de plantear su malestar. “Le dije que me parecía injusto su silencio. Entonces, apareció en mi trabajo y hablamos. Después nos vimos nuevamente y parecía que todo estaba bien”, detalla.

Sin embargo, al día siguiente volvió la “la ley de hielo”. Al final, ella decidió cortar el contacto y asumir toda la responsabilidad de lo ocurrido. Aunque nunca llegaron a formalizar una relación, la experiencia le dejó una marca profunda, según admite Martina. “Lo que más me cuesta entender es cómo alguien puede hacerte sentir tan importante y después actuar como si nunca hubieras existido. No era el amor de mi vida. Lo sé. Pero pasé de hablar con alguien todo el día a no saber nunca más nada de él. Eso duele”.

Su testimonio refleja una realidad cada vez más frecuente entre jóvenes y adultos que construyen vínculos en entornos digitales, donde cada reacción tiene un impacto. Así empezaron a popularizarse una serie de términos que buscan ponerle nombre a comportamientos que antes existían, pero que hoy adquieren nuevas formas. Incluso pareciera que para entender las relaciones de hoy se necesita un diccionario propio.

La psicóloga y sexóloga Gabriela Silva Molina explica que en la actualidad se observa con frecuencia conductas como el ghosting (desaparecer sin explicación), el love bombing (demostraciones intensas de afecto al inicio para generar dependencia emocional), el orbiting (mantener presencia en redes sin retomar el vínculo) y el breadcrumbing (dar pequeñas señales de interés para mantener a la otra persona disponible) y distintas formas de control a través de la tecnología, como la vigilancia constante de redes sociales o la exigencia de disponibilidad permanente.

“Si bien estos términos son relativamente nuevos, las conductas que describen no lo son. Lo que ha cambiado es la manera en que nos vinculamos a través de la tecnología, que facilita ciertos comportamientos evasivos o ambiguos. En muchos casos, estas dinámicas reflejan dificultades para gestionar emociones, comunicar necesidades o asumir responsabilidades afectivas dentro de un vínculo”, explica.

Lo importante es entender que las formas de vinculación están modificándose, a partir de la utilización de las redes sociales, y que hoy las conductas tóxicas están mutando directamente hacia ese escenario, remarca.

Estos comportamientos, según la experta, pueden tener un impacto emocional significativo. “Como personas, necesitamos comprender lo que ocurre en nuestros vínculos para poder procesar una experiencia. Cuando alguien desaparece de manera repentina, como ocurre en el ghosting, se produce una interrupción abrupta de la comunicación que deja a la otra persona sin respuestas. Esto puede generar confusión, ansiedad, sentimientos de rechazo, disminución de la autoestima e incluso dificultades para confiar en futuras relaciones”, explicó.

¿Cómo podemos identificar y manejar estas situaciones?, le consultamos. “La primera señal suele ser la incoherencia entre las palabras y las acciones. Cuando una persona expresa mucho interés pero sus conductas son inconsistentes, aparece y desaparece constantemente, evita conversaciones importantes o genera incertidumbre de forma repetida, es importante prestar atención”, explica.

De todas formas, Silva Molina sostiene que para manejar estas situaciones es fundamental desarrollar una comunicación clara, establecer límites saludables y observar cómo nos sentimos dentro del vínculo. “Cuando una dinámica genera más confusión que bienestar, conviene preguntarse si estamos recibiendo lo que necesitamos”, plantea.

Según la sexóloga y psicóloga, aunque la tecnología puede facilitar el contacto, la calidad de los vínculos sigue dependiendo de habilidades humanas fundamentales como la empatía, la comunicación y el respeto por el otro.

NUEVOS VÍNCULOS. Las pantallas cambiaron la forma de relacionarnos. NUEVOS VÍNCULOS. Las pantallas cambiaron la forma de relacionarnos.

Ghosting

Cortar todo tipo de contacto

El ghosting, derivado de ghost (del inglés, fantasma), consiste en terminar una relación afectiva al cortar todo contacto con la persona en cuestión y sin darle ninguna explicación. Una actitud que tiene consecuencias muy negativas en la autoestima de la “víctima”. Las consecuencias para quienes lo sufren pueden ser: sentir culpa al creer que hicieron algo mal, asumir la responsabilidad por el distanciamiento de la otra persona o incluso obsesionarse con encontrar una explicaciones. Aunque se suele pensar que las personas que realizan ghosting son inmaduras, según la psicóloga Gabriela Silva Molina, es importante evitar las generalizaciones: “en algunos casos pueden existir dificultades para afrontar conversaciones incómodas, miedo al conflicto, inseguridad emocional o estilos de apego evasivos. Esto no justifica la conducta, pero ayuda a comprender que suele estar más relacionada con las limitaciones de quien la realiza”.

Love Bombing

Cómo se genera un fuerte vínculo

El love bombing o “bombardeo amoroso” es una dinámica en la que una persona despliega una intensa demostración de afecto, atención y admiración hacia otra con el objetivo de generar un fuerte vínculo emocional en poco tiempo. Los mensajes constantes, los elogios excesivos, las promesas de futuro y la sensación de conexión inmediata suelen formar parte de esta estrategia. Sin embargo, detrás de esas muestras de cariño puede esconderse una necesidad de obtener control, validación o poder dentro de la relación. Cuando el interés inicial desaparece o la persona consigue lo que buscaba, el comportamiento suele cambiar abruptamente, dando lugar a la indiferencia.

Orbiting

Permanecer alrededor del otro, como satélite

El orbiting se produce cuando una persona interrumpe el contacto directo con alguien, pero continúa presente en su vida digital. Aunque deja de responder mensajes o evita cualquier conversación, sigue viendo historias, reaccionando a publicaciones o dejando “me gusta”, manteniendo una presencia constante pero distante. El término proviene del inglés orbit (orbitar) y describe justamente esa dinámica: la persona permanece alrededor del otro, como un satélite, sin desaparecer por completo pero sin involucrarse realmente. Esta ambigüedad suele generar confusión en quien recibe esas señales, ya que el vínculo parece seguir existiendo en el mundo virtual aunque en la práctica esté interrumpido.

Breadcrumbing

La práctica de “dejar migajas”

El breadcrumbing es un término que podría traducirse como “dejar migajas”. La expresión se utiliza para describir a aquellas personas que mantienen vivo el interés de alguien a través de mensajes esporádicos, reacciones en redes sociales o demostraciones mínimas de atención, pero sin una verdadera intención de profundizar el vínculo. Lejos de buscar una relación concreta, quienes practican esta conducta ofrecen apenas lo suficiente para no perder el interés del otro y mantenerlo disponible emocionalmente. De esta dinámica surge también la figura del “migajero” o la “migajera”: aquella persona que se conforma con esas pequeñas dosis de atención y permanece expectante, esperando señales de afecto que rara vez se transforman en un compromiso real. Este tipo de vínculos suelen generar frustración, ansiedad e incertidumbre.

Benching y Submarining

Otros términos comunes en estos días

Submarining describe la conducta en la que una persona desaparece sin explicación -como en el ghosting- pero luego reaparece meses después como si nada hubiera pasado, sin disculparse ni reconocer su ausencia. Otro término común en estos días es benching, el cual hace referencia a dejar a una persona “en el banquillo” o “de reserva”. Es decir, mantener una relación por algún tipo de interés concreto. Normalmente se relaciona con vínculos sentimentales en los que uno de los integrantes mantiene la relación por el provecho que saca de ella. Las causas pueden ser variadas: desde obtener un beneficio sexual hasta conservar a alguien disponible para cuando lo necesite.

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