Científicos tucumanos ponen el patrimonio arqueológico al alcance de la mano

A partir de cientos de fotos, un estudiante de Arqueología, una arqueóloga y una museóloga logran réplicas exactas de objetos muy valiosos.

01 Ago 2017

El pasado nos habla, pero no siempre tiene palabras para hacerlo. Mucho de lo que sabemos de la(s) historia(s) lo debemos a millones de vestigios no lingüísticos: desde el anillito de la abuela a las momias del Llullaillaco, pasando por las muelas que permiten desentrañar escabrosos crímenes.

En los dos últimos casos el pasado, además, tiene imporatancia comunitaria, y un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT está trabajando para proteger esos mensajes sin palabras: Gloria Colaneri (arqueóloga), Juan Manuel de la Vega (estudiante de Arqueología) y Ana Carolina Oliva (técnica en Museología) están digitalizando objetos del patrimonio arqueológico de la Facultad. La tecnología permite así preservar para siempre evidencia frágil y no renovable. “Con este método la evidencia digital siempre estará al alcance de los investigadores, tanto los actuales como los del futuro”, resalta Ana.

Aprender haciendo

El primer hito fue lograr la reconstrucción digital exacta de un cráneo precolombino. Todo empezó cuando Gloria y Juan, que también hacen peritajes en los Tribunales Federales, participaron de un congreso de Medicina Forense, hace cerca de un año. “El trabajo que presentaron unos odontólogos me dio la idea -cuenta Juan- y me puse a buscar cómo lograr algo parecido para nuestra disciplina”. Más de 500 “disparos” hicieron falta y fue su bautismo de fuego. “No tenemos scanner, así que hubo que hacer un trabajo ‘artesanal’: cientos de fotos nos dieron los millones de detalles que hacían falta”, cuenta Gloria orgullosa. El segundo objeto que rescataron para la historia futura es una urna de la cultura Candelaria, tan frágil que no se pudo sacar del soporte que la mantiene armadita.

“El patrimonio es un recurso no renovable, único y en peligro. Los restos óseos, por ejemplo, suelen ser solicitados para numerosas investigaciones, y muchas veces necesitan ser sometidos a pruebas que terminan destruyéndolos total o parcialmente”, explica Ana. De hecho, añade, el solo contacto con el aire lo deteriora. “Algo semejante pasa con objetos de cerámica u otros muy frágiles. Con este sistema, la réplica exacta está disponible para cualquier investigador de cualquier lugar del planeta”, añade Gloria.

Tocar y sentir

“Y además -se entusiasma Ana, porque la cuestión tiene impacto directo en su especialidad- podremos cambiar la concepción de un museo arqueológico”.

“Tocar y sentir son maneras de aprender, y las réplicas permiten transmitir estas sensaciones sin poner en riesgo el patrimonio. Con los objetos digitalizados podemos imprimir en 3D, y entonces podrán ser manipulados por los visitantes... ¡Imaginate los ciegos, por ejemplo...!”, apunta.

“Además, a partir de la digitalización del cráneo es posible reconstruir, por ejemplo, cómo era la cara de esa persona, incluso si, como en este caso, el cráneo no está completo -añade-. Eso también es genial para un museo”. 

Ya disponibles para todo el mundo 

Las dos primeras obras de un archivo que será público están disponibles, con acceso libre, en internet. “De esta manera, los interesados pueden acceder a la información sin estar físicamente en el lugar donde se halla el bien cultural; realizar interconsultas y mediciones, e incluso realizar impresiones en 3D”, destacó Ana. El link del cráneo es https://skfb.ly/6sI9S. Para obtener los datos de la urna, buscar en https://skfb.ly/6sIwr.

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