
NOVELA
ALES JUNTO A LA HOGUERA
JON FOSSE
(Penguin/Random House - Buenos Aires)
Jon Fosse (Haugesund, Rogaland, Noruega, 1959) supone una de las vacas sagradas de la literatura del Siglo XXI. Esto es, un señor intocable en las altas cumbres que se le ha dispensado, dueño de una obra variada y nutrida (sobremanera dramaturgia y prosa), traducido a más de cuarenta idiomas y nada menos que Premio Nobel de Literatura de 2023.
Ante semejante carta de presentación, la salida más cómoda y funcional sería dar por descontada, aprobada y aplaudida la catarata de adjetivos laudatorios que cada día recibe Fosse. Por supuesto, no se necesitaría demasiada perspicacia para deducir que se trata de un escritor de fuste, del mismo modo que tampoco carece de valor un par de consejos de los tantos que hizo público Jotaele Borges: no leer un libro por obligación y mucho menos ponderarlo sin medida, movidos por la impostura de estar a tono con los últimos aullidos de la moda.
Escrito lo escrito, en Ales Junto a la Hoguera despunta la célebre máxima de León Tolstoi en el sentido de que quien sabe pintar su aldea, a la vez pinta lo universal. Aludimos a un autor nacido en la pequeña provincia de Rogaland, una hermosa conjunción de montañas, lagos, ríos y agua dulce, con inviernos ventosos y gélidos que en ocasiones llegan a orillar temperaturas de cuatro grados bajo cero.
El primer objetivo, el de pintar su aldea, Fosse lo cumple con la holgura que dan una memoria fiel, una pluma refinada y una emocionalidad que no por sobreentendida equivale a un disvalor. La historia que narra es de una relativa simplicidad (una mujer que pasa décadas a la espera de un marido pescador que, devorado por las aguas, jamás regresará) y de la complejidad que conlleva la intercalación de lo real y lo fantaseado, más la aparición de sucesivos personajes que entrelazan cinco generaciones y que, por añadidura, obligan a una lectura de atención máxima y, en más de un tramo, a un plus de concentración que no necesariamente fluirá en los eventuales lectores del libro.
Fosse es notable en su capacidad descriptiva, pero tal como supo observar algún sabio de la cultura china, mucho de lo bueno, termina por ser malo. El detalle del detalle del detalle, en los lindes mismos de la redundancia, en un texto traducido de una lengua ardua per se como la noruega, poblado de aposiciones interminables y cientos y cientos de comas, y además en un contexto de espesa melancolía, tanto puede encantar (al fin de cuentas, Fosse nos participa de una historia de amor), cuanto sumir en un tedio sin remedio.
En fin, desde la perspectiva del humilde autor de estas líneas, sugerir que Ales Junto a la Hoguera supone una obra menor, sería faltar al respeto a un escritor de genuina jerarquía y sostener que es una “obra maestra” se lo cedemos gustosos al autor de la marketinera contratapa de Random House.
Tampoco será cuestión de ponerse dramáticos. Con Groucho Marx, decimos: “Hemos leído un libro maravilloso… pero no ha sido este”.
© LA GACETA
Walter Vargas
Perfil
Jon Fosse publicó su primer libro en 1983 -la novela Raudt, svart- y desde entonces ha escrito más de 60 obras entre teatro, novela, poesía, cuentos infantiles y ensayo. Algunos de sus títulos son Blancura, Melancolía, Escenas de una infancia y Septología, novela en siete tomos finalista del Booker Internacional 2022 por los volúmenes VI y VII. Ganó el Nobel de Literatura 2023 por “sus innovadoras obras de teatro y su prosa, que han dado voz a lo indecible”. Antes ganó el Ibsen Award, el European Prize for Literature y el Nordic Council Literature Prize.