Lo que observa el lector Juan A. González en su carta “El aire nuestro de cada día”, del 08/12 es fruto de una burda comparación de peras con manzanas. No da lo mismo comparar un año de condiciones climáticas sin predisposición para incendios como lo fue 2023, con 14% de la superficie plantada quemada; con un año con condiciones absolutamente predisponentes para los fuegos con heladas históricas que incendiaron también grandes superficies cañeras brasileñas o que provocaron gigantescos incendios en Córdoba, alcanzando este año en Tucumán solamente un 18,3% de la superficie plantada. Una significativa reducción respecto a otros años con condiciones climáticas adversas como 2009 con el 70% de superficie afectada o 2020 con un 40% de superficie afectada. El alcance de los fuegos está vinculado fundamentalmente a las condiciones climáticas de cada año, mientras que factores culturales predisponen a su inicio y no tanto a su propagación. No se puede pretender controlar el clima a través de sanciones. El mejor camino son las medidas de prevención, como las buenas prácticas agrícolas promovidas desde la Mesa de Gestión Ambiental o la concientización de la población emprendida por el Ministerio de Educación de la Provincia.
Santiago José Paz-Brühl
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