Mayo de las Letras: la literatura cubana se escribe entre dos mundos

El cubano Marcial Gala presenta hoy a las 20 en el auditorium montado en la plaza Urquiza su novela “La catedral de los negros”

18 May 2018
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FUTURO. “Se está cerrando la brecha entre los cubanos de la diáspora y los que viven adentro”, dice Gala. PRENSA.

Como muchos de sus pares cubanos, Marcial Gala (50), es parte de esa generación nacida en la isla caribeña que vive con el corazón partido entre la diáspora y la patria natal, y que espera resolver algún día esa tensión. De paso por Tucumán - hoy a las 20 presentará en la jornada inaugural del Mayo de las Letras su novela “La catedral de los negros”- Gala habló con LA GACETA de cómo la literatura, en el caso cubano, está ligada a esa “revolución inconclusa” que comenzó con Fidel, y que hoy transita caminos nuevos. 

- Presentás en Tucumán tu novela “La catedral de los negros”, con la que obtuviste en 2012 el premio “Alejo Carpentier”...

- Sí, y el premio de la Crítica de Cuba. Hay un trabajo literario muy complejo; esa novela está atravesada por múltiples voces que se interconectan: la negritud, las tendencias religiosas, el vivir contemporáneo en Cuba, un análisis de la maldad humana, de por qué somos de una manera, o de otra, del intento de construir el Hombre Nuevo, que no tuvo buen resultado. Es una novela que va desde Cuba a España, a los Estados Unidos; como una especie de resumen de los lugares por los que se mueve el cubano.

- Pienso en Padura. Parece que los autores cubanos desandan los lugares por los que viajaron como pueblo en el pasado, hasta llegar a la Cuba actual...

- Sí, sí. Esta es una novela del desencanto, al fin y al cabo; de cómo no se pudo construir una nación nueva en Cuba; pero también es un intento de construir eso que le falta a la literatura cubana que es la novela de la revolución, que creo que la van a crear muchos escritores. También es una novela que trata de una ciudad como Cienfuegos, considerada la más linda de Cuba, pero que tuvo fallos arquitectónicos. En esta Catedral que al final no se termina de construir, Se puede decir que es como un símbolo de la construcción del socialismo, que tampoco termina nunca.

- Difícil escindir la literatura contemporánea cubana de la nacionalidad cubana. Como si la literatura recogiera esa tensión entre la decepción y la esperanza...

- Cuba es un país que está vivo, todavía. y eso hace que la esperanza siga viva. Cuba es un país lleno de futuro, por sus características geográficas y por el lugar donde está situado, un país que ha dado mucho al mundo y a América latina en muchos sentidos. Y esa forma de ser del cubano, tan extrovertida, de dar, estoy convencido de que ayudará a que la nación cubana se reencuentre consigo misma. Y que dejemos de ser los cubanos de afuera, los de adentro. Que haya una especie de crisol, para constituirnos realmente como nación. Algo que no solo le pasa a Cuba. También aquí en Argentina veo la famosa “brecha” que divide a unos de otros. Como si a nuestros países, que son bastante jóvenes, les faltara algo que los acabara de aglutinar. Y eso que tú me decías de la literatura cubana como una expresión de la nacionalidad cubana, es real. En cierta manera, los escritores cubanos, aunque escribamos de muchas cosas, siempre terminamos escribiendo de Cuba. Pero esta novela no es un ensayo etnológico, o político, sino un artefacto literario.

- Tu novela “Sentada en el verde limón” también ha sido muy elogiada por la crítica...

- Es mi primera novela, y es la que le dio un carácter nacional a mi escritura en Cuba. Es una escritura existencialista, en la que los personajes llevan una vida marcada por el hedonismo, por el amor a su carreras artísticas; y es una novela agónica, porque trata de desarrollar el amor a la vida y a la cultura en momentos en que Cuba era un barco que se hundía, un Titanic en el Caribe.

- Y ahora la ves salir..

- No la veo salir, pero está estabilizada, muy lejos de aquel 2001 en el que los cubanos materialmente no tenían nada que comer, Hoy hay cierta estabilidad; hay más posibilidades de sobrevivir. Empecé escribiendo cuentos de temática fantástica; y “Enemigos de los ángeles”, una novela para jóvenes; y las últimas novelas son “Rock and roll” y “Pulsión”, un policial que se desarrolla mitad en Cuba y mitad en Argentina.

- Veo un movimiento cultural en Cuba que no rehúye la mirada crítica sobre la revolución...

- Siempre, cuando hablo de Cuba, me viene a la mente una frase de Borges: que los ingleses decían que la India es más compleja que el resto del mundo; mil millones de habitantes, numerosas castas y mucha diversidad. Y Cuba no es la India; sin embargo es un país muy complejo donde la llamada sociedad civil, que se desarrolla al margen de los gobiernos, es la que ha permitido que existan movimientos alternativos, del campo literario, musical y de pintores.

- ¿Cómo explicás tanta riqueza? ¿En la hibridez de lo negro con lo hispano?

- Sí, y al punto en el que está situada, casi como si fuera el crisol de las Américas. Además, es ambición del cubano ir siempre más allá. Y la ambición, cuando es artística, es buena.

- ¿La escritura de Cuba es escritura del Caribe?

- Del Caribe y latinoamericana, pero sin olvidar ciertas características de Cuba: que los escritores nacidos en los años 60 consumían más literatura de Europa y de Estados Unidos que de América, exceptuando a Cortázar, a Rulfo y a Del Paso. Y eso lleva a que la narrativa cubana tenga ciertas diferencias de la del resto del Caribe.

- ¿Cuáles son los nombres que resaltan en la narrativa cubana actual?

- Hay autores notables que gracias a Dios se están conociendo fuera de Cuba. Ronaldo Menéndez, que vive en España; Antonio José Ponte, que también vive en España, Alberto Berra, Angela Lucía Portela, una narradora tremenda que vive en Cuba, y la lista no termina nunca. En mi idea, la narrativa cubana está pasando por un momento muy interesante.

- Una camada que está mirando no solo dentro de la isla, sino intercambiando con el afuera...

- Sí, sí, sí. Esa diferencia de los autores cubanos de la diáspora, los que vivíamos fuera de Cuba, y los que vivíamos adentro, es como que esa brecha se está cerrando, gracias a las indudables reformas de Raúl Castro, que permitieron que hubiera más circulación de personas.

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