Cartas de lectores

11 Jun 2019
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- ¿Constitución extemporánea?

Resulta sorprendente y único que una ex presidenta de la Nación, que ha logrado acumular a su largo historial de acusaciones la cantidad de ¡trece! Imputaciones de corrupción en el ejercicio de la función pública, no tenga impedimento legal alguno para postularse a la más alta investidura de poder del país, por sobre 45 millones de argentinos. Soy lego en procesos judiciales, pero en casos tan significativos y de tamaña importancia como el planteado, surge clara la interpretación de que un astuto abogado defensor puede manipular y obnubilar cualquier razonamiento lógico del más atildado y seguro juez de instancia superior. Por contraste, se da el ridículo caso de que aquí, en Tucumán, un ciudadano queda inhibido de conducir su vehículo si no presenta un Certificado de Buena Conducta sólo para renovar su Carné de Manejo. Una condición que no se tiene en cuenta para ser candidato a cualquier nivel de corte político. Por lejos mucho más serio que conducir un vehículo. ¿Acaso las reglas de juego de la Constitución Nacional adolecen todavía de fallas éticas y morales inimaginables en la época de su habilitación? ¿Cómo hará la Corte Suprema de Justicia para emitir fallos irrevocables sin dar lugar a resquicios de nulidad para la sagacidad de un investigador foráneo, o a la perplejidad de un pueblo que esperaba una sustanciación integralmente sólida y moralmente irrefutable? Si la Constitución es la columna vertebral en la organización cívica, diríamos con tristeza que falta mucho por hacer.

Darío Albornoz

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- Haciendo pavadas

A mediados de 2018, en una entrevista en casa de Gobierno, el jefe de Gabinete, Marcos Peña expresó: “Nos hemos pasado dos años haciendo pavadas”. Tiene razón, fueron casi tres años y al parecer, según “el mejor equipo”, seguirán el mismo rumbo, es decir, haciendo pavadas. Hace más de 70 años ya decía Rogelio Frigerio (abuelo) concordante con Alfredo Palacios, ambos grandes maestros de la economía social: “La economía que no está en función social, deja de ser economía, para transformarse en especulación financiera”. Cualquier similitud con la situación actual es mera coincidencia. En mis cartas anteriores publicadas el 14/01/17, 18/02/18 y 7/10/18, referidas a inflación, dólar y recesión, opiné que era poco serio afirmar que la inflación de 2018 sería del 15%; del 20%, en 2019, y del 5%, en 2020. Sin reglas claras y variables establecidas por la economía, como ser límites a los mercados y actividad cambiaria, la inflación continuará, y en escalada del dólar incontrolable, y la recesión acentuándose. Es increíble el grado de soberbia y que se insista en que se está en el camino correcto; el resultado, en menos de cuatro años, es que destruyó la estratificación social, aumentando sensiblemente la pobreza y la indigencia; se redujo en más de un 50% la capacidad productiva y los salarios se depreciaron en un 40%. Con tal política el propio gobierno fomenta la inflación, el aumento de los alimentos sin control, el aumento indiscriminado de las tarifas y de los combustibles, tasas absurdas del 65% y fuga de capitales. Pedimos dólares prestados para regalárselos a los especuladores; el mensaje del propio gobierno es: “señor empresario, ¿para qué va a invertir? Compre letras del Banco Central que le otorgan un rendimiento de más del 60% libre de impuestos”. En mi modesta opinión existen otros caminos, solo falta tomar la decisión política: Aplicar mecanismos que eviten la constante fuga de capitales es una de las funciones del Banco Central; esos recursos se deben volcar a reactivar el aparato productivo. No existe otra fórmula para generar empleo que crear nuevas fuentes de trabajo y afianzar las existentes. Crecimiento 10% anual durante 10 años. Sólo escucho a los economistas hablar del déficit fiscal y otras variables financieras, y más ajustes; no se habla de ampliar la base impositiva, es decir más productividad e incorporar nuevos productos, aumentando los ingresos. Ello permitirá bajar los impuestos que en algunas actividades industriales superan el 50%; nada se dice del déficit agropecuario y forestal: 60 millones de toneladas de grano, 100 millones de cabezas vacunas, y el forestal que ni se lo tiene en cuenta. Deberían estar produciéndose anualmente U$S 200.000 millones; se ignora la depredación ictícola de nuestros mares, alimentamos gratuitamente a millones de habitantes de otros países, desperdiciando una requisa de unos U$S 30.000 millones anuales. Las cifras detalladas no son producto de mi imaginación; es, ni más ni menos, que parte del plan de desarrollo del gobierno de Frondizi y su colaborador Rogelio Frigerio (abuelo). Si tratáramos estos temas en lugar de aplicar una política de miseria, dejaríamos atrás inflación, recesión, etcétera. Respecto de los “Precios Esenciales” (acuerdo entre caballeros); señor Dujovne, le recuerdo que ello es Bíblico: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un mercader llegue al reino de los cielos”. Jesucristo, carente de soberbia, con todo el poder en sus manos, con humildad plena dijo: “Perdónalos Padre, no saben lo que hacen”.

Juan Carlos Bernard

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- 50 años del Instituto Coviello (IES)

El Instituto de Enseñanza Superior “Alfredo Coviello” de Educación pública, fue creado el 10 de junio de 1969 por Resolución Ministerial Nº 993/14 SE, con el nombre de Escuela Terciaria de Administración de Empresas, disponiéndose que funcione en el local de la Escuela José Mármol de la capital tucumana. El 08/08/69, el presidente del Consejo de Educación, Miguel Ángel Torres, lo designó con el nombre de Alfredo Coviello, y en 1988 pasó a llamarse Instituto de Enseñanza Superior (IES) “Alfredo Coviello”. El edificio está ubicado en la calle Santiago del Estero 253, esquina Virgen de la Merced, densamente poblada con un movimiento comercial importante. La matrícula del IES es de unos 600 alumnos. Su crecimiento ha sido constante y floreciente, mejorando la calidad y sus ofertas educativas. No olvidarnos quienes somos y conocer nuestra propia historia, que nos dará fundamentos para construir el cimiento de una sociedad capacitada con una sólida formación técnico profesional de nivel superior.

Marcelo Boullhesen
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Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: [email protected],  consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.

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