Cartas de lectores: novelista por excelencia

Por Redacción LA GACETA 14 Agosto 2025

En la noche del 17 al 18 de agosto de 1850, hace 175 años, fallecía Honoré Balzac, el inmenso novelista francés a quien la naturaleza había prodigado una profusa inventiva y una arrolladora fuerza creadora para plasmar en títulos inolvidables la sociedad la sociedad de su época, y reunirlos en su monumental “Comedia Humana”. Al cortejo fúnebre lo acompañaban su señora madre, el poeta Víctor Hugo y el escritor Alejandro Dumas, entre otros. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio parisino de Pére-Lachaise, bajo un torrencial aguacero. Justamente en la parte alta de la necrópolis, Rastignac, uno de sus famosos personajes de su derrotero novelístico, miraba desafiante y con ansias de conquista al inefable París. En la oración fúnebre el prolífico escritor Víctor Hugo, fue el único que poseía la dignidad y la grandeza que el momento exigía: “El hombre que baja a la fosa pertenece a aquellos a quienes acompaña el dolor público. Desde ahora las miradas no se dirigen hacia las cabezas que mandan, sino a las de aquellos que piensan y, todo el país tiembla cuando una de éstas desaparece. Su muerte ha estremecido a Francia. Su vida fue breve pero plena, fue más rica en obras que en días. Ahora está por encima de las disputas y del odio. En un mismo día penetra en la tumba y en la gloria. En otra ocasión dolorosa ya lo dije y lo repito nuevamente: no es la noche, es la luz. No es la nada, es la eternidad. No es el fin, es el principio. Féretros como este son una prueba de la inmortalidad. Como decía otro grande, Dostoievski, para eso soy novelista, para inventar y retratar cosas.

Alfonso Giacobbe                                                                      

24 de Septiembre 290 - S. M. de Tucumán

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