Los 7 Pecados de Silicio: por qué la IA no tiene culpa, pero sí nos desnuda el alma

Los 7 Pecados de Silicio: por qué la IA no tiene culpa, pero sí nos desnuda el alma

Suena a chamuyo pero hay mucho más adentro de lo que te podés imaginar. El silicio no tiene moral ni libre albedrío para errar. Pero lo adoramos como a un falso dios que nos devuelve, corregida y aumentada, la imagen exacta de nuestras peores miserias y nuestras más grandes virtudes.

1984. Tenía apenas cinco años y no sabía ni leer ni escribir; todavía iba al jardín. Pero a mis viejos se les ocurrió la brillante idea de matar dos pájaros de un tiro y me mandaron a la catequesis para hacer la comunión junto a mi hermano José María, que tenía siete (y que, curiosidades de la vida, hoy es sacerdote).

Íbamos a la parroquia de San Martín de Porres. Esa iglesia que hoy, en Tucumán, es conocida como "el plato volador", pero que en aquella época era apenas un modesto "quincho de palos".

Ahí estaba yo, intentando procesar conceptos teológicos pesados. Para sobrevivir a las clases y aprenderme de memoria los 7 pecados capitales aprendí un acrónimo que me salvó el examen final con el obispo, Monseñor Horacio Bózzoli.

SALIGEP: Soberbia. Avaricia. Lujuria. Ira. Gula. Envidia. Pereza.

Los 7 Pecados de Silicio: por qué la IA no tiene culpa, pero sí nos desnuda el alma

SALIGEP. Repetía esa sigla como un mantra para no olvidarme de cuáles eran las trampas que alejaban al hombre de su centro. Pasaron más de cuarenta años de aquel quincho de palos, y hoy, inmersos en la hiper-tecnología de la Era de la Humanidad Aumentada (EHA), me doy cuenta de que esa sigla infantil es el mapa exacto para entender nuestra crisis actual.

La trampa del título

Arranquemos por desarmar el título de esta nueva serie dominical que serán 9 artículos. Si entraste a leer porque creíste que te iba a contar cómo la "Inteligencia Artificial" es un ente maligno y pecador que viene a destruirnos, te pido disculpas: Nop. Esto es otra cosa.

Ontológicamente hablando, la máquina es un Objeto. No piensa, no siente, no ama, no odia. Tiene lo que llamo “Voluntad” (entre comillas) Artificial: una capacidad de ejecución y cálculo que es ciega, exponencial e incansable. Pero no tiene libre albedrío.

Por lo tanto, la máquina no puede pecar. El único capaz de corromperse o de elevarse, es el Sujeto. O sea, vos y yo.

La culpa no es del código. Si un modelo de lenguaje arroja respuestas racistas, agresivas o estúpidas, no es porque el software sea malvado. Es porque es un loro estadístico que se alimentó de trillones de datos generados por nosotros. El algoritmo es un espejo pulido a la perfección que nos devuelve nuestra propia imagen.

El becerro de oro digital

El problema es que estamos perdiendo la cordura. Nos comportamos exactamente igual que los israelitas en el libro del Éxodo. Mientras Moisés tardaba en bajar del monte Sinaí con las leyes, el pueblo se desesperó ante la incertidumbre y fundió sus joyas para construir un becerro de oro. Necesitaban adorar algo que pudieran ver y tocar. Un ídolo creado por sus propias manos al que le atribuyeron poderes divinos.

Los 7 Pecados de Silicio: por qué la IA no tiene culpa, pero sí nos desnuda el alma

Hoy hacemos lo mismo. Frente a la inmensidad y la incertidumbre del futuro, construimos un "becerro de oro y silicio". Algunos, tratamos al Razonamiento Computacional (RC) como si fuera un oráculo místico. Le hacemos preguntas existenciales, le delegamos decisiones morales y le atribuimos conciencia. Caemos en la idolatría tecnológica para no tener que hacernos cargo de nuestra propia libertad.

Es mucho más fácil decir "el algoritmo de TikTok volvió adicto a mi hijo" que sentarse a poner límites en casa. Es mucho más cómodo decir "la IA nos quitó el trabajo" que replantear el sentido de lo que hicimos antes de quedar desocupados. Usamos a la tecnología como la coartada perfecta para nuestra pereza moral.

El bucle de McLuhan

El gran filósofo de la comunicación, Marshall McLuhan, nos advirtió hace décadas: "Damos forma a nuestras herramientas y luego nuestras herramientas nos dan forma a nosotros".

Acabamos de crear el "Segundo Fuego". Una herramienta con un poder transformador tan bestial que está moldeando nuestra psiquis, nuestra paciencia, nuestros vínculos y nuestra democracia en tiempo real.

Por eso, durante los próximos ocho domingos, te invito a que usemos mi vieja sigla de la infancia, SALIGEP, para sentarnos en el diván digital. Vamos a agarrar cada uno de estos siete vicios clásicos y los vamos a pasar por el filtro de la Era de la Humanidad Aumentada.

No para asustarnos, ni para renegar del progreso. Todo lo contrario. Lo haremos porque el Homo Augmentus solo puede usar estas herramientas para potenciar sus virtudes si primero reconoce cómo las está usando para esconder sus miserias.

El domingo que viene arrancamos con el primero de la lista. Nos toca hablar de la Gula, y de cómo pasamos de estar hambrientos de sabiduría a estar obesos de datos inútiles.

No me falles y te leo en el foro.

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