Hijos de Italia

18 Ago 2019 Por Ezequiel Fernández Moores
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LARGA HISTORIA. Desde su fundación, los “Xeneizes” y los italianos estuvieron muy cerca. Con De Rossi, la relación sigue.

Boca podría haberse llamado Hijos de Italia. Fue uno de los cuatro nombres barajados por cinco adolescentes hijos de italianos en el barrio de La Boca: Esteban Baglietto, Alfredo Scarpatti y Santiago Sana, los tres compañeros en la Escuela Superior de Comercio (Carlos Pellegrini desde 1908), y los hermanos Teodoro y Juan Farenga. La reunión en la casa de Baglietto, calle Ministro Brin 1232, primera sede oficial del club, se hizo larga y debió seguir en el banco de la plaza Solís, que estaba enfrente. Era el 3 de abril de 1905, año en el que se fundaron cerca de 300 clubes. Baglietto y compañía, como la mayoría de los adolescentes que buscaban identidad propia, distancia de sus padres, desecharon entonces el nombre de Hijos de Italia. Y también Estrellas de Italia y Defensor de la Boca. Quedó Boca (barrio ya de fama brava) y suavizado con el inglés Juniors, para honrar ya no a los padres italianos, sino a los fundadores ingleses.

Pero La Boca, centro de gran desarrollo económico entre 1860 y 1900, con fábricas, comercios, laboratorios, escuelas públicas y privadas, librerías, teatro y clubes de remo, y con el metro cuadrado cotizando a precio de oro, fue siempre marca italiana. Tanto que en 1887 obreros genoveses en huelga imaginaron La República Independiente de La Boca, un separatismo con bandera y leyes propias, formado por anarquistas, masones y socialistas que retrasaron el ingreso al barrio de la Iglesia Católica y celebraron una fiesta de Satanás cuando en 1893 por fin ingresó la procesión de Corpus Christi. Como no podía ser de otra manera, apellidos italianos, por supuesto, dominaron entonces en las primeras formaciones de Boca.

El periodista Raúl Armando Pérez llegó a enumerar cinco futbolistas nacidos ellos mismos en Italia y que jugaron en Boca. El primero fue Francesco Priano, aunque jugó un solo partido oficial, en 1909. Lo hizo junto con su hermano Juan Bautista, nacido en Argentina, ambos hijos de Benito Priano, primer pizzero de La Boca. Eran otros tiempos y Francesco, socio fundador de Boca, jugó luego 43 partidos en el entonces vecino River Plate. Llegó a enfrentar inclusive a su hermano Juan Bautista en el primer superclásico, un amistoso de 1908.

El segundo italiano de Boca fue Mario Buso, con 127 partidos, cuatro goles y nueve títulos entre 1918 y 1927 y miembro del plantel que realizó la mítica gira europea de 1925, aunque jugó sólo tres partidos porque se luxó un hombro entrenándose en la cubierta del vapor Formosa. El tercero, Vicente Cantatore, jugó apenas un partido en 1925 (actuó luego en Quilmes, All Boys y Defensores de Belgrano). Y el cuarto fue Juan Brattina, 13 partidos entre 1948 y 1949. Fue el año en el que Boca tuvo también DT nacido en Italia, Renato Cesarini, que llegó a jugar en Juventus y en River, su club más afín. Pero el paso de Cesarini por Boca fue olvidable. El equipo se salvó raspando del descenso y Cesarini fue reemplazado por el húngaro Frans Platko.

El quinto jugador, ya en tiempos más modernos, fue Nicolás Novello. El “Tano” Novello, fino número 9 nacido en 1946 en Marina di Fuscaldo, Cosenza, y que aprendió a gambetear de pibe con pelota de goma en la avenida 9 de Julio, de noche, cuando casi ni pasaban autos. Su mejor año fue 1969, campeón de la Copa Argentina y en el Nacional, con Alfredo Di Stéfano DT y Norberto “Muñeco” Madurga de socio principal, exquisito número 5. Era un Boca casi “a la brasileña”, que en algunos partidos atacaba además con dos punteros bien abiertos, célebre porque se coronó empatando 2-2 contra River y dando la vuelta en el Monumental, aunque el dueño de casa abrió los grifos antes de tiempo. Una rodilla maldita precipitó su partida y afectó su carrera. El récord de Novello incluye 135 partidos oficiales, 24 goles y tres títulos. A los 73 años, el “Tano” es presidente de la Mutual de ex jugadores de Boca.

Todo esto es para contar que hoy, 54 años después de Novello, saldrá a La Bombonera, titular o suplente, el sexto jugador de Boca nacido en Italia. Daniele De Rossi, sabemos, debutó el martes en La Plata, con gol de cabeza y buena actuación, opacada porque Boca perdió inesperadamente por penales contra el humilde Almagro, que lo humilló eliminándolo en 16avos de final de la Copa Argentina.

Desde su llegada, nos enteramos hasta qué desayunaba De Rossi, su cambio de auto, esposa y amigos. El martes del debut el diario Olé le dedicó portada y ofendió a Daniel Valencia, campeón mundial de 1978, porque horas antes había muerto José Luis Brown. “Entiendo la necesidad de vender -tuiteó Valencia-, pero hay cosas que no se pueden perder nunca, como el respeto”. De Rossi, claro, no es responsable de tanto humo. Todo lo contrario, el campeón mundial con Italia en 2006 mostró decisión para decir que su amor por el fútbol y por Boca tiene como prioridad la victoria. En La Plata, los hinchas corearon “Tano, Tano”. No hablaban del presidente Daniel Angelici, que, aún sin su liderazgo, arriesgará en elecciones en diciembre la continuidad del macrismo en Boca. El “Tano, Tano” fue para De Rossi. La Bombonera anuncia hoy nueva fiesta. Aunque el fútbol, ya lo avisó Almagro, a veces ofrece sorpresas.

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